Nobody – And Everything Else (Houston Party)

Se le ve a la legua. Pelo medio largo, rizado; barba prominente y desaliñada; presenta album de hip-hop. Ya sabemos lo que nos vamos a encontrar cuando lo escuchemos. Desde que DJ Shadow fue llamado a revolucionar el hip-hop (y de paso la electrónica), el género ha vivido diversas historias de amor con otros estilos, en principio, ajenos a esta disciplina; desde efímeros “cuelgues” (hubo en una época en que si eras una supergirl del pop y no colaborabas con artistas de rap parecía que no merecías la pena) a verdaderos romances. Uno de los últimos y más importantes fue el que dirigió Scott Herren aka Prefuse73, en su acercamiento a la IDM y a los clicks’n’cuts, abrió una nueva puerta de posibilidades a este mundo del 4×4.

Es por él que muchos conocen a nuestro protagonista, (ese de la barba que os decía); Elvin Antonio Estela aka Nobody, con el que Scott tiene una relación íntima e incluso tienen un proyecto conjunto: La correccion. Comparten también filosofía musical de cara al género que han mamado y practicado desde jóvenes; una apertura mental completa y un gusto por la renovación que les une pero que es materializado de forma diferente.

Nobody, del que nos ocupamos en esta ocasión, ha creado una atmósfera más orgánica, muy alejada del sonido Warp de su amigo Prefuse; además el deje hip-hop se ha alejado tanto de su lado urbano, que más bien es una indietrónica muy de campo y más natural (para los amantes de las etiquetas puede haber una graciosa: hippytrónica, jeje) mucho más relacionado con el mundo de Four Tet o Manitota/Caribou que con el de su colega Scott. Sinceramente, me parecen más interesantes los paísajes musicales de estos dos últimos, pero no por ello Nobody no merece nuestra atención.

Estela ha creado en su tercer disco un sonido heterogéneo, que va desde una versión del “What is the light?” de Flaming Lips al rap latino mezclado con salsa de “con un relámpago”; marcado por un sonido en su mayoría sucio, más directo. And everything else no va a marcar un antes y un después de nada, y su escucha es relativamente prescindible, pero hay calidad, Nobody no es un don nadie, tiene ideas y las intenta llevar a cabo del mejor modo posible, en algunas sale mejor parado que otras; pero aun así la media es buena, y se puede disfrutar con su música y “todo lo demás”.

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