Boogarins + The Zephyr Bones (Sala El Sol) Madrid 08/09/16

La madrileña sala El Sol inauguraba el pasado miércoles su nueva temporada de conciertos y, para tal tarea, no pudo elegir a mejores maestros de ceremonias. “Septiembre aún es verano” y, por si el asfixiante calor de Madrid no diera cuenta suficiente de ello, los brasileños Boogarins se encargaban de dejarlo patente trayendo hasta la capital, y por segunda vez en menos de un año, su neo-psicodelia tropical (y psicotrópica) ‘made in Goiânia’.

Pero en su labor como “anfitriones”, la banda capitaneada por Dinho Almeida y Benke Ferraz, no estuvo sola. Abriendo la noche, se subieron al escenario de El Sol el conjunto chileno-barcelonés The Zephyr Bones. El cuarteto, afincado en la Ciudad Condal, venían a reconquistar al público madrileño después de un primer intento fallido el pasado mayo, cuando su concierto dentro del ciclo Soundisidro fue cancelado. Con una sala todavía a medio gas, la actuación de la banda fue un desfile continuo e implacable de pildorazos surf y pop-psicodélico que bien podrían venir firmados por DIIV o los Tame Impala de antaño, los de Innerspeaker.

Pasadas las 23.30 h llegaba el plato fuerte de la jornada. Boogarins salían ante el estimable -botellín de cerveza en mano- con dos importantes misiones: por un lado, cerrar una etapa y dar carpetazo al ciclo que representa su segundo trabajo de estudio, Manual (o Manual, ou guia livre de dissolução dos sonhos, para los puristas), y por otro, dejar a los presentes con la miel en los labios de cara al lanzamiento de su tercer álbum; un disco que se han encargado de grabar este verano en EEUU, entre concierto y concierto de su gira, durante su residencia de cuatro semanas en los estudios Hotel Vegas de Austin.

El pistoletazo de salida a la noche lo daban con “Falsa Folha de Rosto”, tema que encabezaría la sucesión de los que ya podríamos considerar ‘hits’ de los brasileños. “Tempo”, “6000 dias”, “Avalanche”, “Despreocupar”, “Cuerdo”… Boogarins diseccionaron sus dos trabajos publicados hasta la fecha, con un setlist bien equilibrado entre As Plantas que Curam y Manual.

Cabe destacar aquí la labor realizada por Ynaiã Benthroldo. El batería, que entró a formar parte de la banda en 2014, dio un recital mayúsculo a la percusión que enriqueció sobremanera el set ofrecido por el cuarteto. Pero el resto de sus compañeros no se quedaría muy atrás, porque Boogarins son de esas bandas que también saben hacer show y convertir cada concierto en una reunión entre amigos cargada de buen rollo.

Entre bromas, Benthroldo tomó la palabra y aprovechó para pedir al público que cantara el cumpleaños feliz al chico encargado del merchandising; Benke quiso dar las gracias a Jorge Explosión, presente en la sala, con quien en 2014 grabaron su segundo disco en los estudios Circo Perrotta de Gijón; Dinho no dejó de bromear y juguetear con el micro, y Raphael Vaz, el hombre tranquilo al bajo, sonrió incluso alguna vez. Fue él quien, tras una celebrada “Lucifernandis”, se encargaría de anunciar el final del concierto, con la consecuente protesta en forma de “Oooh” por parte de los asistentes.

Porque, sí, Boogarins lograron su cometido. Apenas se han ido y ya estamos deseando que vuelvan, y que lo hagan con nuevo álbum bajo el brazo. Parabéns!

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