Entrevista: Emilio J. López (Los Elegantes)

Emilio J. López fue el cantante y guitarrista de uno de los capítulos esenciales para entender el movimiento Mod en este país, Los Elegantes. El grupo de Madrid formó parte de lo que se vino a llamar “Movida Madrileña” y fueron asiduos del Rock-Ola y todos los escenarios de la época. Sobrevivieron a la Movida hasta llegar a los noventa, con un sonido más “rockero” lograron colarse en las listas e hicieron de Los Elegantes una de las mejores bandas en directo de España, pero un día llegó su fin. Ahora, desde Ediciones Chelsea, la editorial que comanda Alex Cooper, se edita el libro: ¡Ponte ya a bailar! Mis años de revuelta mod con Los Elegantes. Un pasaje en un Delorean que nos lleva al Madrid los ochenta, un viaje emociónate, sin duda. Para hablar del libro, me reúno con Emilio en la cafetería del centro Cibeles, le acompañan el propio Alex y se une Pepo, el que fuera Dj del Rock-Ola.

La primera pregunta es obligada. ¿Cómo fue el contacto con Alex y qué pensaste cuando él te propuso esto?

Nosotros nos conocíamos desde mediados de los ochenta, cuando él forma la banda Opera Prima en León; coincidimos en unas fiestas. Luego fue un contacto muy intermitente, ten cuenta que yo me fui a vivir a Miami hace muchos años y dejé muchas relaciones y contactos aquí, gente valiosa con la que, por desgracia, no cultivé la amistad. En el caso de Alex volvimos a encontrarnos en Facebook y un buen día me llevé la sorpresa inesperada, como todas las sorpresas, de que Alex me hizo la propuesta del libro. Me pidió que contase un relato personal y biográfico cuya medula fueran aquellos primeros años de Los Elegantes. Me atrajo mucho también el esquema de trabajo que me propuso, que cada capítulo fuera una canción del primer disco, que reflejaran: anécdotas, trastadas, correrías… Lo primero que dije es que no iba a encontrar tiempo, pero me emocionó que una persona como Alex, al que tengo mucho aprecio y afecto, tanto por lo que significa para el mundo mod, y no solo para el mundo mod, para la música en general, me ofreciera un proyecto tan bonito.

“La Movida fue un antídoto contra el aburrimiento y la sobrada intelectualización de las cosas. Una reacción contra el mundo insípido y la vida aburrida y estandarizada de entonces. La Movida existió”

Entonces no le costó mucho convencerte por lo que veo. (risas) ¿Cómo fue el proceso de trabajo para ti y cómo empezaste a recopilar datos?

Pues una vez que encontré el tono adecuado, aproveché el empuje inicial para empezar a fondo con el libro, para sumergirme durante cuatro meses en él y comenzar a recopilar los recuerdos que, en un principio, aparecían borrosos. La memoria se fue afinando y empecé a perfilar. Es un relato en el que cuento una historia personal, con Los Elegantes como eje, eso sí. Desfilan: amigos, chicas, amigos muertos porque desgraciadamente hay algunos que se han quedado por el camino, conciertos, grabaciones, accidentes, bromas…. Todo en un tono feliz, en un tono de privilegio por haber vivido aquellos años.

Has encarado entonces la escritura del libro como algo optimista, cuando también podías haberlo hecho desde el lado contrario. Y si no lo contrario, desde un aspecto más melancólico.

Podía haberle dado un tono más trágico, de perdida incluso, pero no tengo un sentimiento de pérdida, al contrario: tengo un sentimiento de agradecimiento. Eso lo hemos hablado Alex y yo, que la gente cuando habla de la Movida; algunos dicen que aquello no existió, que fue un artificio o un invento de unos y de otros. Yo digo que, todo lo contrario, aquello existió, fue algo que nació de un magma colectivo, de una ilusión, de un entusiasmo. Fue una especie de olla en la que se cocinó: el arte, la música, o la fotografía, en el Madrid de aquellos años. Mi visión es una visión feliz, como el Tom Sawyer de Mark Twain. Había veces que yo mismo me reía de las cosas cuando iba recordando, es curioso el sistema nemotécnico, no es lo mismo hablarlo que escribirlo. Cuando tú hablas, que también es una herramienta para indagar en el recuerdo, la aproximación a los recuerdos es diferente, la escritura te obliga a definir, a perfilar. Te obligas a buscar muchísimo más aquello a lo que, en un principio, no vas a tener acceso. Yo pensaba: “no voy a ser capaz de ofrecerle a Alex algo mínimamente interesante”. Tenía dudas, primero para recordar ciertas cosas que no sabía hasta qué punto eran veraces, luego para ordenar recuerdos lejanos. Me dije: “mira Emilio, vas a contar las cosas sin envoltorios, sin tratar de suavizar, pero tampoco dando un aspecto truculento, ni dramático”. Así empezaron a salir recuerdos uno tras otro y así hasta escribir el libro.

Dicho así parece un trabajo de titanes. ¿Echaste mano de alguna ayuda externa? No sé ¿llamaste a gente de la época, por ejemplo, para ayudarte a recordar?

Me gusta que me hagas esa pregunta, me plantee que tenía que ser yo solo el que hiciera esto, para huir de la estandarización o de un texto generalizado que no dijera nada. La tentación primera fue a acudir a Internet, además como periodista, pues la manera de intentar acceder a cierta información es ir a los archivos, pero dije: “no, todo tiene que salir de mi memoria”. Así que el 90 por ciento de lo que he escrito está todo en mi cabeza. Ese fue el trabajo mío, hay algunos datos específicos que sí los he consultado, pero datos que no es que sean irrelevantes, pero son cosas muy puntuales. El libro es un ejercicio de transferencia de la memoria directa al papel.

El libro son las doce canciones del disco, una detrás de otra. ¿Lo escribiste así? Siguiendo el orden de las canciones o ¿según ibas recordando?

No hice ningún trabajo de campo previo, eso de sentarse a hacer un planteamiento ni me lo planteé, porque eso hubiera restado valor al libro, hubiera resultado un trabajo muy cerebral, y no quería algo cerebral, quería que fuera un libro a partir de la razón. Por lo tanto, fue escrito desde principio a fin siguiendo el orden de las canciones.

Luego, el mérito de la edición del libro es todo de Alex, y las colaboraciones de: Alex Barbaroja, Pepo Perandones, que hace la portada, o Juanjo de la Iglesia que ha hecho el prólogo.

Hay una nutrida colección de fotos y recuerdos tuyos y de Los Elegantes en el libro. ¿Fue difícil recopilar todo ese material gráfico?

Hay fotos mías de la infancia, y no solo de la infancia. Lo que hice fue llamar a toda la familia y decirles: “Sacad todo lo que tengáis por ahí de los Elegantes” (risas). Le di todas las fotos a Alex para que las viera y fuéramos concretando. Luego también hay aportaciones de amigos, claro. Hay fotos de Miguel Trillo, que siempre se quejaba de que no podía sacar fotos buenas de Los Elegantes, porque nuestros fans estaban siempre como locos en los conciertos (risas). También lo malo es que no hay mucho documento grafico de aquella época, es natural, no es lo mismo que hoy día.

Fuisteis parte de la Movida Madrileña. Ahora, no sé por qué, hay gente que reniega de esta etiqueta e incluso dicen que fue un invento, como me apuntabas al principio de la conversación. El caso es que había muchos grupos y era una escena efervescente. ¿Cómo lo veíais vosotros?

Por supuesto, igual que uno hace una evocación personal de las cosas, no puedes imponer algo subjetivo a alguien, ahora yo no tengo ninguna duda de que la movida fue un antídoto, una reacción contra el aburrimiento y la sobre intelectualización de las cosas. La Movida existió. ¿Había una reacción contra algunas cosas? Sí, contra los grupos heavies, contra el rock sinfónico letárgico de entonces, contra las canciones que ponían en los 40 principales, que eran una horterada. No me estoy inventado nada, son hechos objetivos.

Cuando digo grupos heavies digo los grupos con punteos de cuatro minutos. Entonces había que matarse a ensayar antes de sacar un disco o tocar, nosotros lo hacíamos a la inversa, antes de saber tocar ya teníamos una gala en tal sitio. Esa reacción contra el mundo insípido, la vida aburrida y estandarizada de entonces, fue la semilla de todos aquellos grupos. Y no te creas que había un solo estilo musical, había grupos punk como Kaka de Luxe, de pop como los Zombies o Paraíso, de rock and roll y blues como los Rebeldes que eran de Barcelona, pero siempre estaban por aquí, Mermelada, y muchos más. Las compañías de discos decidieron apostar por todos estos grupos viendo que era algo imparable. Fue una situación netamente madrileña, en otros sitios tardó en cuajar, pero aquí fue rápido. En Barcelona pues no funcionaba el tema “nuevaolero”, estaba el jazz que copaba todos los festivales y salas.

Es muy interesante todo lo que cuentas. Yo siempre he pensado que en aquella época, como no podía ser de otra manera, se copiaban parámetros musicales y estéticos venidos de Reino Unido. Sin embargo, por la idiosincrasia de la situación en España, no había muchos medios para ello, lo que hacia tirar de inventiva. Quizás ese fue uno de los secretos. Por otra parte, en vuestro caso, siempre me parecisteis el primer grupo mod de España, aunque ya había cosas en los sesenta similares, para mí fuisteis el primero con “conciencia” de grupo Mod.

Teníamos conciencia de que estábamos en algo totalmente diferente, teníamos la certeza de los artistas que nos gustaban como: The Who, The Jam, The Lambrettas… Esa referencia a la música, a la cultura y a la estética de los sesenta, eso se materializó en Los Elegantes. Esa pasión por el soul y por ciertas músicas pues te hacían ser mod, aunque igual ni lo supieras.

Pero a nivel estético también lo érais, al menos en las fotos de vuestros comienzos queda bastante claro.

Sí, está claro, pero lo esencial, lo que modulaba todo, era esa pasión por los grupos y artistas que te he comentado y a partir de ahí empiezas a elaborar todo; la estética, los gustos, eso es que lo te va definir, nosotros nos definíamos así, con Los Elegantes. En cierta medida la estética y ciertos detalles juegan un papel importante, por ejemplo: en aquel entonces yo no me compré una Rickenbacker porque las guitarras eran carísimas en aquellos tiempos, tenías que conseguirlas como podías, luego pues podías hacerte con una Fender, pero la Rickenbacker era el ideal estético. Recuerdo con cariño lo naíf que era todo entonces, como aquel concierto primero nuestro de aquel “primer festival mod”, junto a Los Flequillos. Se presentaba como algo inédito, el cartel era cutre, todo era embrionario, era una ingenuidad tan enternecedora…

Luego tuvimos una inmensa fortuna que había una red de locales que se adelantaron a las discográficas en lo del apoyo a los grupos, y estaba la “Capilla Sixtina” de todos los locales, que era el Rock-Ola con Pepo al frente. Entonces la gran ilusión de todos nosotros era poder subirte al escenario del Rock Ola. Era la gente de Madrid a la que arrastrábamos más, había una conexión emocional tremenda, no encuentro palabras para describirla. Pepo los calentaba bien a base de buena música, se ponían de anfetas hasta las trancas (risas) dos horas antes, y cuando querías salir al escenario: tenias allí a una panda de salvajes saltando como energúmenos, era indescriptible (risas).

En esos momentos interviene Pepo que está en la mesa con nosotros.

Pepo: (risas) Corroboro todo lo que dice Emilio, todo eso es verdad, los conciertos de Los Elegantes eran salvajes, no había cosa igual.

De buena gana me quedaría en esa época, pero volvamos al presente. Has grabado un par de temas con Los Disparos que son: Miguel, Josemi, David y Felipe. Estos temas serán editados por Subterfuge Records en un single. Supongo que habrá sido por mediación de Alex también.

No, esto fue curiosamente en paralelo y un poco antes de la propuesta de Alex. Comparto con Felipe (Los Disparos) gustos musicales y bueno, la gente había dicho que Los Disparos compartían algún parecido musical con Los Elegantes y que la voz recordaba a la mía en los tiempos de la banda.

Un día abro el correo y Felipe había compartido conmigo una canción acústica, me pasaba una estrofa y luego me invitaba a seguir la canción y dije: “venga adelante”. Continué con una estrofa, salió esa canción de poco más de dos minutos. Luego invertimos el proceso, yo le envié desde Miami una canción tarareada, ni siquiera con guitarra, solo con el tarareo, le dije: “Felipe a ver qué haces”. Y salió “Pájaros en la cabeza”.

Haciendo otro ejercicio de “flashback”: siempre me ha parecido que el final de Los Elegantes no ha sido tal. Lo recuerdo como ese azucarillo que se diluye, nunca hubo despedida, ni comunicado de la banda, simplemente dejasteis de estar y el tiempo hizo lo siguiente.  ¿Cómo lo recuerdas tú?

Fue un final de grupo perfecto para… bueno, esto que te voy a decir nunca lo he dicho, lo he pensado, pero lo voy a decir ahora: fue un final ridículo, diseñado para entrar en los anales de la tontería, nunca tuvo que ser así. No hubo gira ni nada por eso, por lo precipitado de todo aquello. Juanma planteó que en Los Elegantes tenia coartada su creatividad, pero bueno, yo pensé que eso era algo pasajero y que él haría cosas aparte, pero que seguiríamos; no era cierto, él estaba cansado de la banda. Entonces el resto del grupo quedamos un día en un pub, y me dijeron que a ellos les parecería una traición seguir tanto sin Juanma como sin mí, que éramos los fundadores de la banda.

Teníamos posibilidades de tocar, teníamos un montón de galas contratadas, y teníamos una buena opción para seguir y grabar. Yo me quedé muy jodido, porque la verdad; había pensado: “pues metemos a otro guitarra y seguimos adelante”. Nunca llegué a comprender lo de que les pareciera una traición seguir sin Juanma, a mí no me hubiera molestado si hubiera sido al revés. Si yo me hubiera ido de Los Elegantes, por estar aburrido de la banda, no me hubiera importado que los demás siguiesen. Al contrario, me hubiera parecido bien y me hubiera alegrado por todos. En ese momento me quedo tan jodido que ni siquiera me planteo tener otra banda y me centro en mi profesión, que es el periodismo y ahí ya entro en otro camino que, tanto profesional como personal, cambia todo. Hasta que aparecen en mi camino mis dos grandes amigos, que son ahora: Alex y Felipe, y me meten en todo esto.

Vaya, te veo muy entusiasmado con todo, con lo de tocar con Los Disparos también. Entonces ¿sería posible una reunión de Los Elegantes? Aunque no fuera algo continuista, no sé, algo al estilo de lo que hicieron 091 con su Maniobra de resurrección.

Los planteamientos míos, ya no solo los personales, si no profesionales, me lo impiden. A mí, de todas formas, me han interesado las reuniones de grupos cuando tienen algo nuevo que contar. Si esto mismo que he hecho con Felipe, lo hubiera hecho con Juanma, pues igual te diría que sí, por la propia dinámica de componer juntos, que es una de las mejores maneras de crear lazos entre alguien, pues entonces sí. Pero reunirse para tocar canciones antiguas, aunque eso sea a lo mejor lo que la gente quiere; pues no. Que si hubiera sido Juanma el que me lo hubiera dicho en vez de Felipe, yo digo que sí. Hubiera dicho que sí, pero nunca partió de Juanma.

Pero entonces, por lo que me dices, quizás te podrías tú poner en contacto con Juanma. Dejar una puerta abierta a la cooperación…

Eso no va a ocurrir nunca. Fueron ellos los que dinamitaron Los Elegantes. Cuando hay una parte que dinamita un proyecto, es esa parte la que tiene que buscar soluciones, no la otra. Si tú creas una brecha, tú tienes que ser el que tape esa brecha. Y, conociéndome como me conozco, no hubiera sido difícil para nada contactar conmigo y convencerme de hacer algo juntos.

Siguiendo un poco en la época que lo dejasteis. Hay una cosa que me parece muy curiosa: los discos más exitosos vuestros fueron las ultimas grabaciones en directo. Discos en directo en los que salen canciones de otros discos que no tuvieron la misma repercusión. ¿qué opinas?

La lógica no actúa (risas) Como siempre nos identificaron como una banda en vivo, a la que se la atribuían: guitarras afiladas, potencia y una base rítmica poderosa, que todo eso era verdad, la gente tendió a querer más esas grabaciones en vivo que las grabadas en estudio. Al fin y al cabo, los discos en directo recogían la esencia de esa banda nacida para los directos.

También nos pilló en una época en la que estábamos tocando mucho y llevábamos tiempo sin grabar, porque grabar no es que no nos gustara, pero no era esencial para nosotros, para nosotros lo esencial era tocar. Subirte a un escenario, componer, enchufarte y poner como motos a la gente, eso era la base del funcionamiento de la banda.

Supongo que también os gustó grabar algunas de las canciones de una manera más contundente. O con un mejor sonido que en las grabadas en estudio. No es ningún secreto que las producciones de cierta época en España dejaban algo que desear.

Las grabaciones en directo no estuvieron motivadas por sacar otro sonido a las ya grabadas. Sí es verdad que ese sonido era muy difícil trasladarlo al disco, pero no porque no hubiera tecnología, era porque en España se había perdido aquella manera de grabar. Claro que también estaban los sonidos modernos, que eran una autentica infección, no aportaban nada, era un peaje necio, un guiño a algo ridículo. Luego otro factor importante es que en aquella época la mayoría no teníamos ni idea de lo que era un estudio de grabación. Yo no tenía la motivación de ir a ver la mesa de mezclas, yo me limitaba a ir a tocar y ya. Y claro eso desencadenaba que llegaran luego e hicieran experimentos con todo lo que habías grabado. Por eso los grupos de la época eran un poco victimas en ese sentido. Había compañías que directamente te decían que tus canciones las iban a grabar otros músicos, nosotros íbamos a fichar por CBS, llegaron y nos dijeron que las canciones de Los Elegantes las iban a grabar otros músicos de estudio. Obviamente nos negamos rotundamente.

En ese momento interviene Alex, que está también en la mesa con Pepo.

Alex: En los ochenta era muy común eso, las compañías pagaban la grabación y en muchos casos pedían a la banda que la música de estudio la grabasen otros músicos, en algunos casos solo iba en cantante.

Qué curioso, pensaba que era algo más común de los años sesenta.

Alex: No no, y también en los ochenta. Ten en cuenta que las discográficas entonces pagaban todo. Para ellos era una cuestión de economía y rapidez, pensaban que, metiendo a grupos de estudio; la grabación iría más rápido y con menos problemas. Escogían el camino fácil. ¿Conoces ese lema de la RAF? “Through adversity to the stars”. Pues eso, por eso aquí nunca llegaban a las estrellas.

 

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