Maïa Vidal – You’re The Waves (Crammed Discs)

Maïa Vidal nació en Estados Unidos, creció en NY, estudió en Montreal, y los últimos 6 años ha vivido entre Barcelona y New York. Su música, como ella misma, tiene un bagaje diverso, una fusión de géneros que viajan a través del folk, chanson, experimentación cósmica y pop electrónico, que continúa evolucionando cada día.

Su último disco, You´re The Wave acaba de salir a la venta en un formato tan exquisito como original. Al igual que su recorrido vital, es un crisol de sonidos e influencias en el que todo tiene cabida. Para reproducir este electro-pop-folk de ensueño, Maïa Vidal recurre a una colección de juguetes e instrumentos como violín, xilófono, trompeta, autoharpa,… que recuerdan a una mezcla entre Cocorosie y Beirut. Lejos quedó el estilo de su primera banda de punk en la que manifestaba su admiración por los ácidos Rancid.

“Bones”, el tema que inaugura el disco, es fresco, optimista y divertido, cargado de buenas intenciones y mensajes alentadores que más de uno debería poner en práctica. No experimenta un cambio drástico respecto a discos anteriores, pero sí que se vislumbran diferencias importantes. El juego de la seducción en “Islands of you and me” describe momentos plenos de su escenario vital, culminando con la pasión en “The Tide”. Los arreglos musicales en esta trilogía amorosa no empañan la presencia de su voz, tan orgánica y natural. “The bed we madre” habla del final de una relación larga, y de todos los interrogantes disfrazados de reproches que acechan al ser humano en algún momento de su vida. Sinceridad y dureza a partes iguales en contraposición a la dulzura y cercanía en “Mama (Told me so)” con recordatorio especial a la infancia.

Ligada a nuestro país no sólo por ponerle música a un anuncio de cerveza dirigido por Amenábar, canta en castellano las tres canciones más sugerentes del disco. En una sociedad cada vez más desolada, mensajes como  los de “El azar”, lleno de carpe diem, o “La luna”, el más bailable del disco, invitan a olvidarse de todo y a dejarse llevar sin pudor por nuestros instintos más primitivos. El disco se escucha con frescura gracias a lo original de su propuesta y a que las canciones que compone están tocadas por esa varita mágica a la que sólo tienen acceso los músicos con un nivel por encima del habitual.

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