Los Nastys

Indie, underground, mainstream,… son tonterías que sirven para que la gente se enfade y no disfrute


 
Salidos de Tomelloso, Ciudad Real, e instalados en Madrid como en una disparatada película de los 80, Los Nastys van haciendo camino sin reparar demasiado en el ruido que hacen. Tienen veintipocos años y, sin saber muy bien cómo, han conseguido un contrato con Warner haciendo una mezcla de garage, punk, surf y psicodelia. Sin embargo, tienen claro que no hay motivos para dejar de quemar guitarras durante los conciertos o, en su defecto, relajarse o subirse a la parra.

Debutaron oficialmente en Warner con un EP, Me Lo Encontré Así, a principios de año, y ya tienen en el mercado su segunda referencia. Junto a The Parrots (con quienes comparten escenario estos días en Barcelona y Madrid), Deers o Los Wallas forman parte del resucitado underground madrileño, que cada vez tiene más cuota de atención, sudor mediante.

A pesar de su efervescente éxito y del hedonismo frenético que es la música de Los Nastys, demuestran tener las ideas claras y la cabeza muy bien amueblada. Lo demuestra en la entrevista, surrealismo al margen, uno de los hermanos Basilio, Luis, cantante y guitarra.
 
Venís de tocar en el Monkey Week. ¿Qué tal la experiencia? En vuestro Facebook decís que se os rompieron las guitarras… ¿Se os rompieron o las quemasteis?
 
Teníamos muchas ganas de ir al Monkey Week, es un sitio en el que da gusto estar y relacionarte con más grupos y con la gente a pie de calle y nos emocionamos tanto allí que sobrepasamos el límite y nos dejamos llevar por la emoción, las guitarras parecían fingers de pollo.
 
A finales de mes dais dos conciertos con The Parrots. ¿Quedará alguna guitarra viva o, en su defecto, alguien vivo, después de esos dos conciertos?
 
Alguien dejaremos para contarlo, quizá puedas ser tú. Estamos ya deseando ir a Barcelona, haciendo apuestas con dados. Y cuando llegue Halloween será como Miedo y Asco en la Prospe.
 
Entre tanta corrección política cuesta creer (y recordar) que el rock antes era más o menos así en directo.
 
Nosotros luchamos porque salgan más tetas que decapitaciones por la tele.
 
Los anuncios de bebidas no alcohólicas de Iggy Pop no ayudan…
 
Iggy Pop da igual lo que haga que es incuestionable. Ahora estará riéndose de todos los que le llamaban loco, cuando realmente ha hecho lo que ha querido en la vida sin hacer daño a nadie, retándonos a arrancarnos la piel. Ése es el objetivo.
 



Vosotros, The Parrots, Los Claveles, Deers, Los Wallas,… ¿Hay una escena garage en Madrid o sería mejor llamarla escena underground?
 
Sería mejor llamarlo (sic) remolocha. Creemos que el factor clave de que algo así ocurra es dejarse de estupideces y simplemente disfrutar y compartir, nunca hacer lo que dicen en la televisión. Vivimos como un ambiente muy latino entre nosotros Papiglotón.
 
Escuchando sobre todo vuestro anterior EP, para haber solo 5 canciones se percibe una riqueza de influencias importante, y que va más allá del garage (punk, surf, psicodelia,…).
 
Es una de las cosas que nos hace especiales; simplemente por llevar años escuchando música a saco, escuchando lo que te recomiendan los amigos, y obviamente no solo oímos eso que llaman “garage”. Garage ahora es más como un símbolo de fabricación de música casera en la que caben muchas cosas.
 
¿Cómo acabó una banda de garage-punk de Tomelloso en Warner?
 
No sé. Nosotros solo tocamos, ya lo sabéis, y un día nos llamaron por teléfono. Ahora tenemos su respaldo para poder seguir con esta pasión oriental.
 
Suponiendo que las etiquetas sirvan para algo, ¿se podría pensar que el hecho de que una discográfica tan grande como Warner firme a una banda underground es solo el paso previo a la asimilación y destrucción del propio concepto underground?
 
Indie, underground, mainstream,… son tonterías que sirven para que la gente se enfade y no disfrute. Lo que no ha de pasar es que los componentes de una banda se suban a la parra y dejen de hacer buena música para hacer mierda. Es simplemente música; en nuestro caso, posiblemente, si no llega a ser por su ayuda no podríamos haber grabado más.
 
“Okinawa, olvídate de mí” tiene algunas de las mejores frases del año (“no sé qué pasa gente con la gente de hoy, yo solo pienso en tocarte las tetas; dame tu amor y yo lo convertiré en una ola infinita de sangre“). ¿Cuánto tardáis en componer una canción y, sobre todo, en escribir la letra?
 
Pues muchas gracias por el cumplido, (sic) enrojesemos como tomaco. En componer cuando estamos engorilados es como hacer un buen plan, entre todos va saliendo. Las letras vienen de situaciones; esta canción en concreto habla un poco de no perder el tiempo en tonterías, luego te arrepientes cuando es tarde. A veces nos rayamos y otras sale solo, porque tiene que salir. Lo que nos queda claro es que no sale nada bueno si no estás involucrado y lo sacas aunque creas que es una gilipollez. Siempre piensas que tu mierda es la peor mierda.
 
En los mejores casos, cuando más rinde una propuesta musical es en directo. En vuestro caso, creo, aún es más exagerado. ¿Cómo se consigue plasmar toda la energía del directo en una grabación?
 
Así somos. No sé cómo explicarlo, pero es como mejor nos comunicamos; quizá parezcamos cavernícolas, pero somos unos chicos bastante pasionales sin termino medio.
 
Habéis sacado 2 EPs en el último año. ¿Estáis preparando vuestro primer disco? ¿En qué punto estáis?
 
Estamos dando conciertos y haciendo más canciones. Está bien la idea del LP y seguir sacando Eps, singles, splits. Esa mentalidad de un disco al año es muy… mainstream.
 

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