El muelle de la bahía: una historia del Soul. Libro de Luis Lapuente

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Hace ahora diez años, la añorada revista Efe Eme entregaba junto a su número 67 uno de esos maravillosos libritos que, durante un tiempo, acompañaron su edición en papel. Se trataba de “El mapa del soul” y venía firmado por Luis Lapuente, posiblemente la firma más prestigiosa en castellano cuando se habla de dicho género, no en vano se le conoce como Dr. Soul. Ahora la revista Efe Eme vuelve a tener edición en papel en forma de cuadernos trimestrales y, en una misión casi suicida de reivindicación del papel, también se han lanzado a la publicación de libros de temática musical.

Uno de esos libros es “El muelle de la bahía: una historia del soul“, con autoría a cargo del propio Luis Lapuente, del que podría decirse que se trata de una revisión ampliada y puesta al día de aquel pequeño volumen de 2005. En realidad incluso repite idéntico esquema: una introducción histórica con el mismo título de hace una década (aunque entonces acababa en Alicia Keys y ahora se prolonga hasta Amy Winehouse), un repaso a lo que Lapuente llama “profetas mayores” del soul (siguen siendo Ray Charles, Sam Cooke y James Brown, pero aquí se les añaden Otis Redding y Curtis Mayfield), para seguir, tras un par de capítulos dedicados a otros nombre ilustres (Solomon Burke, Al Green, Ike Turner, Swamp Dogg, Rufus Thomas), con un análisis del género a través de las ciudades y los sellos más representativos. Sin embargo aquí, con más espacio, Lapuente puede permitirse el lujo de recordar, junto a los nombres míticos (Detroit, Chicago, Motown, Stax, Nashville, Atlantic…), a diversos sellos más pequeños y escenas menos fecundas aunque igualmente interesantes. Sí, faltan nombres muy importantes, pero se trata de personajes tan asociados a determinados sellos o ciudades que se tratan en el capítulo correspondiente. Obviamente siempre habrá quien encuentre insuficiente el espacio dedicado a nombres como Marvin Gaye, las Supremes, Smokey Robinson o Stevie Wonder, pero es el enfoque que el autor ha decidido dar a su texto, y hay que respetarlo. Si uno siente la necesidad de profundizar en sus biografías, hay disponibles textos monográficos sobre casi cualquiera de los nombres mencionados. A propósito, el libro incluye una bibliografía recomendada muy interesante.

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El soul (y todos sus géneros y subgéneros adyacentes: el funk, la música disco, el R&B…) es, en cualquier caso, un territorio demasiado vasto como para abarcarlo en toda su extensión ni siquiera en las más de 300 páginas de este libro. De hecho, se podría dedicar un volumen como este a cada uno de sus capítulos. Lapuente, con buen criterio, huye del historicismo académico y se dedica a trazar una hoja de ruta que sirva al lego en la materia como guía para entender la historia y evolución del soul. Aunque los ya iniciados posiblemente hallarán aquí pocas referencias que no conozcan ya, pueden encontrar igualmente útil esta historia del soul como obra de consulta. En ese sentido, resulta tremendamente atractiva la enciclopédica profusión de nombres de artistas, discos, canciones, sellos o ciudades, así como la exquisita discografía comentada que cierra cada capítulo. Justamente a los más gourmets del soul va dedicado el último capítulo: 35 exquisiteces (así se titula) que suelen pasarse por alto cuando se desglosa la discografía canónica del género.

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Se incluye también un capítulo especial sobre el soul en España en el que, partiendo de los inicios con aquellos festivales de los 60 y grupos como Pop Tops o Los Canarios, se repasan de manera alfabética nombres importantes para la música negra en nuestro país, desde los más obvios (Barrabás, Donna Hightower, Lone Star, Bruno Lomas, Pedro Iturralde o los ya mencionados Pop Tops y Canarios) hasta otros menos conocidos (Jess & James, Respect, Ferrobús, Los Indonesios) pasando por algunos que un servidor, en su ignorancia, difícilmente esperaría haber encontrado en una antología del género: me refiero a Augusto Algueró, Waldo de los Ríos, Los Pekenikes, Micky o Tony Ronald.

Estamos ante un volumen que, a pesar de multiplicar por cuatro el número de páginas de su antecesor, no deja de ser una introducción a un universo inabarcable en el que cada uno debe encontrar la ruta a seguir para, posteriormente, profundizar en aquellos nombres que le resulten más atractivos. Imprescindible para cualquiera que sienta el más mínimo interés o curiosidad por esa revolucionaria música que hermanó el sagrado gospel con el diabólico blues para originar uno de los géneros musicales más embriagadores, refinados y subversivos que ha dado la música popular en el siglo XX.

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