Bauhaus – La Riviera (Madrid)

Viviendo su momento dorado bandas como Interpol, The Rapture o Editors, y tras asistir a la reciente resurrección de algunas viejas glorias del afterpuk ochenteno (Psychedelic Furs, Killing Joke, Dead Can Dance…), la vuelta de Bauhaus a la actualidad, era más que una necesidad, una obligación.

Con el rumor de un nuevo trabajo (el primero en veintitrés años) y con una gira que después de arrasar en EEUU, por fin llega a nuestro país, la audiencia abarrotó la sala madrileña con la expectación de ver a una autentica leyenda ante sus ojos y el resultado no pudo ser mejor. Con la formación original al completo (Peter Murphy, Daniel Ash, David J y Kevin Haskins) y huyendo de efectismos nostálgicos, comenzaron a escupir los mejores momentos de su repertorio.

Así, tras un teatral comienzo (“Burning From The Inside”) en el que iban saliendo al escenario uno tras otro, -según requería la canción-, la banda británica atacó con la acelerada “In The Flat Field”, a la que siguieron “God In An Alcove” y el saxo demente de “In Fear Of Fear”. A partir de ahí, pasamos de la adictiva “Terror Couple Kill Colonel” a la densidad dub de “She’s In Parties”; o de la oscuridad de “Silent Hedges” y “Hollow Hills” a la locura enfermiza de “Rose Garden Funeral Of Sores” o “Stigmata Martyr”, para terminar con el arrebato pseudo punk de “Dark Entries”.
Para los bises, dejaron la romántica “All That We Ever Wanted Was Everything” así cómo las gloriosas versiones de “Severence” (Dead Can Dance), “Transmission” (Joy Division) – que ya la quisieran para sí los mismísimos New Order– o las habituales en su repertorio “Telegram Sam” (Marc Bolan) y “Ziggy Stardust” (Bowie).

El punto final, como no podía ser de otra forma quedó reservado para “Bela Lugosi’s Dead”, con un Peter Murphy disfrazado de vampiro, que al final de la actuación abandonó el escenario bajo su capa.

Una noche histórica. Un momento para el recuerdo.

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