Band of Horses – Heineken (Madrid)

Band of Horses son un referente básico del rock independiente. Su solt out desde hacía más de mes y medio en Madrid así lo atestiguaba. Infinite Arms (10), su último trabajo, no ha sido tratado todo lo bien que merecía por la crítica, pero el público, el que tiene la última palabra, ha respondido fenomenalmente al nuevo cancionero.

Ben Bridwell y los suyos, conocedores de que una nutrida parte de su parroquia se deshace en elogios por sus dos primeras obras, construyeron un directo equilibrado en el que todos sus discos encontraron una representación justa y perfectamente elegida, haciendo de su set list uno de los mayores aciertos.

La banda mostró un entusiasmo exuberante desde que salió a escena, demostrando pasarlo realmente en grande tocando. La intensa “Cigarrettes, wedding bands” fue el primer momento memorable. También convenció la adaptación menos abigarrada de “Factory”, desprovista de sus maravillosos arreglos de estudio.

Al ir avanzando la velada, resultó contradictoria e irritante la descompensación que existía entre unas canciones y otras: mientras que la energía del pepinazo de “NW Apt.” o “Wicked gil” tiraba de espaldas, otras como “Older” u “Ode to LRC” surgían desinfladas y sin pulso. Tampoco ayudaba un sonido ahogado en ocasiones que aún así no pudo deslucir los conmovedores edificios de belleza que son “Is there a ghost” o “No one’s gonna love you”.

Pero fue el tramo final del show el que erigió a los de Seattle en campeones a los puntos: las heladoras notas iniciales de “Funeral” hicieron que el tiempo se detuviera por escasos minutos en lo que ya es un tema inmortal. Así se cerró un grueso de concierto que se agrandó aún más en un bis antológico que comenzó con el susurro íntimo de la acústica “Evening kitchen” y desembocó en las ensoñadoras “The first song” y “Monsters”, broche a una noche que nos dejó el gran sabor de boca de confirmar la grandeza de Band of Horses.

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