Primal Scream – More Light (First International)

Primal Scream se despachan a gusto en el que es su retorno a escena tras cinco años de silencio, presumiblemente encrespados tras la tibia acogida recibida por la (infravalorada) serie integrada por Evil Heat (2002), Riot City Blues (2006) y sobre todo Beautiful Future (2008).

El décimo disco de estudio de los escoceses saca a relucir lo mejor de su anárquico talento, presentando un álbum extenso y deliciosamente enrevesado que viene cargado de giros y cábalas sonoras por las que rezuman las diferentes esencias del combo. La banda resulta guiada por un Bobby Gillespie convertido sin paliativos en una de las estrellas vivas más carismáticas y creíbles en su papel de místico frontman. Un líder capaz de administrar con astucia las virtudes de unos músicos explayados a lo largo de un conjunto de trece nuevos cortes con el que retozan libremente entre las variopintas facetas que han coloreado su trayectoria.

Una riqueza que descubre a su paso sensaciones misteriosas y afiladas, ardorosas y sexys, fanfarronas y distinguidas, mostrando a una formación capaz de concretar con igual habilidad rock sucio y sudoroso (“Hit Void”), electrónica con la impronta de la casa (“Sideman”, “Relativity”), infranqueables latigazos eléctricos (“Turn Each Other Inside Out”), seductores ramalazos ochentas (“Goodbye Johnny”), piezas inquietantes (“River Of Pain”, “Tenement Kid”) o esparcimientos industriales (“Culturecide”, “Elimination Blues”), sin descuidar éxitos inmediatos del calibre de “It´s Alright, It´s OK”, “Invisible City” y “2013”.

El sexteto vuelve a contorsionarse con energía y convicción en More Light (2013), empujando al oyente hacia el epicentro de su compleja y contundente visión creativa. Primal Scream regresan libres y salvajes para lucir de nuevo como los putos amos, un estatus que albergan en propiedad y que en realidad jamás llegaron a abandonar del todo.

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