Miqui Puig & ACP – 15 Canciones De Amor, Barro y Motocicletas (El Segell)

En la excelente entrevista que le hizo David Blutaski a Miqui Puig hace unos meses en esta web, el de l’Ametlla Del Vallès daba unas declaraciones que define completamente su idiosincrasia: “Y trabajar en hacer canciones redondas. Redondas quiere decir que tienen estribillos coreables, que tienen ganchos […]” o “La putada es que mi cabeza no para, y ya empiezo a tener notas. ¿Para qué? No lo sé, tengo notas. Siempre busco las sonoridades […]” Siempre en busca del estribillo perfecto, de la armonía idónea, de los mejores arreglos. Miqui es un perfeccionista, y un digger incansable que nos ha hecho bailar y disfrutar a todos sus fans desde los tiempos de Los Sencillos.

Tras un trabajo espléndido como Escuela De Capataces”(LAV Records, 2017), un disco cocinado a fuego lento y entre amigos con coproducción de Jaime Cristóbal, el autor de “Bonito Es” vuelve a reclutar a su Agrupació Cicloturista Popular para entregar otro canónico pentagrama de preciosas canciones pop con portada que es un guiño al “Abbey Road” de los The Beatles (el álbum, por cierto, se masterizó allí).

15 Canciones De Amor, Barro y Motocicletas (El Segell, 2019) es un trabajo que se retrotrae a su imaginería personal (vivencias personales, discos, homenajes a personas que ya no están) pero además se posiciona políticamente e incluso airadamente como en el caso del single “Raros” con la colaboración de Svper o en “Tinta” (“quita tus manos fascistas de mi miedo”). La primera una oda a la alteridad, a todos aquellos que son estigmatizados por el sistema que etiqueta todo para poder tenernos controlados, y la otra narra los horrores de los recuerdos teñidos por la metralla y el odio.

El sonido funky diáfano de “Hunos” podría ser un single perdido de Los Sencillos; sones latinos a lo Weekend balancea la hermosa melodía con estribillo en inglés de “Graduado”, y el funky musculoso de “Ola” marca la heterogeneidad de sonidos que aquí se baraja con soltura.

Con el “Boga Boga” (canción tradicional vasca) da comienzo “Plum Cake”,un sentido homenaje a su padre (“y nos quedaran todos los gestos y maneras, como siempre queda una pregunta más), “Chill Out” está pespunteada por unas guitarras a lo Orange Juice, mientras que “Karaoke” hace un guiño sarcástico a la endogámica dinámica del cerrazón rockista a ritmo de guitarras y flauta que haría las delicias de Bob Stanley. Otro gran disco de Miqui.

Escucha Miqui Puig & ACP – 15 Canciones De Amor, Barro y Motocicletas

 

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