Carolina Otero

Muchas veces se da por hecho que las referencias de una chica deben ser otros grupos de chicas

 
Carolina Otero (Valencia, 1977) es  profesora, poeta, narradora, cantante, compositora, instrumentista y no sé cuántas cosas más. Este año su nombre ha aparecido en tres álbumes publicados por tres grupos diferentes, uno de ellos el suyo propio, Carolina Otero and the Someone Elses.
 
Además ha tenido tiempo para publicar un libro de poesía, Balada del rimmel corrido (Huída Ediciones, 2015), cuyo prólogo ha escrito nada menos que Julio Ruiz (Radio 3). De todo ello, principalmente de su álbum Diastema Girls (Malatesta Records, 2015), hablamos con Carolina en una terraza de Valencia. 
 
Eres una artista polifacética y, además, con múltiples ocupaciones. Este año has sacado álbum con tu grupo, The Someone Elses, pero también has colaborado en los de Mad Robot y Lülla. Pon un poco de orden en tu biografía, por favor.
 
(Risas) Vale, pongo orden. Antes de 2004 estuve con Javier Lacasta (el bajista de Lülla) en Lola Puñales. Luego ese año formamos Lülla con Diego López y Juan Terol. Pasados unos años ya se incorporó Juanjo (Juanjo Frontera). Ese ha sido mi proyecto de más largo recorrido. Con Lülla empecé con la guitarra rítmica, hacía las melodías, las letras, ayudaba con las voces y a estructurar un poco las canciones. Eso sí, siempre hemos funcionado de una forma, digamos, especial, con mucho espacio para la improvisación. Yo me sentía algo frustrada porque tenía mis propias canciones y era difícil darles salida con esa manera de trabajar. Fue entonces cuando me lancé con un amigo que conocí a traves de Jose (José Montoro, actual batería de la banda) y formé mi proyecto, Carolina Otero and the Someone Elses. Dani Gurrea entró más tarde.
 
Carolina Otero…y otros…
 
¿Por qué se llama así la banda? Pues aunque suene muy ególatra, yo necesitaba decir «eh, que yo también hago mis canciones». Ahora esto ya no lo siento así, pero en aquel momento lo necesitaba de verdad. Eso fue en 2009. De 2010 hasta ahora es mi gran proyecto, con mis canciones, mis composiciones. 
 
¿Y cuál es tu papel en Mad Robot?
 
Conocí a Mike (Mike Grau) a través de otros proyectos (retratos, fotografías). Quedé para retratarle, y después de ese encuentro le dije si quería tocar un bolo conmigo. Después de aquello le picó el gusanillo y montó Mad Robot como grupo, antes eran Su (cantante) y él. Allí hago lo que él me pide. También mola, está guay estar un poco detrás.
 
Todo eso solo en lo que se refiere a tus actividades musicales. En tu web, sin embargo, te defines primero como poeta. Creo que de hecho empezaste con la poesía antes que con la música, ¿cierto?
 
En la web me defino primero como poeta porque hay que poner algún orden. No empecé antes con la poesía, empecé a la vez con ambas cosas. Me recuerdo a mí misma con 11 años cantando y escribiendo. No escribía poesía específicamente sino letras, en general. Luego con 19 años gané un premio de poesía y publiqué mi primer libro. Ahora voy por el cuarto. Va por temporadas, a veces me siento más poeta y otras más cantante. No se puede estar al 100% en todo, todo el tiempo.
 
Un último libro, Balada del Rimmel Corrido (Huida ediciones, 2015), en el que, por cierto, el prólogo ha ido a cargo de Julio Ruiz.
 
Sí, efectivamente. Se me ocurrió y dije «por qué no». Julio es una persona que se fija mucho en las letras. Me lancé a pedírselo y fue súper amable, dijo que sí enseguida. Había tenido malas experiencias en ocasiones anteriores cuando he pedido algún prólogo a algún poeta y he recibido alguna respuesta…en fin… Entonces decidí pedírselo a Julio.
 
¿Crees que en el mundo de la música se valora más tu poesía? ¿Quizás los poetas, digamos, a tiempo completo, te ven en cierta manera como una intrusa?
 
Puede ser que sí, que los poetas me vean más como intrusa. La gente que me ha conocido como poeta ve mi faceta musical como un hobby, y también ocurre a la inversa. Depende un poco de cómo me hayan conocido. De todos modos aquella mala experiencia seguramente fue una cosa puntual, tampoco se puede generalizar de un caso concreto.
 

 
Alguien dijo que la gente perfeccionista no puede tener hobbies  porque acaban convirtiéndose en un trabajo.
 
Más que en un trabajo, acaban convirtiéndose en un modo de vida. No soy tan metódica como los novelistas, conozco algunos que se levantan a las 6 para escribir una hora y media, pero le dedico mucho tiempo a esto. Anoche mismo sacamos tiempo para ensayar después de trabajar, un tiempo que apenas tenemos. Puede ser, sí, al final si algo te gusta mucho se convierte en un trabajo, aunque la palabra suene fea. Hay que dedicar horas si quieres hacerlo bien, no existe la inspiración divina.
 
Diastema Girls (Malatesta, 2015) es vuestro tercer álbum. Lo habéis grabado con Paco Loco. ¿Es por eso que suena más compacto y menos disperso?
 
Hay más cohesión porque hay mucho trabajo. En el disco anterior se nos fue el guitarrista y lo notamos, aunque yo trabajé mucho para mantener el proyecto unido. Eso se nota en que «Benidorm» (2013) no fue perfecto. Yo soy consciente, y por eso he trabajado mucho en este nuevo álbum. He escuchado mucha música, he pensado mucho sobre donde poner un estribillo, un puente, un fade-out… Luego hemos escogido a Paco Loco que ha producido mucho powerpop y es brillante, ha aportado muchas ideas. Eso también da cohesión. Trabajas mucho allí, te ríes porque el tipo es cojonudo, pero trabajas todo el día.
 
¿Se podría decir que es vuestro disco más profesional? ¿Incluso el primero que puede definirse como profesional?
 
Se podría decir tal vez que es el primer disco profesional, sí. Ha habido mucho trabajo en los discos anteriores, pero también hubo muchos tanteos, algunas equivocaciones. Ahora sé más cosas, claro. Sí, es el más elaborado y el más trajabado, el que más ha costado de hacer. Ayuda trabajar de manera profesional. Por ejemplo, yo tenía una fecha cerrada con Paco y no llegaba con mis canciones, tuve momentos de bajón creativo, pensaba que no me iban a salir más canciones, pero al final lo conseguí. Hay mucho trabajo detrás de este álbum.
 
¿Y qué tal la experiencia? ¿Y el resultado?
 
Estoy muy contenta, y es algo raro porque cuando un creador ha oído tanto su trabajo al final le encuentra todas las imperfecciones. Sé dónde tenía otra idea, dónde quería otra cosa… Al final en realidad el resultado no es exactamente lo que yo quería, y eso hay que encajarlo. El sonido es muy Paco Loco. Está bién.
 
Te iba a preguntar por la escena local valenciana, pero creo que es un término que te molesta.
 
Lo de «escena local» es un término que me incomoda, sí. No me molesta si hablamos de ella en general, de todas las escenas de España. Si decidimos que Madrid, Sevilla y Zaragoza tienen escena local, entonces me parece bien. Lo que me molesta es ser «escena local» porque soy de Valencia. Sé que no voy a formar parte de la historia de la música, pero llevo mucho tiempo en esto. Empecé con 17, he salido en medios nacionales, en TVE, he publicado en México… Entonces pienso que la expresión «escena local» usada en ese sentido, como provinciano, creo que es peyorativa. Que no pasa nada por preguntarlo pero…por ejemplo… ¿Por qué diferenciar «lo mejor del año local»  de «lo mejor del año nacional»? Bravo por Juan Vitoria (periodista valenciano, divulgador musical y encargado de Discos Amsterdam), él no lo hace. No me discrimina porque yo sea de Valencia. ¡Joder, que mi bajista es de Hastings! Me molesta el uso peyorativo, efectivamente.
 
Entonces te lo pregunto de otra forma. ¿Qué te parece el momento musical que vive Valencia, actualmente?
 
El momento musical de Valencia me parece espectacular. No me gusta todo lo que se hace, pero el hecho de que haya tanta oferta, tanta gente sacando discos, eso mola mucho. A veces se dice que hay exceso de oferta… ¿Qué pasa, cuál es el problema? Si no la hubiera nos quejaríamos de tener una ciudad yerma, pobre… Y todo esto ha sucedido con un gobierno que nos ha castrado culturalmente, porque aquí parecía que solo había Fallas… He estado 20 años en la sombra, pero hemos estado creando. Ahora por fin se ven frutos, y no sólo porque haya ganado Compromís, este buen momento viene de un poco antes.
 
Hay más grupos y más salas programando conciertos. ¿Hay también mejores condiciones para tocar?
 
Va mejorando. Yo creo que los grupos nos estamos plantando con las malas condiciones. Nos resistimos a pagar por tocar, y toco gratis sólo si me convence por la promoción… Tiene que haber algo, alguna forma de compensación.
 
A lo largo de tu carrera se te ha comparado bastante con PJ Harvey. Conozco colegas tuyas a las que le molesta la comparación.
 
Bueno, a mí no me molesta. A veces he mencionado algo, puede ser, pero en realidad no me molesta. La comparación es de puta madre.
 
Quizás lo que molesta es esa insistencia en la comparación, la pereza para buscar otras referencias… O que se dé por hecho que todas ellas deban ser femeninas, ya que sois chicas.
 
Sí que es cierto que muchas veces se da por hecho que las referencias de una chica deben ser grupos de chicas. Yo he escuchado grupos como Pixies, Pavement o Weezer para este disco. Todo grupos masculinos. Tal como he dicho, no me molesta la comparación con PJ Harvey, soy muy fan, no voy a negar su influencia, la he escuchado mucho a ella y no a Whitney Houston, por ejemplo, y eso debe notarse en mi bagaje aunque sea en el más inconsciente. Es lógico y no me importa. Pero para este disco creo que me quitado ese lastre que, por otra parte, me habían puesto otros más que yo misma. Las nuevas canciones suenan más a Veruca Salt, por ejemplo, que es otro grupo que he escuchado mucho. En fin, al menos me comparan con PJ Harvey y no con…no sé… ¿Chenoa? (risas).
 

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