Obits – Moody, Standard and poor (SubPop)

La verdad que lo que más mola de hacer la crítica de un disco es muchas veces reivindicar algo que verdaderamente es inapelable y venga a cuento –o no-.

Si les hablo, mis queridos modernos, de Rick Froberg -la mente pensante al frente de Obits-, muchos se quedarán con cara de póquer como diciendo “¿Y bien?”; Bueno, pues este señor, es ni más ni menos que el alma máter de los desaparecidos Drive like Jehu y aquí ya si sus jetas siguen remitiendo a la extrañeza, es algo que deben remediar de inmediato: Uno de los puntales máximos del post-hardcore eclipsados injustamente por otros pesos pesados como At the drive in o Fugazi. Rememorar la escucha de sus trabajos, como ahora hago con Yank Crime (94), es un deleite inconmensurable a tenor de la cantidad de basura inocua prefabricada que nos atora día a día.

Ni de coña esperen que Moody, Standard and poor (11) les aporte ni la quinta parte de excitabilidad, descarga de adrenalina e imaginación eléctrica, pero aún así, este segundo trabajo de Obits es más que satisfactorio; más convencional, más melódico, más rock garagero de toda la vida, de acuerdo, pero disfrutable a poco que le den una oportunidad.

A un crítico de esos artríticos treintañeros como yo, que no han podido desarrollar su vida fruto del espíritu de los tiempos: frustrado, anclado, gris, avinagrado, esclavo de la precariedad laboral, social y personal ya saben que la actualidad de Converge violetas, los nuevos salvadores del folk para Partidos Humanistas y demás especies se la traen al pairo y por tanto, las escuchas de este Moody, Standard and poor (11) son una tabla de salvación que retrotrae a la histeria que proporcionaba su sello SubPop años ha con esos recopilatorios legendarios donde los seminales Tad, los primerizos Walkabouts ariscos o los Nirvana pre-Nevermind (91) trufaban de temas corrosivos sus surcos.

Invocando el espíritu punk indómito de los Stooges, la guarrería arrastrada de Mudhoney y el grito certero y cortante de los míticos Green River, temas como “You gotta lose”,”Everything looks better in the sun” o “Naked to the World” pulen y sacan brillo a mis trilladas Martens con más vigor que la crema para botas Kiwi, se lo juro.

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