Inglorious – Inglorious (Frontiers Music Srl)

“Unos potentes y rejuvenecidos Deep Purple”. Así describe Brian May a Inglorious, el grupo que, actualmente, quizá mejor personaliza en sus propias carnes el hard rock británico de los 70. A lo largo de su homónimo álbum debut, es imposible no encontrarse con reminiscencias de sonidos distintivos de Led Zeppelin, Black Sabbath, White Snake o el propio grupo de Richie Blackmore. Sonidos que fraguan el disco a través de riffs poderosos, sólidas bases rítmicas y el potente chorro de voz de Nathan James. Inglorious es una joya forjada por el que fuera vocalista de Trans-Siberian Orchesta y que también incluye a Andreas Eriksson y Wil Taylor como guitarristas, a Colin Parkinson como bajista y al batería Phil Beaver.

El quinteto británico recupera en todo su esplendor aquel estilo musical que amasó a las más enormes e influyentes bandas de nuestro tiempo. El hard rock, rock melódico, blues y un toque heavy agita-melenas son los ingredientes de este cóctel explosivo. Es fácil engancharse con una primera escucha, igual que lo es contagiarse de ese arrebato que te incita a sacar de la estantería todos aquellos discos de Plant y compañía. Un homenaje a las eléctricas raíces setenteras.

Inglorious ha sido grabado de una forma totalmente purista. El mismo directo que interpretó la banda en las sesiones de grabación es el que se escucha en el disco. Lo disfrutado en el escenario es lo mismo que lo grabado en el estudio. El grupo de Nathan James ha apostado por el poder y la espontaneidad de la grabación “a la antigua”, dejando atrás el puntillismo de la postproducción. Y lo demuestran nada más comenzar. “Until I die” tiene un riff desgarrador, potente y pegadizo. Es la canción que abre este trabajo debut, y al principio de la cual casi se puede ver a Deep Purple saludando con la mano desde las primeras notas del órgano. Destaca también “High flying gypsy” y su explosivo estribillo o “Warning”, un blues rock digno de Led Zeppelin.

La voz de Nathan James es uno de los puntos fuertes de Inglorious. La eleva hasta el infinito y juega con los graves. Soul, blues, melódica o sofocante. Gala de ello hace en “Holy water” o en la balada “Bleed for you”, donde se luce con un tiempo más lento. “Girl got a gun” quizá sea una de las mejores composiciones del álbum, con ese regusto progresivo, los cambios de ritmo y el rock melódico que conforman su estructura. Un refrescante cambio que se agradece. Tres cuartos de lo mismo ofrece la evocadora “Inglorious”, con un toque oscuro y oriental que ayuda a quitar de la cabeza esa idea de que los británicos se han quedado atascados en la repetición de un mismo sonido. Un sonido que en ocasiones puede parecer excesivamente denso pero que se desatura con la bonita balada acústica “Wake”, un terreno que bien se merecería una mayor exploración por parte del grupo.

Inglorious es un trabajo contundente, con un peso y una fuerza que anuncian que han llegado para quedarse. El grupo británico, sin duda, ha dejado un camino bien marcado para unos (esperados) futuros proyectos.

 

 

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