The Konki Duet – Il Fait Tout Gris (Discos Liliput)

Il fait tout gris es el primer largo (trece canciones en treinta y tres minutos, cavilen gracilmente) de este combo que no es dúo ya, como delataba en sus inicios el nombre The Konki Duet, sino trío, femenino e internacional. Los diversos idiomas que abarcan sus letras son una primera consecuencia de la triple nacionalidad: francesa por el lado de Zoe, que hace las veces de guitarrista, japonesa por Kumi, que toca todo lo que de timbre atractivo se le ponga al alcance (teclados, flauta, percusiones…) y que canta más que las demás, y rusa, por Tamara, violinista.

De su encuentro nace una música intimista de sonidos agradables y bucólicos, si bien de atmósferas un poco neblinosas y bastante particulares, por atender a una cierta disparidad de recursos musicales derivada de la multiplicidad de procedencias. Ahí es donde radica parte del encanto. A grandes rasgos, digamos que nos ofrecen melodías sencillas de corte popular, minimalismo y ritmos bailables. El violín tensa con finura firme el discurso o delinea fraseos pesarosos. La guitarra es siempre discreta y hace giros rítmicos de acompañamiento o melodías que no sobresalen mucho. A veces las tres componentes unen sus voces o los instrumentos en homofonía, en otras ocasiones se vuelven hipnóticas, o delicadas, o artífices de espacios enrarecidos con halos de misterio y frialdad, o son creadoras de canciones de cuna. Más que el tono gris que augura el título, aunque haya languidez, yo lo que logro representarme es un blanco difuminador, producido en parte por el soplo de las voces, velando todo y tintando con tonalidades pasteles.

Reina lo pequeño, las canciones caben en un puño, que al abrirse ve escapar el sonido en todas direcciones a capricho del viento, como ligeras semillas primaverales. Los silencios son largas inspiraciones. Los instrumentos son a veces más protagonistas que las voces, que pasan a la parte armónica. Se ven reflejos de Stereolab en las melodías y en ciertos métodos mecánicos, de Pascal Comelade en algunas combinaciones de timbres de “juguete”, y de Plone, al aliar a la melancolía

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