Entrevista: Eric Baulenas

Foto: Vic Granell

Las bandas de rock progresivo español existen. A veces cuesta encontrarlas, agazapadas en una escena que poco a poco está empezando a despertar, pero que ya ha dado sus frutos con algunos grupos y músicos, incluso, con presencia internacional. Eric Baulenas es uno de ellos, más conocido por su grupo de death metal progresivo, Moonloop. Bajo el nombre de Eric Baule, ha firmado el que podría ser uno de los mejores trabajos de rock progresivo que vieron la luz el año pasado, Revelations Adrift. Lo conforman unas composiciones íntimas, atmosféricas, con un estilo que le ha abierto las puertas a un nuevo tipo de público.

Eric es uno de esos “músicos esponja”. Se nutre de diferentes géneros y absorbe un poco de todo aquello que le gusta. Desde el metal de Moonloop, hasta el prog más clásico e introspectivo de Eric Baule, pasando por el folk con toques krautrock de Bauluna, su otro grupo, es sin duda uno de los músicos más prometedores del panorama de rock progresivo nacional.

La tarde antes de su concierto en Valencia para presentar Revelations Adrift, nos habla de los diferentes estilos que cultiva, de la marca que le han dejado influencias como Opeth o Porcupine Tree, o de su visión particular sobre la situación actual de este género.

¿Qué dirías que es lo que más diferencia a Eric Baule de tus otros trabajos?

Decidí montar esta banda porque yo estaba orientado hacia el metal extremo con Moonloop y me empezaron a salir canciones que tiraban hacia un rollo más melódico. Así que empecé a grabar y cuando tenía mucho quise buscarme un equipo de gente para llevarlo a cabo en directo, porque me dolía que se quedara como una demo. Yo me lo grabo todo pero no es lo mismo que tener un equipazo de gente, cada uno dedicándose a su instrumento. Así que la diferencia es sobre todo el estilo. Con Moonloop hacemos más death metal, distorsión, hay más voces guturales, y con Bauluna es un rollo más hippie setentero. Eric Baule lo definiría como “yo al desnudo”. Por eso lo quise llamar así. No quería ponerle ninguna máscara, de lo que hablo es de mis sentimientos, de mi conexión con la naturaleza.

“Si haces un género como el progresivo puedes gustarle tanto a un fan de Helloween como a uno de PJ Harvey”

Y le quitaste el “nas”.

Sí, eso tiene una explicación. Mi padre es músico y en los 80 sacó algunos EPs y discos de rhythm & blues bajo el nombre de Brian Baule. Algunos amigos lo llamaban Baule, como diminutivo de Baulenas. Así que el día que pensé el nombre dije “Baulenas, Baule. Quítale el ‘nas’. Queda bien, lo dejo”. Y al montar la banda estuvieron de acuerdo.

Eric Baule es entonces un poco más “para todos los públicos”, ¿no? Habrá gente que quizá ha entrado más fácilmente en este tipo de prog más “suave”.

Exacto, lo he notado por mucha gente que viene a los conciertos. Hay un rango de edades más amplio y gente que me dice que Eric Baule le gusta mucho pero que Moonloop es demasiado oscuro para ellos. Yo al principio era así, cuando de pequeño escuchaba algo más heavy, pero me empecé a enganchar y ahora lo cultivo todo. Me gusta desde Aphex Twin hasta Cannibal Corpse.

Con la diferencia de estilo entre Eric Baule y Moonloop, ¿es difícil separar ambos mundos?

De alguna manera me mentalizo, pero es muy natural porque al componer, cuando me salen según qué ideas, veo paisajes. Si es muy oscuro, pienso más en el equipo de gente que tengo en Moonloop. Pero no quiero cruzar las líneas. Así también exploro direcciones distintas.

Cuéntame un poco sobre el proceso de producción de Revelations Adrift.

Fue un cúmulo de demos que tenía grabadas desde el año 2005 hasta el 2010. Y cuando contacté con Eric Rovira, que fue la primera persona con la que decidí montar el proyecto, le expliqué lo que tenía. A partir de ahí, cogimos las demos que había grabado en casa y las empezamos a trabajar a nivel banda. Y básicamente es eso. En el disco hay una intro y un interludio que lo compuso Isam, el teclista. La raíz o el 90% de las canciones viene de lo que yo compuse, pero ellos también han puesto su grano de arena, a través de arreglos, ideas para coros… Somos una banda, no soy yo el guapo de la película y ellos los que me acompañan. Para nada.

¿Cómo habéis visto la recepción del disco dentro y fuera de España?

Ha sido mejor de lo que me esperaba, tanto aquí como fuera. Aquí ya sabemos que por tradición hemos aterrizado tarde en muchas cosas, entonces tampoco podía esperar mucho. Pero aún así, he visto a mucha gente metida dentro del rollo más pureta del prog que se ha interesado y también a nuevas generaciones. Pero el apoyo o la cantidad de reseñas que llegan a nivel positivo de fuera es mucho mayor. Hay más prensa, más cultura y tradición sobre eso, más salas, más bandas…

A la hora de componer, ¿prima lo personal, las influencias o el oyente?

Lo último no. Como no me guste a mí, ni me pongo. El tema de las letras sí que es totalmente personal porque soy bastante libro abierto y si he sufrido emocionalmente con una pareja o he pasado malas o buenas épocas y me apetece plasmarlo en el papel para que quede constancia, la mejor manera es escribir una canción. A nivel musical me puede venir la idea por la calle, en el salón con la guitarra o improvisando con ellos. Y la mayoría de las canciones del disco nacieron en mi casa, en el estudio. Supongo que como doy rienda a suelta a hablar con la guitarra de la forma que a mí me gusta, se nota lo que he chupado a nivel de guitarristas.

Sobre las influencias, has dicho otras veces y se nota bastante en este disco, por ejemplo, que tienes a Pink Floyd, Porcupine Tree…

Desde luego. Porcupine Tree los descubrí en el 98 y me cambiaron la vida. Luego descubrí a Opeth y me volvieron a cambiar la vida. Fueron dos de las bandas que más me influenciaron. Me pillaron en una fase en la que ya sabía tocar la guitarra y me encontraba grabando demos en casa, y esas bandas fueron un poco el detonante. Yo pensaba “no estoy loco porque me guste Pestilence o Morbid Angel y a la vez The Moody Blues o Jimi Hendrix”. (Steven) Wilson y (Mikael) Åkerfeldt han oído mucha música y la vomitan de una manera que me resulta familiar. Por eso los amé y gracias a ellos evolucioné mucho. Copiando bases, sacando acordes… Hasta que al final de la copia intentas sacar un poco tu cosecha. Aunque obviamente apeste a las influencias.

Pero huele muy bien.

Guay, entonces bien. Si huele bien, no es una vulgar copia, que dicen.

En general, se te suele calificar en el rock progresivo, pero es una etiqueta muy general. Más que un género, me parece una forma de tocar o hacer música. No sé cómo lo ves.

Exacto, de concebir la música, en la cual pueden entrar muchas cosas. Tienes que estar abierto a experimentar. Yo soy consciente de que con Eric Baule entro en la etiqueta de rock progresivo, quizá el más clásico. No sonaremos a Yes o a King Crimson pero yo soy un poco conservador a la hora de componer, me gusta mezclar un poco de pop, un poco de destiempo, de distorsión, un momento lírico… Aunque hay 30.000 bandas que se las califica como rock progresivo o como post-rock. Al final, para mí ser progresivo es cualquier cosa que no se ciña a un tema de 3 minutos radiofónico, que está genial, pero en el momento en el que entran guitarras limpias, atmósferas, pasajes ricos o distintos a nivel musical, o el tema ya te supone un viaje, ya soy partidario de poner la etiqueta de progresivo. Pero claro, eso puede afectarle al jazz, al metal, al pop, a la electrónica. Madre de dios.

¿Tú te sientes más a gusto en un género o en otro?

Supongo que a la larga me sentiré más cómodo en un género como el rock progresivo o con Eric Baule, porque soy consciente de que ahora mismo, por la manera que tengo de vivir la vida o por lo que concibo, me apetece berrear con Moonloop, pero no me veo haciendo esto siempre. De alguna manera, con Eric Baule veo un vehículo más fiable.

Hablando de prog en España, el Tótum Revolútum ha sido hace nada, el Be Prog está al caer y a mí por lo menos me da la impresión de que cada vez hay más bandas emergentes muy buenas. ¿Cómo se ve desde dentro la escena de prog nacional?

Es curioso porque hay gente que conozco de hace años que tenía otras bandas en las que lo hacían bien, pero a lo mejor no se comían un rosco. Y no es que se hayan subido al carro, es que está en el ambiente. Hay más asociaciones de gente que quieren hacer cosas nuevas y a lo mejor uno viene de tocar power metal, pero se ha interesado hace poco por Meshuggah y se junta con otro al que le encanta el free jazz, y de ahí te sale algo tipo Böira. Estos, por ejemplo, están rompiendo la pana. Han estado en el Primavera Sound, aparte de estar en el Tótum.

Tótum y Primavera. Son dos conceptos que chocan muchísimo.

Sí, es eso. Si haces un género como el progresivo puedes gustarle tanto a un fan de Helloween como a uno de Alan Parsons. O a uno de PJ Harvey. Y ahí está la gracia.

Y esa mezcla de estilos cada vez es más grande. Igual también eso es lo que ha hecho que el prog antes fuera como el marginado de la clase y ahora esté más “en auge”.

Claro. También era marginado porque parte de los seguidores del prog son muy acérrimos al pasado. En su momento, para la gente a la que le pilló el prog en los 70, creo que tuvo que ser un impacto brutal. El krautrock en Alemania iba en oposición a todo. Y los grupos ingleses que venían del conservatorio pero estaban hasta los cojones de Elvis, igual se sentían más fiel a Hendrix, pero lo combinaban con lo que habían aprendido que hacía Bach y a la vez, su batería era fan de John Coltrane, por ejemplo, y a ver qué salía. Creo que ahora también está pasando esto. No siempre hay que remitirse a los clásicos. Para mí un clásico es el Signify de Porcupine Tree. Yo empecé con ese disco y lo recordaré siempre, porque sonaba a Pink Floyd pero había cosas que ya no eran Pink Floyd, eran rollos electrónicos. Quiero gente que mezcle, porque me expando a partir de eso. Soy bastante enemigo de los que defienden todo tan purista. Deja que la gente evolucione, porque gracias a eso, otros se nutren.

Momento promo. Háblame de futuros proyectos. ¿Hay nuevo disco en marcha? De cualquiera de tus grupos.

El de Valencia es el último concierto que haremos con Eric Baule, de momento. Queremos encerrarnos este verano a componer y a rescatar algunos temas que yo tenía de mis demos. No queríamos tardar mucho porque queremos aprovechar que Álex está con nosotros y estamos muy a gusto con él. Es un excelente teclista y como guitarrista es una bestia y quiero sacarle jugo mientras esté en la banda. Tal vez los temas tomen un carácter un poco más, no metálico, pero igual hay más contundencia. Y de Moonloop ya tenemos el disco mezclado y masterizado, estamos dándole unos retoques pero ahora nos hemos quedado sin discográfica y nos buscaremos la vida. Ya tenemos algunos conciertos semiapalabrados para después del verano y la intención es sacar el disco en septiembre. Con Bauluna estamos muy parados porque mi otro compañero, Joaquín, trabaja mucho y no tiene tiempo. A veces quedamos pero no tenemos tiempo físico, pero surgirá.

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