Bruce Springsteen – Collection 1973-2012 (Columbia Records)

Siendo un entregado fan suyo desde el año 1980, cuando escuché por primera vez en la FM (¡qué tiempos!) aquella maravilla que era “The river”, no puedo sino alegrarme de que Bruce Springsteen siga sacando discos y haciendo giras. Sus conciertos, sobre todo con la E Street Band, siguen siendo, tantos años después, ceremonias musicales de primerísimo orden.

Este nuevo recopilatorio, sin embargo, me merece sensaciones encontradas. No por la calidad de las canciones, que está fuera de toda duda, sino porque me parece un artefacto diseñado exclusivamente para hacer caja con motivo de su gira europea. Sí, de acuerdo, se incluyen dos temas de su último álbum Wrecking Ball (Sony, 2012), pero no me parece que “We take care of our own” y “Wrecking ball” justifiquen otro disco de grandes éxitos apenas cuatro años después del anterior.

Abstrayéndonos de los tejemanejes de la industria y de los insondables misterios del marketing, este Collection 1973-2012 tiene como aliciente el hecho de cubrir, como su nombre indica, toda la carrera de Bruce Springsteen, haciéndolo además de forma cronológica y picando de todos sus álbumes con material original exceptuando el primero y  Devils and Dust, e incluyendo también aquel “Streets of Philadelphia” que servía de arranque a la lacrimógena película de Tom Hanks y Antonio Banderas. Todas las canciones, sin excepción, son merecedoras de aparecer aquí, aunque resulta un poco cansina la insistencia (lógica, por otra parte) en determinados temas y la ausencia de otros. Es evidente que un “greatest hits” de Springsteen sin “Born in the USA”, “Thunder road”, “Born to run”, “Dancing in the dark” o “Hungry heart” quedaría raro, pero puestos a hacer algo más o menos original como incluir temas de (casi) todos sus discos, personalmente hubiera apreciado una elección menos obvia. Reivindico además que se aproveche mejor un discazo doble como es The River (1980), con al menos una decena de temas espectaculares que nunca aparecen en estos recopilatorios.

En fin, tanto si hablamos de un gancho comercial, como de un álbum para completistas, como de puerta de entrada que permita captar nuevos fans para la causa, bienvenido sea este Collection. Vale que en el caso de Springsteen será siempre esencial acudir a sus discos clásicos, aquellos del periodo 1975-1984, pero que tire la primera piedra el que no haya conocido a algunos de sus grupos-artistas favoritos a través de un recopilatorio.

 

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