Entrevistamos a La Plata por ‘Sueños’

Indefinibles, instintivas y eclécticas. La Plata nació en València en 2017 y por defecto se les introdujo en el saco de nuevas bandas, muy jóvenes, cercanas al rock-punk más guitarrero, con nombres tan variopintos como asentados como Carolina Durante, Cala Vento o Camellos, que surgieron en plena ebullición festivalera para desafiar los límites de los géneros tradicionales.

Sin embargo, ese “post-punk” de su primer largo (Desorden, 2019) que permitió a La Plata colmar las expectativas que se tenía de ellas tras “Un atasco”, su primer EP, ha ido transformándose a través de los sucesivos proyectos en un indefinible y lóbrego estilo próximo al shoegaze. Con Acción directa (Sonido Muchacho, 2022) ya permitieron atisbar esa transición. Y con “Sueños” (Sonido Muchacho, 2023), no solo lo confirman sino que se atreven a explorar otros géneros como el witch house o el trance hasta el punto de crear un estilo propio. En metáfora renacentista, Plateresco, podríamos llamarlo. Hablamos con María Gea (bajo) y Patricia Ferragud (sintetizadores) para intentar, sin éxito (ni aparente intención por su parte), categorizar a La Plata y desgranar detalladamente la nueva hornada de cuatro temas, su disco más personal y visceral, que publicaron el pasado viernes, y presentaron en la Sala El Sol de Madrid. 

“En este momento nos sentimos más seguras de poder defender cualquier cosa”

De «Desorden» a «Acción Directa» se veía una tímida transición de un punk muy popero y acelerado a un sonido muy shoegaze, con menor presencia guitarrera y mucho más sinte. Esa evolución yo creo que ya es mucho más clara en «Sueños», donde el sonido electrónico es mucho más protagonista, ¿a qué se debe ese proceso?

María: Al final somos gente que estamos consumiendo música y cambiando esas referencias todo el rato. Cuando hicimos el primer disco, las referencias eran más locales, más punk, con un sonido más rápido, más acelerado. Para el EP siguiente serían otras, para Acción Directa, otras, y para el de ahora, han sido otras diferentes. Entonces yo creo que sí, que hubo un salto muy fuerte entre el primer y el segundo disco y entre el segundo disco y este EP.

Patricia: No es que hayamos cambiado tanto de referencias, porque al final la música que escuchamos puede haber sido la misma en todos los discos, sino que tiene más que ver con cómo hemos querido enfocar el proyecto. Al principio de todo había un poco de presión, por querer tener un poco de visibilidad. Una vez que ya hemos tenido cierto reconocimiento, ya nos sentimos más seguras para decir “bueno, pues ahora voy a meter más cosas que me gustan mucho” y hemos ido colando esas cosas hasta que este EP es completamente 100% nosotras. Además, hemos tenido mucho más control en la producción. En los anteriores, nos grabó y nos mezcló una persona que no es de la banda y este EP lo ha grabado y mezclado Diego, por lo que hemos tenido el control total para decir “vamos a hacer lo que queremos”, y por eso suena muy muy diferente.

Hablando de ese origen en el que la libertad creativa estaba reñida con la necesidad de visibilizarse, recuerdo que, al principio, se os incluyó en la nueva hornada de bandas guitarreras jóvenes, cercanas al rock-punk, como Carolina Durante, Camellos o Cala Vento. Sin embargo, ahora queda claro que estáis lejos de ese estilo ¿os “molestaba” esa comparación?

María: No es una molestia. Al final somos bandas contemporáneas que estamos viviendo y tocando en muchos sitios muy parecidos. No es tanto que nos molestase la comparación, sino que el objetivo de hacer un cambio tan radical era presentar un trabajo sin tapujos, para decir “esto es lo que queremos hacer” y ya está. Las comparaciones al final son algo muy personal de cada uno.

Patricia: También creo que se nos relaciona con estas bandas porque somos de la “escena nacional”, o como se llame esto, pero en estilo no creemos que nos parezcamos tanto.

 

¿Y cómo definiríais vosotras el estilo actual de La Plata? ¿dónde os categorizáis?

Patricia: Se nos ha encasillado mucho desde el principio en post-punk… Y eso igual a mí sí que me picaba un poco, porque puede que haya cosas que sí, que hayamos tenido influencia de eso, pero hemos tenido muchas otras influencias que parecía que no se notaban. Y con este último trabajo sí que es más evidente que que escuchamos muchos otros estilos.

María: Para nosotras, internamente, es la pregunta más jodida que nos puedes hacer. Es muy complicado, porque escuchamos cosas como muy abiertas. Y creo que justo lo que menos nos interesa es tener un género musical concreto, nunca hemos perseguido eso. Sí es verdad que mucha gente categorizó lo anterior en el post-punk y se quedó así, pero nosotras tampoco lo sentíamos del todo así, sino que había otras referencias. Y creo que este último disco es una declaración de intenciones de freno de mano y carraca (risas).

“Desorden” era un disco que parecía hablar de una generación abatida, cansada de la realidad que le rodea, pero atisbaba un poco de esperanza. En “Acción Directa”, aunque es un álbum mucho más oscuro, ese optimismo aún no se pierde, sino que anima a luchar contra esa realidad de mierda. Y sin embargo, “Sueños” es súper pesimista, se deja caer en la resignación… ¿cómo dialoga este EP con los trabajos anteriores?

María: No creo que sea del todo así. Aunque sí que creo que “Sueños” tiene un carácter general mucho más destructivo…

Patricia: Los dos discos que has mencionado estaban un poco “preparados” y la letra estaba más o menos pensada antes de entrar a grabar. En este EP entramos a grabar de cero, sin letra y sin música. Las letras se escribieron no el día de antes, sino en la hora de antes, en el momento de grabar.

María: Refleja lo que nos estaba pasando en ese momento. Para mí, el último disco es más visceral: “me ha pasado esto y lo cuento de esta manera”.

Patricia: “Estoy deprimida” y sale. No refleja nuestra visión de futuro, no, no es el momento para esto ahora. Es un disco menos reflexivo.

Así que os juntasteis a grabar sin tener nada…

María: Llevábamos una línea de instrumentos sueltos hecha. Sí que fuimos tres días al local antes de meternos a grabar por no entrar de cero. Pero prácticamente se podría decir que no había ninguna canción, ni ninguna letra, ni ninguna estructura cerrada. Entramos allí y fue un proceso creativo y resolutivo entre todos: “Aquí hace falta una estructura así. Ahora hace falta una batería. Aquí metemos un sinte”. Se ha ido modelando poco a poco. Tampoco había un plan 100% del resultado que se quería obtener. Sí que teníamos referencias de lo que estábamos escuchando en ese momento que sí que queríamos plasmar. Pero no, no fue “queremos hacer tal y queremos que suene tal”.

Sin embargo, tras varias escuchas, yo he encontrado un hilo conductor. Si queréis, podemos repasar los cuatro temas del EP y comentamos: “Lejos” es la primera canción. Creo que es una declaración total de querer evadirse, huir de la realidad. Musicalmente, se introduce por primera vez ese drum&bass súper cañero, que luego también aparece en “Volar”. ¿Qué supone “Lejos” para vosotras”

María: “Lejos” tiene mucha referencia de dram&bass, de breakcore y sobre todo nos interesaba esa mezcla de tecno súper acelerado mezclado con melodías hyper pop, todo muy soft y con una batería súper a tope. En el EP habría dos tipos de referencia: unas que son como de banda orgánica, tradicional, por así decirlo, y otras que son de producción o de una persona haciendo música, como digital. En esta canción, la referencia es de producción y creo que esa la gracia: llevar ese formato de canción a banda. Ese era el reto con “Lejos”.

«Volar» es una canción muy melódica al comienzo, pero me parece el tema más inquietante. Está llena de arrepentimiento y resignación. Además, el videoclip es muy chungo: al final, el protagonista parece que se tira del edificio para suicidarse…

Patricia: Bueno, esa es tu interpretación (risas).

 

Sí, puede ser, pero ¿qué mensaje queríais transmitir con esta canción? ¿inconscientemente, había algún hilo conductor en el EP?

Patricia: Es que realmente no lo había, porque las letras se hicieron tan en el momento que cada una hablaba de una cosa. Pero supongo que lo que comparten es que salen de nosotras. Salen de la angustia. O sea, todas tienen un punto común, que es la angustia interior.

¿Y de dónde sale esa estética otaku o gamer del videoclip? He visto en la lista de Spotify que creasteis con las referencias del EP que aparece Yoko Shimomura, el compositor de Final Fantasy.

Patricia: De jugar. Claro, yo estaba jugando al Final Fantasy… ¿VIII? No recuerdo qué edición era. Pero sí, por ejemplo, la banda sonora tiene muchos pianos y cuando entramos a grabar, en el estudio había un piano, así que dijimos: “hay que usarlo”.

Eso quería preguntaros también: En este EP, introducís un piano por primera vez.

Patricia: Para mí el piano viene tanto del trance, donde suelen meterse melodías de pianos, como de los videojuegos y el anime.

Y llegamos a “Sueños”, la canción que da nombre al EP.

María: Si “Volar” te ha parecido inquietante, quiero saber qué te ha parecido “Sueños” (risas).

Sí, “Volar” me ha parecido inquietante porque parece una canción más melódica, pero “Sueños” va a tope desde el principio.

María: No engaña.

Y además es una canción que parece un mantra: tiene un sonido muy repetitivo y, al final, me he dado cuenta de que todo el EP en conjunto es así, ¿eso está buscado a conciencia?

Patricia: Es que la manera de hacer las canciones ha sido a partir de un bucle: fue un proceso parecido a la escritura automática, una especie de “composición automática”. Lo primero que le salía a cada uno, lo grabábamos, eso lo llevábamos al estudio y construíamos una canción. Pero era a partir de un bucle. Creo que todo suena a bucle porque nuestra manera de componer ha sido esa.

¿Es un sueño o una pesadilla?

María: Libre interpretación.

Patricia: El videoclip es como una pesadilla. Es muy David Lynch.

Y al llegar a «Ángel gris» parece que todo el sufrimiento ha acabado y queda la resignación…

María: Pero pasa por angustia también.

Patricia: Sí, es como sentir cosas, de manera irracional, que no quieres sentir, pero aceptas que las estás sintiendo, no las rechazas.

María: O sea, sigues adelante porque aceptas eso.

 

“Acción Directa” también tenía ese mensaje, pero sí que animaba a luchar. En temas como “Aire Nuevo” había esperanza. Sin embargo, en este no se atisba…

Patricia: Vienen de lugares diferentes. En “Acción Directa” las letras son más colectivas y en “Sueños”, son bastante individuales, de cada uno.

¿En Acción Directa todavía no sentíais esa libertad creativa al 100% que sí sentís con “Sueños”?

Patricia: Teníamos un poco de presión, quizás. Algo así como “no se nos puede ir la olla en todas las canciones” (risas).

María: Además, el hecho de que Diego haya estado encargado de toda la parte de grabación y producción ha facilitado mucho los procesos creativos, porque muchas veces los problemas salían de intentar explicar al técnico de grabación o al productor hacia dónde quieres sin ir, pero sin una referencia clara. Con Diego era mucho más sencillo.

Patricia: Al ser amigo, le daba nuestra personalidad al sonido. Él sabe perfectamente qué tipo de bajo le gusta a María, qué tipo de sintes me gustan a mí. Nos conoce y sabe traducirlo a sonidos. No hace falta explicarle nada.

De cara al futuro, ¿pensáis seguir con esta dinámica que os permite ser sueños de todo el proceso creativo?

María: A mí me gustaría. Sobre todo estaría guay que la parte gráfica y sonora la siguiéramos llevando nosotras. Pero sí es verdad que en la parte audiovisual muchas veces faltan medios para poder conseguir hacer algo más profesional.

Patricia: También hemos jugado un poco a eso: “tenemos estos medios, pues que se note que son los que tenemos”. La portada, por ejemplo, está súper pixelada, pues ya está, es así, no podemos llegar al HD, pero eso no quita que no podamos tener buenas ideas.

Supongo que también el truco, y corregidme si me equivoco, es encontrar el equilibrio entre libertad creativa y visibilidad, es decir, llegar a más público. ¿Habéis tenido miedo con este EP de que gente que había escuchado vuestros trabajos anteriores ahora diga “joder, se les ha ido la olla”?

María: Miedo, no. A ver, está claro que al que le gusta “Un atasco”, después de este EP se va a ir a llorar a la cama. Pero es que cualquier persona que haya seguido un poco el proceso de la banda entiende que estamos en constante renovación de medios. Entonces, supongo que lo entienden. ¿Que les guste más o nos guste menos? eso es una cosa personal, pero entienden el proceso lógico de evolución. Creo que a cualquier persona que de verdad le guste el proyecto lo entenderá y obviamente hay gente que le gustará mucho lo primero y lo siguiente ya no les guste.

Patricia: Eso en concreto no nos da miedo, porque aunque a alguien le gusta muchísimo el primer disco, no vamos a seguir haciéndolo.

María: Y tiene mucha suerte porque ya está hecho…

 

Ahí lo tiene para cuando quiera escucharlo

Patricia: Si quisiéramos dedicarnos solo a la música —que nunca nos vamos a poder dedicar solamente a la música, porque no sabemos hacer ese tipo de música— sí que tendríamos un poco de presión de hacer algo que a mí me guste que a la vez sea algo para lo que me quieran contratar. Es encontrar un equilibrio entre lo que quiere escuchar la gente y lo que quiero hacer yo, porque si haces completamente lo que te da la gana o algo súper experimental, algo que te nace de verdad, pero a nadie le gusta, entonces te quedas sin trabajo.

María: El punto de partida de creación de este disco creo que no ha estado el pensar en lo que a la gente le vaya a parecer. Ha sido una cosa interna de “vamos a hacer lo que de verdad queramos y si está hecho con total honestidad, a alguien le molará”. Creo que eso a lo mejor ha sido más un problema en otros trabajos. No sé, como que no hemos sabido expresar del todo bien y hacer esa amalgama de personalidades. Creo que aquí sí lo hemos conseguido justo por eso, porque nos hemos desentendido. A quien le guste “Un atasco” o “Desorden”, tiene mucha suerte. O Acción Directa. Ya está hecho.

Patricia: En este momento nos sentimos más seguras de poder defender cualquier cosa.

¿Es el trabajo con el que más a gusto os habéis sentido (antes de saber la acogida del público)?

María: A nivel personal, sí. No puedo hablar por todos. Somos cinco. Pero yo, sí. En general, la relación entre el conjunto estético, el de sonido y lo audiovisual, para mí funciona como un todo, que se ha hecho con los medios que se ha podido, pero lo veo sólido. Me siento representada al 100% con lo que tengo, que eso otras veces a lo mejor me sentía menos… porque no sabía explicar bien lo que quería, no sé.

Volviendo al tema de las referencias, en este disco, veo una influencia clara de Nirvana, en Ángel gris, o incluso de Deftones. En otras ocasiones habéis hablado incluso de que os ha influenciado algún tema de Camela.

Patricia: (Risas) Sí, eso lo dijimos en el primer disco.

Y luego, de repente, metéis en la lista de referencias que hacéis en Spotify la banda sonora de Final Fantasy, como hemos comentado antes. ¿Os consideráis un grupo ecléctico en cuanto a referentes?

Patricia: Sí, pillamos de todas partes.

María: De hecho, me hace gracia que hables de las listas porque, aparte de la lista de referencias de cada disco, también hay otras de meses anteriores que no hacen referencia a un trabajo en concreto, pero sirven, de alguna manera, para documentar lo que escuchamos en cada momento. Si las revisas, puedes ver que de verdad somos una banda ecléctica: igual hay dub, que igual hay flamenco, música africana o hyper pop o grunge o new metal. Es por eso por lo que te decía que nos cuesta mucho encajar en un género.

En 2020 publicasteis “Real”,una canción para la banda sonora de la serie La Ruta. Me gustaría saber cómo os propusieron participar en la BSO de una producción como esta.

María: La propuesta parte de Borja Soler, director de la serie, a quien le gusta mucho La Plata. Antes de hacer la serie, nos invitó al rodaje de un cortometraje, porque quería conocernos y nos contó que iba a hacer una serie de rollo valenciano sobre la Ruta del Bakalao… Y nos dijo que quería que colaborásemos de alguna manera. De hecho, Carmona (batería) y Salva (guitarra) aparecen en un par de escenas. Borja además quería que hiciéramos una canción, pero fue una cosa de última hora, por lo típico de los presupuestos de las producciones audiovisuales y tal… pero al final la hicimos.

Y sin salir de las referencias, ¿os sentís influenciadas por ese sonido de la Ruta del Bakalao y de la Valencia de los 90?

María: Pues yo creo que al 100%, sí. O sea, al final es una cosa que está en la historia de la cultura valenciana. Si tienes un poco de interés en la música y en esa parte local, pues, bueno, todos hemos recurrido en algún momento a escuchar esa música, los documentales, ver lo que pasaba por allí aunque no lo hayamos presenciado físicamente.

Diego (cantante) ha producido los últimos discos de Shego y María Escarmiento. Además, también ha participado en las producciones de otras bandas como VVV Trippin’ you, con cuyo estilo veo mucha similitud en este último EP. ¿De qué manera beben estos grupos de La Plata y viceversa?

María: No te sabría decir. Al final sí que hay una cosa en común y es lo que antes hemos hablado: somos bandas contemporáneas, vivimos cosas parecidas y formamos parte de una escena nacional a la vez.

Patricia: A lo mejor lo que ocurre es más que compartimos influencias con estas bandas que el hecho de que nos retroalimentemos. En ese sentido, con VVV seguro que compartimos muchísimas influencias.

María: Cuando Diego produce, aporta mucha personalidad propia. Se ve en muchas de sus producciones, que dices “se nota que lo ha hecho él porque tiene parte de su personalidad”. Eso es lo que ocurre.

Para terminar, la pregunta bonita, ¿qué “sueños” tiene La Plata?

María: A mí me gustaría ir a Japón…

Patricia: Sí, ojalá.

María: Y a México. Sería guay.

Escucha ‘Sueños’ de La Plata

 

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