Low – Teatre L’Aliança de Poble Nou (Barcelona)

La buena música no necesita de demasiados complementos para impactar, no es necesaria una puesta en escena llamativa o pintoresca para impactar. La buena música, si está hecha con sentimiento y sinceridad no necesita mucho más. La simplicidad es una virtud. Y esto es lo que demostraron Low el pasado 12 de diciembre. El marco, como reza el tópico, no podía ser mejor para una ocasión como ésta, el Teatre de l’Aliança en Barcelona, con un patio de butacas a la antigua usanza, que daba idea de la solemnidad del acontecimiento. Ni si quiera era necesario un grupo telonero para ir abriendo boca; la magnificencia de este trío es suficiente para llenar toda una noche de notas y melodías.

Y es que no era para menos. Con un disco como el que venían a presentar, Trust, tenían todas las garantías para dejarnos impresionados. Y eso lo que consiguieron. Su austeridad, tanto en escena como en sonido, su delicadeza y melancolía crearon una atmósfera envolvente de la que era prácticamente imposible escaparse.

Abrieron con uno de sus temas más impresionantes, “Amazing Grace”, que ya nos hizo dar cuenta de la intensidad que iba a caracterizar todo el concierto. Y así fue, algo más de 75 minutos de la paz, y al mismo tiempo la ansiedad, mezcladas con algo de la nostalgia y la tristeza que se desprende de la música de Low. También pudimos escuchar temas como “Tonight” o “La, La, La Song”, que también forman parte de su último álbum. Todos fueron recibidos de forma muy calurosa por el público, que abarrotaba la sala.

Y no sólo temas recientes; grandes canciones de sus otros álbumes, como la preciosa “Sunflower” de su anterior álbum Things We Lost In The Fire, que dio una nota de color entre tanta melancolía y tanta melodía en blanco y negro. Lo suyo fue un éxito rotundo. Hasta dos bises llegaron a protagonizar ante un auditorio entusiasmadísimo. Los que nos los perdimos en el FIB, pudimos disfrutar de un gran directo, en un recinto con una acústica envidiable. Quizás en otra sala, los miles de matices que sus composiciones desprenden se hubieran perdido. Afortunadamente, no fue así.

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