The Posies + Los Amigos Imaginarios – Tropicana (Santoña)

Se me ocurren pocos carteles más interesantes para una noche de otoño. Ninguna de las dos bandas que visitaron Santoña (Cantabria) el pasado día 26 de octubre se encuentren entre los actuales nombres con tirón mediático que maneja la prensa especializada. Ambas tienen una carrera brillante y alcanzan un alto rendimiento en sus directos.

Los Amigos Imaginarios presentaron por primera vez parte de las canciones que conforman su nuevo disco, El Maestro de Houdini, que muy próximamente verá la luz. La banda que lidera Santi Campos continúa en forma. “Disco del mes” o “Chistes raros” fueron dos de los nuevos temas que sirvieron para demostrar el enorme potencial del nuevo material, bastante más guitarrero que el de “El invierno secreto”. Los madrileños cerraron versionando “The weight” (The Band) con la colaboración de Alfredo Niharra, guitarrista de Tulsa.

El rock no cesaba y le llegaba el turno a The Posies. Era la primera visita a Cantabria de los de Seattle. El público, ansioso, se acercó a las primeras filas para no perder detalle. Tras veinte años de carrera, Ken Stringfellow y Jon Auer no pierden la oportunidad de seguir demostrando que sus clásicos no pierden vigencia. “El gordo y el flaco” son tan geniales sobre el escenario que no dejan de deslumbrar a los seguidores de siempre. Su entrega es innegable, su veteranía, un grado y sus melodías, una bendición. Harto complicado es aburrirse en un concierto de los Posies. Casi tanto como no saltar con cualquiera de sus hits, esos que forman parte de “Frosting on the Beater” y “Amazing Disgrace” (dos de los mejores álbumes de pop-rock de los noventa). Jon y Ken siempre se muestran agradecidos con un público que les adora y no dudan en bajar del escenario y tocar junto al respetable. La combinación entre las dulces voces y el poderío guitarrero de muchos temas, convierte la propuesta de The Posies en una sesión verdaderamente disfrutable y fantástica. Si a ello le sumas la actitud de los protagonistas, el resultado no deja de ser sobresaliente. En esta ocasión sólo tenemos una queja: nos quedamos con ganas de más. Apenas hora y cuarto de goce.

Velada de fábula. Ya ansiamos la próxima.

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