Antònia Font – Suristán (Madrid)

A priori parecía que Madrid no era el mejor sitio para disfrutar de las canciones de Antònia Font. Pero no. Y eso que servidor no tiene ni idea de catalán, mejor dicho, de mallorquín, que es como se comunican estos cinco astronautas de la canción.

Ayudó bastante el hecho de que el concierto tuviese lugar en Suristán, reducto de las músicas apartadas del camino que marcan los medios, y que el poco público asistente le diese un aire de concierto de bar, algo tan poco dado por estos lares. Ayudó también que mi amigo Carles, mallorquín como ellos, me fuese chivando al oído cada una de las perlas que son las letras de sus temas: “No estoy en condiciones de vivir mucho tiempo sin una ventana que dé a la calle” o ”Los ovnis se piñan y dejan un cráter para siempre en el centro de mi vida”, por ejemplo.

Antònia Font recupera la magia de las palabras cotidianas, dándoles brillo y una nueva vida. Surrealismo mediterráneo que se encuentra en “Productes de neteja”, “Tots es motors”, “Hotel occidental”, “Final” o “A Rússia”, curiosamente una canción llena de calidez.

Pero si a todo esto lo mezclas con la bossa-nova menos facilona, el verbeneo psicodélico y el pop dulce de Kiko Veneno, entonces encuentras ese punto mágico de la música que es el de derribar barreras lingüísticas. “Alegria”, “Dins aquest iglú” y “Patxanga”, las tres joyas de Alegria (2002), su último disco, tuvieron que sonar por partida doble, en un bis exigido por el público. No sé cómo lo hicieron pero pusieron a toda la sala a bailar. Incluso Pau, el vocalista, saltó del escenario para mezclarse con la nutrida representación balear de Suristán.

Para finalizar, una ración de canciones más eléctricas –la estupenda “Focs Artificials”– y una frase para el recuerdo: ”Los vídeos domésticos son peliculones”. Pues eso, que el arte está ahí al lado y sólo hay que cogerlo.

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