The Secret Society

Creo que la música es mucho más que siete notas puestas así o asá. Creo que la música ayuda a que la vida sea mejor

Pepo Márquez no para; tenemos la sospecha de que, mientras respondía nuestras preguntas, estaba haciendo algo más. Quizá de Nine Stories, de Buena Esperanza, de su sello,… o quizá de The Secret Society. Este proyecto, que tiene ya más de un lustro de vida, alcanza su tercera referencia. Peores Cosas Pasan en el Mar (Gran Derby Records) es el nuevo disco de una banda que parece que empieza a estabilizarse en su formación.

Charlamos con Pepo, que nos habla tanto del disco como del futuro de The Secret Society, y de esas cosas tangenciales que pasan todos los días al margen de la música.

¿Por qué el cambio de sello? (de Acuarela a Gran Derby)
Porque Gran Derby es el sello que he montado junto con tres de mis mejores amigos: Nacho de Nine Stories y también en The Secret Society, Javier Martínez de Superpez y también en The Secret Society y Javier Peña de Tripulante & Crucero y Nine Stories. Cuando montamos el sello hace dos años, yo sabía que el camino natural era editar el siguiente disco de The Secret Society en Gran Derby Records. Es como si organizas una cena en tu casa con unos cuantos amigos pero tú te bajas a comer al restaurante de la esquina: sería un poco raro. Así se lo dije a Jesús Llorente de Acuarela y no hubo ningún problema. Siempre lo he dicho y siempre lo diré: estoy muy agradecido a Acuarela y sé que parte del prestigio que tiene mi grupo es gracias a ellos.

¿Está destinado The Secret Society a cambiar de formación en cada disco? ¿Cómo afecta esto a las grabaciones?
En realidad supongo que es normal: son mis canciones, mis letras, y pasa tanto tiempo entre grabación y grabación que es normal que la gente entre y salga de la banda. Yo sólo pongo como premisa tocar con amigos y nunca he traicionado ese principio. Sin embargo, tengo la sensación de que la actual formación, los cuatro que somos ahora, vamos a pasar mucho tiempo juntos. Tampoco sabría explicar por qué. Supongo que porque nos queremos (aunque suene demasiado tierno).

Respecto a cómo afecta a las grabaciones, es evidente: cada persona tiene una manera distinta de tocar y de ver las canciones. Yo nunca le he dicho a nadie que haya tocado conmigo qué tiene que tocar y cómo tiene que hacerlo, incluso cuando no me acababa de convencer algún arreglo. ¿Por qué? Por dos motivos: porque yo no me veo capaz de decirle a nadie que lo suyo no vale y porque, en el fondo, nunca he pensado que mis canciones sean lo suficientemente importantes como para imponerse a mi amistad con alguien.

Han pasado un par de años desde I Am Becoming What I Hate The Most. Finalmente, ¿te has convertido en lo que más odias o has conseguido evitarlo?
En realidad han pasado muchos más años: ese disco salió en 2008, pero se grabó en septiembre de 2006. Echa la cuenta. Y sí, por supuesto: fui a mucho peor. Lo que pasa es que llevo dos años recuperándome y tratando de hacer las cosas bien, pensar en pequeño y ser justo conmigo y con los que me rodean. Es un trabajo diario al que he consagrado mi vida.

El “y por ella me convertí en esto (…) y acabé como la gente que odiaba” de “Las pistas falsas conducen al desamor”, ¿es un guiño a tu anterior disco?
Salió así, pero es indudable que no me puedo deshacer de nada que haya hecho antes. No es un guiño, sino la evolución de algo que empezó hace mucho tiempo.

¿No hay cierto aroma a batalla perdida en eso: querer evitar convertirse en algo mientras se intenta ser otra cosa?
Nunca he visto mi vida como una batalla. Yo soy un privilegiado en muchos aspectos y trato, como te he dicho antes, de ser justo conmigo y con lo que me rodea. Pero eso no significa que no sea capaz de hacer una autocrítica. Creo que es bueno saber cómo y por qué hacemos las cosas. Y, aunque sea consciente, las cosas que hago no siempre están bien.

No sé si me dejaré algo: The Secret Society, Nine Stories, Buena Esperanza, el podcast con Borja Prieto, el trabajo en el sello, esta entrevista (y otras),… ¿duermes?
Te dejas dos cosas muy importantes: tengo un trabajo a tiempo completo (que me quita tiempo a tiempo completo) y, además, llevo una vida normal (de hermano, hijo, amigo, vecino…). Por no hablar del tiempo que dedico a consumir buenas dosis de telebasura. Yo creo que si uno se organiza bien, puede hacer muchas cosas. Yo soy mucho más feliz estando en mi casa que estando en la calle. Y estando en casa me da por hacer cosas.

Si no recuerdo mal, I Am Becoming… también se grabó en directo y en analógico: ¿te gustan especialmente estas condiciones? ¿Qué tienen de bueno y qué de malo?
Me gusta mucho grabar así. Me ahorra tiempo (dinero) y me ahorra problemas (salud). Si uno tiene claro que no existe la toma perfecta sino que todas tienen algo especial, ya tiene la mitad del trabajo hecho. En mi cabeza hay canciones, no producciones. Por eso defiendo las canciones tanto como puedo. No me importa que el piano se oiga más o menos si la canción dice lo que quiero que diga. No sé si me explico. Además, mentalmente no podría afrontar una grabación pista por pista. Creo que me moriría o me dormiría.

Grabar en analógico y en directo no puede ser visto como mejor o peor que otras técnicas de grabación. Esta es la mejor para mí, pero entiendo que no lo sea para otra gente.

Otro detalle. En I Am Becoming… dabas las gracias en castellano, en inglés y en francés. Ahora incluyes el alemán… ¿Ves lo que se nos viene encima y preparas el terreno?
No lo he hecho por eso. Lo de dar las gracias en inglés, francés y alemán responde a un motivo estrictamente autobiográfico y personal. He vivido tiempo en Estados Unidos (inglés), Francia y Bélgica (francés) y desde hace un tiempo mi hermana melliza vive con su marido y sus dos hijos en Hamburgo (alemán). Este disco está dedicado a Otto, el pequeño, y el anterior a Theo, el mayor. Ella va teniendo hijos a la vez que yo voy sacando discos. ¿No es maravilloso? Los dos hemos escogido nuestro camino y nuestras vidas se siguen cruzando. Ahora mismo con Theo es más fácil comunicarse en alemán, pero yo me niego a ceder a la presión de su cara con las cejas arqueadas y a su: “Ich verstehe nicht, Onkel Pepón” (“No entiendo nada, tío Pepón”).

Corrígeme si me equivoco, es una sensación: tengo la impresión de que I Am Becoming… escondía más crítica social/política que Peores Cosas…, que es más biográfico, confesional, personal, etc. ¿Qué ha pasado en estos dos años (que en realidad son cinco) para ver ese cambio?
¿Qué ha pasado entre medias? Muchas cosas, imagínate. Por ahorrarte el mal rato y hacerlo corto: yo necesitaba escribir sobre las cosas que canto en este disco para poder cerrar para siempre el momento más turbulento de mi vida. Entiendo que a alguna gente le pudiera parecer exhibicionista, pero cada uno exhibe lo que quiere o lo que puede. Y, además, todas nuestras vidas se parecen en cierto modo. Por eso no creo que sea complicado para nadie entender este disco.

Las letras parecen bastante personales y, salvo que tengas una enorme capacidad para ponerte en la piel de los demás (que no es descartable), parece que todo es bastante “basado en hechos reales”. ¿Qué se siente al ver que todo tu bagaje sentimental está al alcance de cualquiera? ¿No da vértigo?
En realidad no siento nada. Quiero decir: sabía que necesitaba sacarme todo eso de dentro, pero lo supe después, cuando las canciones estuvieron hechas. Como decía antes, no creo que este disco sorprenda demasiado a nadie puesto que mi vida y las vidas de las personas que puedan escuchar este disco seguro que son parecidas. No sé. Tengo otra clase de vértigos y de miedos y ninguno están relacionados con la música que hago.

¿Ni siquiera ahora que lo cantas todo en castellano? Por cierto, ¿esta evolución tiene un por qué?
Llevo 5 años sin hacer ni una sola canción en inglés. Entendí que no tenía sentido que siguiera escribiendo en un idioma que no era el mío, que podía decir cosas en español que merecieran la pena y no dieran vergüenza ajena. Y en eso sigo. Escribir letras es mi pasatiempo favorito. Debería ser mi trabajo aunque sólo fuera por el tiempo y el esfuerzo que invierto en ello, pero por ahora no parece que eso vaya a cambiar.

¿Es, pues, catártico/cicatrizante el hecho de escribir canciones al respecto?
A mí me ayuda a entender cómo y por qué pasan las cosas. No sabría decirte en qué medida, pero yo he logrado asimilar pérdidas gracias a las canciones que he escrito después. Y, aunque suene estúpido, hay mucho de celebración en las canciones. Me siento afortunado de haber vivido las situaciones que he vivido y de haber sabido hablar de ello sin reparos y con elegancia. Creo que nunca hay que perder las formas. Ni tan siquiera en el dolor.

Todos hemos vivido historias que podrían encajar en Peores Cosas Pasan En El Mar. Y a todos nos hubiera venido muy bien el disco en esos momentos… Es bastante sanador para el que escucha.
Te agradezco muchísimo esto que dices. Me gustaría que mis canciones le sirvieran a alguien igual que me sirven o me sirvieron a mí las de mis grupos favoritos. Creo que la música es mucho más que 7 notas puestas así o asá. Creo que la música ayuda a que la vida sea mejor. Si lo que yo hago ayuda a alguien a que su vida sea mejor, todo esto tiene sentido.

Con “El amor es una puerta que sólo se abre desde dentro”, preguntarte por tu pasión por el hardcore está algo más justificado, ¿no?
No es ningún secreto de que llevo media vida escuchando hardcore. Me gusta, disfruto mucho de ciertos discos y, de pronto, me vi con esta canción. ¿Por qué no iba a incluirla en el disco? Un grupo bastante desconocido (y ya extinto) que recomiendo desde aquí: Sinking Ships, especialmente su disco Disconnecting (Revelation Records).

¿Es verdad que hicisteis gritar a Alondra Bentley?
Es muy verdad.

Me gustaría que explicaras cómo nace y qué significa (además de lo obvio) la canción que cierra el disco. Se respira una emoción brutal.
Esa canción es un intento de hablar de algo que no me hubiera pasado a mí, en la línea temática del último disco de PJ Harvey, que está basado en historias de la Primera Guerra Mundial. Es un experimento, nada más. Me convenció el resultado y lo grabamos. También estaba buscando una manera de cantar diferente. No sé. Creo que es bonito cómo ha quedado porque no buscaba nada más que hacer algo diferente al resto de cosas que he hecho.

“Parte de guerra”, el Guernica,… ¿el amor lleva un componente bélico inherente e hiriente?
No, o no para mí. Pero hay relaciones que son un uno contra uno en toda la cancha.

Última: los títulos largos de canciones… ¿nacen, o se hacen?
Simplemente se disfrutan. Me gusta que los títulos digan una cosa, la música otra y la letra otra distinta. Y que, al juntar los tres elementos, todo tenga sentido.

Nota: aunque me negué a preguntarle por la utilización de una base de Eminem en la primera canción del disco, por ser una de las preguntas más habituales, Pepo me explicó algo al respecto:
La canción no iba a ser así, iba a ser totalmente a capella, pero con un bajo y una guitarra entrando a la mitad. Cuando estaba intentando explicar la canción al resto, en mi casa, puse esta canción de Eminem y les dije “más o menos así”. Y empecé a cantar por encima. La cosa es que cuadraba perfectamente y nos reímos mucho. Y alguien propuso: “¿Por qué no lo grabamos así, con la base de Eminem?”. Y como no tenemos ningún sentido del ridículo, lo hicimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.