James Blake – Overgrown (Polydor / Universal)

Un cantante inglés de tan solo 23 años sorprendió, en 2011, al panorama musical con su estilo melancólico y electrónico. Ese joven, James Blake, y su álbum de debut estuvieron en boca de todos y fue alabado por la mayoría. Había nacido un nuevo héroe para los indie electrónicos, que recordaba con su forma de cantar y su voz, salvando las distancias, a Antony and the Johnsons. Dos años después publica su segundo LP Overgrown que es una continuación que complementa su primer disco. “I´ve grown up more in the past two years than ever in my life“, dijo en una entrevista para Billboard. Una continuación que no significa ni un cambio ni tampoco una copia, sino un paso hacia delante de Blake y que camina entre la electrónica, el dubstep, el soul y algo de hip hop.

I don´t wanna be a star / but a stone on the shore“, canta en una de las primeras frases que pronuncia en Overgrown. Blake admitió que ese es el mensaje más fuerte de su nueva obra, que gira alrededor del amor. De nuevo, con Overgrown vuelve a dibujar parajes insondables, invernales, melancólicos y atmosféricos. Similares palabras que podrían utilizarse para referirse a su anterior disco, en la que había joyas musicales como “Lindesfarne I”, “Lindesfarne II”, “Limit to your love” o “Wilhelms scream”.

El centro de las diez canciones es la voz de James Blake y su base electrónica, que gana peso y complejidad en su conjunto respecto a su primer trabajo. El joven músico muestra todas sus cartas en la primera pieza de Overgrown, una de las mejores. Ritmos de una gran sencillez y minimalismo que siguen la fantástica voz de Blake, pero que a medida que pasan los segundos se va haciendo más complejo con una semi-explosión cuando repite sin cesar “And I wouldn´t understand that I would try to play along“.

Blake sigue el camino emprendido en el primer tema en “I am sold”. Ya en el tercero, “Life round here”, introduce algunos cambios con unos ritmos electrónicos más notorios y con un Blake presentando melodías lentas más atrevidas y muy pegadizas. Y es con “Take a fall for me” que canta junto al mítico rapero RZA, que termina convenciendo a los que puedan llegar a sorprenderse en una primera escucha. Los cambios entre las canciones no son disonantes, sino consecuencia del avance natural de las cosas hasta llegar a la mitad con una de las piezas claves y uno de sus hits: “Retrograde”, donde se muestra al Blake más nostálgico y melancólico, con una voz de fondo de él mismo incesante.

El álbum sigue su evolución con un tema de base electrónica potente: “Digital Lion”, que ha contado con la colaboración y producción del clásico Brian Eno. Un Blake con un gran empuje presenta con “Voyeur” su pieza electrónica más ´dance´ y visceral para finalmente presentar dos piezas más sencillas y pausadas para cerrar el viaje de Overgrown. “Our love comes back”, también imprescindible.

James Blake demuestra con Overgrown que no ha perdido la frescura que le empujó a publicar su primer trabajo y que incluso se atreve a ir más allá ofreciendo algo realmente bueno, trascendente y duradero en el tiempo. De nuevo y sin lugar a dudas, estará entre los mejores del año.

 

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