James Blake – The Colour In Anything (Universal Music)

Tras el poso dejado por su homónimo debut, cuyo eco aún resuena, y la confirmación que supuso Overgrown (2013), no resultaba fácil imaginar cómo iba a lidiar James Blake con toda la expectación depositada sobre él. La escena británica carecía desde hacía tiempo de un artista como éste: alejado de los focos, sin una imagen poderosa, escurridizo y de aspecto frío y aséptico.

En este nuevo salto al vacío, ambicioso en alcance y duración, toda la magia vuelve a residir en el enorme poder interpretativo que atesora, elevando cada composición hasta poner la piel de gallina con apenas su voz y unas bases mínimas, si acaso un piano tenue en ocasiones. Rick Rubin, un productor asociado con escenarios desde luego más ruidistas o mainstream, consigue acentuar los mínimos elementos de los que se vale para tejer unos castillos sonoros de alma quebradiza y escapista.

Las canciones brillan inmensas y vienen a confirmar unas cualidades compositivas de las que ya nadie puede dudar. Su lento progresar dibuja emociones de belleza abrumadora que exigen calma y espacio para poder ser asimiladas. Son confesiones a media luz entonadas en clave soul minimalista con un toque vanguardista irresistible. En un trabajo sin relleno, donde cada una de sus diecisiete piezas tienen sentido como un todo, brillan por méritos propios los números que introducen pequeños cambios respecto a lo que nos tenía acostumbrados. Aquí cotizan al alza “Radio Silence”, un single que debería sonar en radios con criterio y hambre de riesgo, no muy lejos de la cual se sitúa “Timeless”, “I Hope My Life” que lo presenta en un tono bailable hasta ahora inédito y brilla oscura e hipnótica, la elegante “My Willing Heart” co-escrita por Frank Ocean, “Choose Me” con su lento cabalgar hacia un festín de loops vocales de belleza enfermiza o la definitiva “I Need A Forest Fire”, cima absoluta barnizada con la majestuosa voz de Justin Vernon que noquea desde la primera nota.

El salto cualitativo es incuestionable, y es que en apenas tres trabajos ha pasado de enorme esperanza blanca de la música electrónica a consagrarse por la puerta grande con un tercer esfuerzo que supone un tratado de clase y talento solo al alcance de los elegidos.

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