Nacho Vegas + Aroah – Fnac (Oviedo)

La tarde prometía, el plato combinado estaba formado por Aroah, que venían a presentar su single Cuando termines con todo, habrá terminado contigo, y por nuestro admirado Nacho Vegas, que llegaba con su flamante Actos inexplicables debajo del brazo.

A las siete en punto empezaron Aroah, el dúo formado por Irene R. Tremblay (voz y guitarra) y David (A room with a view) acompañando a la primera a la batería. En un set que duró aproximadamente media hora, Aroah desgranaron los temas de su debut y añadieron algún otro todavía inédito. Irene trata de apoyar el peso de sus composiciones en su voz, y eso es un arma de doble filo, porque si se consigue, los resultado son abrumadores y emocionantes, pero si se queda a medio camino puede diluirse en la mediocridad. En este caso, y a pesar de las dudas y los nervios iniciales, el resultado final fue más que aceptable, y el público supo agradecérselo con el bien más apreciado por los artistas, los aplausos.

Pero las emociones más fuertes estaban por llegar, Nacho Vegas acompañado por Manu Molina (batería), Iker (guitarra y teclados) y Diego “Migala” (acordeón) preparaba el escenario, y la expectación crecía entre un público que al final llenó el forum de la Fnac.

La actuación duró 40 minutos, divididos en cinco temas; Nacho nos brindó los cuarenta minutos más intensos y más emocionantes que los presentes podíamos esperar; y es que Nacho está recubierto por un halo especial, que le hace convertir en belleza todo lo que interpreta. Comenzó su actuación, al igual que el disco, con el tema que da título al ábum, un intenso instrumental, rico en sonoridades y con grandes dosis de épica cinematográfica, en el que destacó la labor de Diego al acordeón, sustituyendo los arreglos de melódica que aparecen en el disco. Continuó con Al norte del norte, en la que su voz dominaba el conjunto y fue preparando a los asistentes para lo que estaba por llegar.

Si bien es cierto que El Ángel Simón es el tema más “atormentado” del disco, el más visceral, para la ocasión Nacho quiso sorprendernos dándole un enfoque menos acústico, ayudado por su guitarra eléctrica y por la grave línea rítmica de los teclados. El resultado fue indescriptible, durante casi ocho minutos en la sala no se oyó ni un solo murmullo, nuestros corazones decidieron pararse porque en ese momento era más importante escuchar y sentir la historia de Simón, entregarse en cuerpo y alma al momento que vivíamos, con un Nacho Vegas tratando de quitarle carga emocional, pero lejos de eso el efecto se multiplicó, ayudado por esa rabia escondida que en algún momento vio la luz… joder!, nunca quisiste cuidarte.

Casi inmediatamente empezaron a sonar los primeros acordes de Que te vaya bien, Miss Carrusel, que sirvió para relajar los músculos, y volver a posar los pies en la tierra. Para finalizar, Nacho se quedó solo en el escenario, y anunció el tema Molinos y Gigantes, lo cual nos volvió a sorprender, ya que para el tema más ruidoso del álbum, se acompañaba sólo de su guitarra eléctrica, y así, cuando todos esperábamos una versión acústica y calmada para cerrar el repertorio, Nacho nos dedicó otros siete minutos de intensidad abrumadora, haciendo gala de eso a lo que tan acostumbrados nos tienen sus ex-compañeros de Manta Ray, es decir a tomarse cada tema en directo como una versión de sus propios temas, haciendo de cada canción algo diferente y especial.

Fueron cuarenta minutos que nos supieron a muy poco; en fin… Nacho Vegas es una de esas cosas que nos hacen sentirnos orgullosos de ser asturianos.

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