Entrevistamos a Dorian, que están de vuelta con ‘Ritual’

Desde la más pura independencia musical, este cuarteto de Barcelona lleva veinte años dando sentido a la escena musical española. Dorian es uno de los grandes pilares sonoros de este país, capaz de internacionalizarse, triunfar y hacernos disfrutar con cada canción y disco que publican.

Su último trabajo, Ritual, es una buena prueba de ello. Once canciones que conforman un álbum excelente. Un viaje hacia otros mundos sonoros, espacios políticos y estilos musicales. En Ritual se combina la elegancia de sus anteriores trabajos con la búsqueda continua de nuevos sonidos y amigos.

Hablamos con Marc Gili y Belly Hernández sobre este nuevo trabajo, la escena musical española y la construcción del sonido de Dorian.

“La ignorancia nos lleva hacia la barbarie, nos lleva hacia partidos como Vox …”

Enhorabuena por el nuevo trabajo. Antes de comenzar a desengranar este disco me gustaría comenzar por los inicios de vuestro conjunto, allá por principios del 2000. ¿Cómo fueron aquellos años?, ¿cómo fue la construcción de vuestro sonido?

Marc: Dorian no se puede entender sin la unión de dos factores: nuestro amor por el pop y por la música electrónica de la pista de baile. A finales de los años 90 y principios de los 2000, en Barcelona, se fue gestando una cultura de clubs de electrónica, también el aumento de clubs de música independiente. Además, estábamos en los albores de festivales como Primavera Sound, Cruïlla, la consolidación del Sónar y la popularización de discotecas como el Razzmatazz o la Sala Apolo. Era el caldo de cultivo perfecto para el inicio de nuestra carrera musical.

Al principio estuvimos muy marcados por las influencias sonoras de la Movida Madrileña y del pop que se hizo en España en los 80. En un contexto donde la mayoría de los grupos independientes cantaban en inglés, nosotros empezamos cantando en castellano, algo que no estaba de moda en ese momento.

Belly: Además, nos interesaban los mismos grupos, íbamos a muchos locales y nos gustaba la escena club de Barcelona.

Marc: Teníamos muy claro que queríamos hacer canciones pop, pero revestidas de música electrónica. Sabíamos que el presente y el futuro del indie español pasaba por este sonido. La música electrónica te permite desarrollar tu sonido y hacerlo evolucionar de una forma más elástica, no te encorseta.

 

Encontrasteis un sonido que no se hacía tanto en España y que seguramente al principio podría tener unos ciertos prejuicios por parte de otros grupos, la crítica o el público.

Belly: Había muy pocas bandas utilizando sintetizadores, eran todos un poco más guitarreros. Ahora la fusión entre ambos estilos es más natural y a nadie le extraña, pero cuando empezamos igual sí.

Marc: Es cierto que al principio había ciertos prejuicios en España, seguramente por la sobresaturación en la década anterior. En los 80, por ejemplo, era la edad dorada de los sintetizadores. Nuestras influencias iban por Radio Futura, New Order, Depeche Mode, Chameleons, un poco de todo.

Hay un elemento que me sorprende bastante de los inicios de Dorian, vuestra participación en un festival en Bosnia llamado MIFOC. Todavía no teníais ningún disco publicado. Además, era una zona donde una década antes habíamos visto la barbarie. ¿Cómo surgió esta oportunidad?

Marc: Nos llamaron para formar parte de este festival, pero como bien dices ni siquiera teníamos un primer disco en el mercado. La propuesta fue para nosotros tremendamente atractiva, estamos muy concienciados con el tema de los Balcanes. Particularmente, a mí esta guerra me marcó mucho cuando era un niño, me recordaba a lo que había pasado en la Guerra Civil Española. Era la misma historia que había pasado en nuestro país, pero cincuenta años después. Desde la adolescencia empecé a leer muchos libros de historia y empecé a desarrollar una cierta sensibilidad sobre estos temas.

Cuando nos llamaron para formar parte de este festival en Mostar fuimos de cabeza. Recuerdo que estuvimos varias semanas, ofrecimos varios conciertos y tocamos en uno de los principales bulevares de la ciudad. Diez años antes, esta calle funcionó como trinchera entre las partes de la ciudad cristiana y la musulmana. No había un palmo de pared que tuviera un balazo, incluso nos decían que no podíamos andar por los edificios en ruinas o los solares porque podría haber bombas antipersona que no estallaron en el momento.

Lo bueno es que hicimos pasar un buen rato a la gente, sobre todo a chavales jóvenes que tenían ganas de pasarlo bien. Estuvimos con artistas de Escocia, Francia, Italia… Fue toda una fiesta musical. Este festival sin duda nos marcó. Descubrimos mundos y horizontes musicales que ahora forman parte de nuestra manera de ver la música. Dorian es un grupo que siempre quiere expandirse, conocer nuevas ciudades, nuevos países, y llevar todas esto a nuestra música. Todo esto comenzó en este festival.

Desde siempre habéis entendido el arte como una totalidad, no como elementos estancos y cerrados. En vuestras canciones siempre hemos encontrado multitud de referencias artísticas de prácticamente todas las disciplinas. Por ejemplo, en vuestra nueva canción titulada “Dos Vidas” encontramos versos de Gabriel García Márquez.

Marc: la literatura está muy presente en nuestras letras. Todos los miembros somos grandes lectores y tenemos multitud de pequeños homenajes literarios en nuestras canciones. Por ejemplo, en la canción “Los amigos que perdí” tenemos un guiño a Cervantes. En “Arrecife” a Pablo Neruda y a Malcolm Lowry. En “Dos Vidas” hablamos de García Márquez y sus Cien años de Soledad. Tratamos la sensación de cuando conoces por primera vez a alguien y te das cuenta de que para entenderla en su totalidad te llevaría dos vidas.

 

Después de tantos años y tantos discos, ¿cómo os habéis planteado este nuevo trabajo?

Belly: Con muchísima ilusión. Yo siempre digo que un nuevo disco siempre es un nuevo inicio. Estoy más que satisfecha con todos los álbumes que hemos publicado, pero empezar uno nuevo es como hacer borrón y cuenta nueva. Cómo empezar una nueva vida. Es un reto que afrontamos con ilusión y un poquito de vértigo. Siempre queremos renovarnos, cambiar, descubrir algo nuevo, esforzarnos en aprender a producir mejor.

Marc: Tenemos la suerte de mantener el fuego intacto, tenemos muchas ganas de seguir haciendo música y la verdad es que esto es un privilegio. Quién tiene vocación tiene medio camino hecho.

Vuestros discos siempre han tenido bastante repercusión. Incluso sois de los grupos más escuchados de España que no forman parte de una gran multinacional. ¿Cuándo fue el momento os pudisteis dedicar a la música de una manera totalmente profesional?

Marc: Cada artista tiene que encontrar su receta. Vetusta Morla, por ejemplo, son independientes pero con distribución de una multi. Otros artistas están muy a gusto con grandes empresas detrás. Nosotros preferimos ser los más independientes posible. Lo importante es encontrar tu sitio, el que mejor se adapte a tus circunstancias.

Pues fueron seis años de grandes penurias hasta que nos profesionalizamos. Nuestro primer álbum tardamos en sacarlo porque ninguna discográfica nos abría sus puertas, intentamos contactar con unas 15 ó 20, pero nadie lo veía claro. Además, el sonido era, como habíamos comentado, una travesía por el desierto. Esa mezcla de electrónica y pop en español no lo acaban de entender parte de la prensa, ni los programadores de conciertos ….

El cambio fue con la canción “A Cualquier otra parte”, de nuestro tercer disco. Este tema se convirtió en uno de los mayores hits de internet que había en España, y lo más relevante, no paraba de sonar en diferentes discotecas durante años. A partir de esa canción nos empezamos a profesionalizar cada vez más, a llenar salas y festivales … A partir de ahí nos dedicamos en cuerpo y alma al grupo.

Belly: Hay muchos casos distintos de grupos. Hay algunos que tienen un gran inicio con un apoyo mucho mayor al principio. En nuestro caso fue todo bastante gradual. Esto es algo bastante sano porque te permite tener los pies en la tierra y mientras vas creciendo por tus propios medios. Fue un crecimiento muy orgánico.

 

Aun así, vuestras canciones superan los millones de visitas. ¿Os sentís un poco outsiders?

Marc: Nos han llegado propuestas varias veces, pero nunca hemos encontrado el arrope que buscábamos con respecto al equipo humano. Hay gente maravillosa trabajando en grandes multinacionales, pero también los equipos cambian muy rápido. Las personas que te han fichado desaparecen y te quedas un poco desamparado. Nosotros siempre hemos preferido ser independientes por el simple hecho de que somos muy recelosos. Queremos sacar las canciones cuando nos da la gana, los vídeos como nos da la gana y publicar los álbumes cuando consideramos oportuno. Todo esto puede ser difícil de compaginar con los calendarios de los grandes sellos. Incluso nuestra internalización la hemos gestionado desde la independencia.

Cuando nació Dorian se produjo un hundimiento de la industria musical tal y como la conocíamos. En esa situación supisteis sacar el mejor partido posible. En estos momentos, se está produciendo una nueva reconversión mediante otras formas y modos de trabajo. ¿Cómo veis la industria?

Marc: TikTok es el mayor prescriptor de música en estos momentos, nos guste o no.

Es ley de vida. Siempre que ha habido crisis relacionadas con el formato, la industria se ha adaptado. Yo recuerdo que cuando ocurrió la crisis de las discográficas con la venta de los discos al principio hubo mucho alboroto, pero nadie puede negar que la llegada de internet fue buena para la música. La gente ha cambiado sus hábitos y la industria se adaptó lo más rápido que pudo.

Nos cuesta un poco entender toda esta nueva manera de consumir música a través de este tipo de aplicaciones. No me gusta la fragmentación que se está produciendo en la escucha. Ahora se reproduce la música a cachitos, no se focaliza ni se profundiza en la carrera del artista, en los álbumes que tiene… Tanta fragmentación rompe un poco el discurso que se quiere presentar.

Otra de las características de vuestros discos son las referencias sociopolíticas que podemos encontrar en vuestras canciones. En Ritual vemos que seguís manteniendo esa visión profunda en temas como “Tornado” o “Mundo Perdido”.

Marc: “Mundo Perdido” es una canción muy orwelliana que habla de los peligros de vivir en un mundo de dogmas, en un mundo sin libros. Una canción que explica hacia dónde nos lleva la ignorancia. La ignorancia nos lleva hacia la barbarie, nos lleva hacia partidos como Vox…

Otro tema con importancia política es “Techos de cristal”, una canción feminista que apuesta por un siglo XXI en el que las mujeres no solamente lleguen al poder, sino que puedan imponer su manera de comunicarse en el poder. No sirve de nada que la mujer llegue al poder si se sigue comportando como un hombre, no queremos más testosterona en la política.

“Tornado” está dedicada a la generación que se ha quedado atrapada entre la crisis financiera del 2008 y la crisis del coronavirus. Tu generación. Sin lugar a dudas es una canción que me gustaría que conectara con la gente.

 

Justamente en torno a esta generación estamos observando grandes cambios a niveles musicales. ¿Vosotros cómo lo veis?

Belly: Todos los géneros son un poco cíclicos, se mueven por determinados factores sociales o políticos. Esta nueva generación enfadada se está presentando a través de guitarras y con un discurso propio. En el trap, por ejemplo, tiene que ver mucho con ese sentimiento desgarrado de falta de oportunidades.

Marc: A mí me gustan mucho las letras de las canciones. Carolina Durante muestra ese desasosiego de la juventud, de una generación con pocas expectativas de conseguir lo que han conseguido sus padres y abuelos. Al final, todos los chavales jóvenes son los hijos de la desmaterialización de la socialdemocracia, con sus respectivas consecuencias. Hay una mirada desencantada pero muy irónica al mismo tiempo. En otros grupos, como Cariño, me gusta el enfoque que tienen del tema feminista, una forma muy inteligente. En general, estoy viendo muy buen nivel de letristas, me gusta mucho esta generación.

Frente al nihilismo que pueden presentar ciertos artistas de trap, prefiero este sentido del humor, de la rabia, del desasosiego que presentan los nuevos grupos de indie.

Otra de las canciones más interesantes de este nuevo trabajo es “Universal”. Un tema cantado en catalán que trata sobre cómo el arte y el amor son fuerzas creadoras capaces de superar la melancolía y la nostalgia.

Marc: La nostalgia es reaccionaria y paralizadora. Aun así, tenemos que distinguir entre recuerdos y nostalgia. Es bonito tener recuerdos y no es recomendable ser un nostálgico. La nostalgia solo se presenta cuando no tienes un presente al que agarrarte, y mucho menos un futuro.

 

Por último, ¿Qué significa la música para vosotros?

Belly: La música es mi salvación. Es un punto de encuentro. Cuando miro atrás, todos mis amigos importantes los he conocido a través de la música, toda la gente de mi mundo está conectada por la música. Sé que hay sitios, lugares, conciertos en los que voy a estar a gusto, porque hay gente como yo. La música es lo que mueve mi mundo.

Marc: La música es lo que mueve el alma. Es la forma de arte más elevada porque no necesitas un intermediario para ser interpretada. Para saber de literatura, de pintura, de escultura tienes que haber estudiado bastante, tienes que haber leído, pero para poder emocionarte con una canción triste te basta con que lo sientas. Da igual el sustrato cultural que tengas que vas a estar en sintonía con la canción que te guste. Todo esto es un tesoro.

Escucha ‘Ritual’ de Dorian

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