Richard Hawley

Quiero que mis canciones tengan un sifnificado real para mí

En su discreción habita el encanto de la observación más reposada. Por sus canciones discurre un romanticismo reflexivo que lejos del efectismo circunda los encantos de la cercanía y le emoción más sentida. Richard Hawley ha regresado con once títulos que saben a sentimientos a conciencia.

Y es que “Lady’s Bridge” (Mute), es un nuevo paso en una discografía idónea para describir el talento de un músico realmente especial. Estamos hablando de alguien que consigue, con extraña facilidad, rescatar los mágicos acentos que han hecho del pop algo realmente especial. Así, es fácil identificar en su música el agradecido perfil de nombres como Ricky Nelson o Billy Fury. Nombres que a la vez parecen acercarle a otros como Morrissey o Roy Orbison, tanto como su hacer instrumental, que también parece atesorar las bendiciones de Santo & Johnny o The Shadows.

Sea como fuere, es en ese parnaso donde Hawley expone los argumentos sentimentales que tan bien sabe reflejar. “Late Night Final” (Setanta, 2002), “Lowedges” (XL Recordings, 2003) y el precioso “Coles Corner” (Mute, 2005) sostienen a una voz que consigue algo que ahora parece difícil de encontrar: Emocionar con alcance.


Tu trayecto continúa, como si fuese un paseo en el que vas mostrando cosas.


Sí, creo que esto tiene que ver con la manera en que vivo cada día, con la sensación que me transmite el hecho de estar vivo. Cada disco que hago es distinto, es como un pequeño paso. Así es como siento que debo expresarme, con calma. No se si será la edad o la conciencia de saber que hago lo que debo, pero el hecho es que he aprendido a asumir que quiero hacer de mis canciones algo que tenga un significado real para mí.

El paso que has dado con “Lady’s Bridge” parece acercarte con naturalidad al rockabilly en “Serious” o “I’m looking for someone to find me” y al country en “Dark road”.


Claro, quería que mis gustos saliesen al aire. En mis canciones siempre ha estado presente esa música, es parte de mi vida, de mi pasado y de lo que he escuchado siempre. No podría cantar esas canciones si no las sintiese. El country y el rockabilly han estado presentes en mi vida desde mi infancia.

Y además te acercas al bolero en la canción que da título al disco.


Justamente esa era la idea, llegar a esa sensación romántica del bolero. Tenía en mente el sonido de algunas canciones de Buenavista Social Club y se lo comenté a Colin Elliot, mi batería, y él hizo un ritmo que nos gustó mucho. Esa canción es como un pequeño eje en el disco en el que queríamos reflejar cierta melancolía y a la vez un poco de alegría, algo que tienen algunos boleros.

Pero, en el otro lado de tu música también parece haber cierta conciencia de tristeza sin afectación en canciones como “Roll river roll”.


Sí, es algo que está ahí aunque no sea premeditado. Sinceramente, hacer este disco no fue fácil. Mi padre murió cuando estaba grabándolo y me afectó mucho. De algún modo siento que todo se ha reflejado en el álbum. El amor y el dolor parece que siempre están ahí para recordarnos lo pequeños que somos.

Aunque tus historias siempre tienen un punto de redención.


Creo en ello. Mis canciones las escribo solamente para mí. Me parece peligroso predecir qué es lo que sentirá la gente cuando me escuche, pero se que si dices la verdad la gente lo notará y si eres falso también. Por eso cuando hablo de avanzar estoy siendo sincero. No quiero que la gente piense que solamente estoy interpretando mi música, quiero que sepan que estoy diciendo cosas que realmente considero, sean o no autobiográficas.

También pareces tratar al amor como un hecho latente que en ocasiones parece ser un observador de lo que dices.


Lo hago porque creo que todos realmente necesitamos amor, más aún en los tiempos que corren. En todos lados puedes ver cómo hay una tendencia a que todo se vaya al infierno. Creo que necesitamos sentirnos capaces de dar y merecer amor, aunque esto último suponga un compromiso de respeto que no siempre queremos correr. Tengo tres hijos y una esposa y quiero que sean felices, y quiero hacer lo posible para que puedan serlo. No quiero vivir una vida estúpida.

¿Es “Tonight the streets are ours” tu punto de vista acerca de ese compromiso?


Sí, porque es absurda la postura del gobierno inglés frente a la juventud. Se restringen horarios para evitar vandalismos y no se tiene en cuenta que ese no es el problema. El problema está en casa, en las motivaciones familiares, en las promesas incumplidas y las mentiras de quienes están en el gobierno. No escribo música política pero sí tengo una visión de la realidad y creo que lo que realmente importa es el punto de vista de la gente y no el de los políticos. En Inglaterra vivimos una situación muy extraña en la que cuesta confiar en quienes siempre engañan.

¿Más aún con el comportamiento de Blair y la confrontación con los trabajadores?


Las cosas se están poniendo feas. ¿Sabes que ocurre? Realmente creo que a Blair y a la mayoría de los políticos no les interesa la gente de la clase trabajadora. Creo que piensan que donde tienen que moverse es en la clase media, donde empieza a haber cierto dinero. Ojalá la música sirviese para que esos sinvergüenzas cambiasen.

Hace un momento hablábamos de la melancolía y la soledad. Pero en algunos de tus videos el humor hace de contrapeso a esos sentimientos.


Afortunadamente es así, hacer videos es algo tedioso. Pero creo que he tenido la suerte de trabajar con gente que ha visto ese elemento de humor tragicómico en mis canciones, le ha sacado el mejor partido y lo hemos disfrutado mucho.

Y dentro de poco saldrás en una película llamada “Flick”.


Sí, (risas), en ella hago el papel del dj Bobby Blade. Es una película rockabilly llena de zombies. En ella también sale Faye Dunaway, una gran dama que hace de una detective con un solo brazo. Además he hecho una canción para la banda sonora que se llama “Don’t take my rockabilly radio away”.

Volviendo al disco, ¿crees que exponerlo en directo te ha dado cierta perspectiva real de cómo son las canciones más allá de tu opinión?


Esto es algo que aún estoy descubriendo pero que sí que puedo notar, aunque desde el principio sabía lo que quería. Estoy contento porque las canciones crecen cada noche y siento que las personas disfrutan acomodándolas a su gusto. Por eso al grabarlas teníamos claro que había que poner lo justo en ellas. Quería hacer pop que tuviese el espíritu del que se hacía en los cincuenta pero hecho ahora. Hablando de amor, de romance y de sentimientos. Quería acercarme a ellos, aunque no sepa definir el amor. El día que lo sepa dejaré de hacer canciones.

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