Noise Box – Down in the Sky (Utune Music)

Que este mundillo de la música es muy ingrato es algo de sobra conocido por todos, pero es que hay casos que claman al cielo. Y es que Noise Box (para quien no los conozca, banda nacional con una trayectoria de más de diez años y plagada de canciones memorables) responden perfectamente al prototipo de grupo que, por méritos propios, debería estar en primera línea del indie patrio.

Y no lo digo por denunciar injusticias -se puede pensar en muchos más casos del estilo- sino  simplemente porque éstas son cuestiones que más de uno de los que tenemos en alta estima a la banda nos planteamos recurrentemente y que, probablemente, algunos de los que escuchéis el álbum a raíz de este artículo os plantearéis también.

Pero entremos en faena: “Down in the Sky” es un disco de los de antes, bien balanceado, intenso, oscuro y popero por partes iguales, un disco que reivindica la valía de un grupo espectacular. No sé si lo habrán hecho con conocimiento o es pura casualidad, pero el álbum parece dividido en dos partes. En la “cara A”, más concisa, directa, deudora incluso de los Noise Box que ya conocíamos de anteriores lanzamientos, encontramos temas muy influidos por la clásica tradición noventera de bandas como Smashing Pumpkins o los At the Drive In menos hardcore. Así, la fuerza de la inicial “Bonnie and Clyde” o del single “Newcomer”, unida al pop en la línea Cure de la época “Wish” de la hermosa “Long Winter” -destacando aquí el riff de guitarra de Bienve Campoy– nos ponen en el camino hacia el disfrute del álbum.

Pero la verdadera magia viene en la cara B, firmemente cimentada en las épicas atmósferas de “Karoshi” (mejor canción nacional de 2013 para el que esto escribe) y en la intensidad y sinceridad de “Down in the Sky”. Las letras y la desgarrada forma de cantar de Jesús Cobarro ponen la guinda a dos temas que parecen sacados de otra época. Por si fuera poco,  y si bien sólo estas dos canciones deberían ser suficientes para que Down in the Sky se cuele en el Olimpo nacional de los últimos tiempos, la perfección pop de “Mia” -hermosa canción dedicada a un gato con nombre de gata- y la crítica al sistema educativo español en “Way to Go” -inspirada en los Pixies en cuanto a sonido- vienen a completar el lienzo de una obra memorable.

Esperemos que éste sea el empujón definitivo. 

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