Ginebras – Ya dormiré cuando me muera (Vanana Records)

Una gallega, una gaditana, una alicantina y una madrileña se juntan, montan un grupo con un nombre divertido y sacan su primer EP, Dame 10:36 minutos (Vanana Records, 2019). Y lo petan, porque ese es el tiempo que necesitamos para aprendernos los estribillos de “La típica canción” y “Todas mis ex tienen novio”, así como bailar fuerte con su versión de “Con altura” de la Rosalía.

Así empieza la aventura de Ginebras, banda buenrollera que acaba de culminar esta serie de hits instantáneos con su primer LP, Ya Dormiré Cuando Me Muera (Vanana Records, 2020). Una declaración de intenciones muy verbenera repleta de color, baile y muchas ganas de exprimir la vida. Magüi (guitarra y voz principal), Sandra (guitarra solista y coros), Raquel (bajo) y Juls (batería) quieren que vivamos con ellas la fiesta de sus vidas, de nuestras vidas. Si bien nunca hay que perder el optimismo y las ganas de disfrutar a tope, es justo decir que este disco es necesario para sacarnos una sonrisa en esta extraña y gris distopía que es el año 2020.

Ya dormiré cuando me muera es precisamente el lema de “Crystal Fighters”, oda festivalera con la que arranca el álbum. Evoca esas noches en las que te desgañitas cantando los himnos de tu grupo favorito, duermes a cielo abierto y te despiertas molido/a con ganas de desayunar cerveza. Si estás que te subes por las paredes porque este año no has tenido tu dosis de BBK, Sonorama u O Son do Camiño, es una bonita forma de rememorar esos buenos tiempos.

Aunque “Chico Pum” es el último tema que compusieron, fue el primero en salir en forma de videoclip. Se lanzó durante el confinamiento y como aluden en su descripción “no tenemos por qué estar siempre tristes, también podemos bailar, escuchar música y olvidarnos del bicho por un rato”. Para eso se convirtieron en un equipo de básquet y contaron una historia de amor a la americana de la mano de la productora TABACO. Los Chico Pum son encantadores, tienen un morro que se lo pisan y, a veces, necesitan un buen merecido.

 

Le sigue “Filtro Valencia”, balada no balada sobre el postureo en Instagram. “6 AM” es otro de los temas que estrenaron con el lanzamiento de este LP. A esa hora empiezan a pasar los primeros trenes de cercanías, el cielo se tiñe de mil colores y dramas como perder una guitarra pierden importancia. Es la Latina de madrugada, con sus bares llenos de historias y el latero que hace música al pasar. Es el Madrid que tanto echamos a faltar.

Y hablando de cosas que se echan de menos, ¿qué hay de las fiestas de los pueblos? Porque ahí ocurre la historia de “Paco y Carmela”, una auténtica verbena que nos hace volver a creer en el amor mientras bailamos a lo Miquel Iceta.

En “Vintage” se hacen esa frase que hemos hecho alguna vez paseando por la calle Velarde: “qué caro es todo lo vintage (…) esto parece un mercadillo VIP”. Lo que está claro es que las chaquetas de padre y las camisetas rotas unifican, porque “lo bueno de comprar en Malasaña es que te puedes encontrar a Yung Beef o Carmen Lomana”; y que el postureo del filtro Valencia siempre se impone porque, por mucho que despotriques y no tengas ni un p**** duro, terminas cayendo.

“Cosas Moradas” tiene todas las papeletas de convertirse en una de las canciones favoritas de Ya dormiré cuando me muera. Un color con un simbolismo importante dentro del grupo que merecía una canción propia: Tinky Winky feminista, Úrsula, la pared de Monica de Friends, la lavanda, Prince, la línea 9, Randall, el malo de Monstruos S.A, las berenjenas, la funda del sofá en el que viven… No, no es un mal color.

¿Cuántas veces os habéis enamorado en el metro? “Metro de Madrid Informa” va sobre esos lugares inesperados en los que vuelan los flechazos. Lo malo es que, si no te das prisa o reaccionas, ese crush puede bajarse en Quevedo para no volver. Ojalá la megafonía del suburbano madrileño tomase prestado este fragmento para recordárnoslo de tanto en tanto con un “próxima parada: el amor; correspondencia con quien le dé la gana. Final de trayecto. Láncese o perderá su oportunidad”. Si nos avisan de tener cuidado para no introducir el pie entre coche y andén, ¿por qué no iban a hacerlo con esto?

“Campos de Fresas para Siempre” es otro tema especial para Ginebras. Tanto, que es el encargado de cerrar el disco. Es su homenaje personal a los Beatles, hecho en su mayoría con títulos de sus canciones traducidos  al español— con momentos como “Aquí viene la revolución. Todo lo que necesitas es amor”. Como ellas mismas dicen, por ellos plantarían campos de fresas para siempre, para que nadie les olvide y sean inmortales.

El buen rollo de Ginebras se mete hasta en la sangre y su carpe diem a la madrileña es necesario, muy necesario. Y tú, ¿en serio te vas a ir a dormir?

Escucha Ya Dormiré Cuando Me Muera, de Ginebras, en Spotify.

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