Tilly and the Wall – Bottoms of Barrels (Sinnamon Records)

Parece que está de moda desde hace algún tiempo volver a tiempos pasados, probablemente porque en nuestra mente aparecen como tiempos mejores. Al escuchar Tilly and The Wall nos vienen a la mente grupos como The Archies o The Mamas & The Papas. Pero que nadie se confunda, con esta comparación no queremos decir que nuestro grupo haga una mera copia de lo que en otro tiempo se consideró novedoso. Más bien todo lo contrario, ya que ese pequeño volver al pasado lo hacen muy bien, y así se plasma en el segundo álbum de la banda.

El grupo residente en Omaha que adopta su nombre de un cuento infantil, podría considerarse muchas cosas excepto convencional. En 2004 publicaron su primer largo ‘Wild Like Children’. Enseguida se hicieron notar, ya que sustituían la percusión por una bailarina de claque, Jamie Williams. Y así han continuado en este segundo trabajo que toma el nombre de Bottoms of Barrels, cosa que da a la banda un toque muy personal.

El disco comienza con “Patient Babe”, un buen aperitivo para hacernos una idea de lo que viene después. A lo largo de este Bottons of Barrels los de Tilly and the Wall juegan con canciones a varias voces, como en “Sing Songs Along” o “Black and Blue”, un gran trabajo vocal que está presente en todo el álbum.

También alternan los medios tiempos como en “Lost Girls” o flirtean con un flamenco muy identificable, y hecho con muy buen gusto en “Bad Education”.

Aunque ese buen sabor de boca que nos va dejando el lp empieza a decaer en “Coughing Colours”, una balada que se presenta, tal vez, demasiado larga. Seis minutos que bien podrían haber sido reducidos a la mitad. Aunque no hay que llevarse las manos a la cabeza, ya que con el último tema, “Brave Day”, vuelve la frescura, lo que hace que sea un disco bastante redondo.

Así, podríamos decir que tal vez musicalmente no inventen nada, aunque sí añaden elementos poco comunes los chicos y chicas de Tilly and the Wall. Pero lo que sí es cierto es que este Bottoms of Barrels es un disco optimista, y eso es lo que trasmite a quien lo está escuchando. Nos viene a la mente un día soleado de primavera, en definitiva, un sentimiento feliz, y con eso es con lo que nos quedamos. Buen disco, que puede alegrar el día a más de uno.

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