Entrevistamos a Matt Kivel

Aunque el nombre de Matt Kivel sea prácticamente desconocido en nuestro país, lo cierto es que el norteamericano ha publicado este año el que ya es su quinto disco de estudio. Se trata de “Last Night In America” (Cascine, 19), un álbum exquisito que incluye ecos a artistas tan infalibles como José González, Bon Iver o Kevin Morby, y con el que el músico está cosechando un interés inédito hasta la fecha. Contactamos con el autor para conocer más acerca de este lanzamiento, así como de su cuidada personalidad artística.

“La música de Nick Drake está tatuada en mi ADN”

¿Qué te motiva a la hora de componer?

Bueno, he estado escribiendo canciones durante mucho tiempo. Desde que era un niño pequeño. Y creo que me gusta crear pequeñas melodías e ideas de letras. Es como resolver un pequeño rompecabezas. Un expresivo y divertido rompecabezas.

¿De dónde ha venido la inspiración para concretar las canciones incluidas en “Last Night In America”, tu último disco?

Las canciones de “Last Night In America” vinieron de un periodo transicional en el que me estaba mudando de Los Ángeles a Austin (Texas). Pensaba en lo que otras personas estaban escribiendo en esa época, y eran canciones-protesta principalmente motivadas por la elección de nuestro nuevo presidente. Quería hacer algo que conectara con esa época, pero con una apariencia algo aislada e íntima.  Algo sobre vidas individuales y problemas personales… pero situado en un contexto más amplio de inestabilidad y de conflicto.

José González, Nick Drake, Damien Jurado o Bon Iver son sólo algunos de los nombres que han venido a mi cabeza al escuchar tu nuevo álbum ¿Cuáles han sido tus influencias a la hora de grabar el disco y con qué referente te identificas más como artista?

Esos músicos que mencionas son muy buenos. Nick Drake siempre ha sido una influencia para mí. Su música es parte de mí. Está tatuada en mi ADN. Pero muchas personas han influenciado las vibraciones generales de este álbum… Ryuichi Sakamoto, Brian Eno, Paul McCartney o Jeff Mangum… por mencionar sólo algunos.

¿Cuál es la manera habitual de trabajar de Matt Kivel? ¿Cómo ha sido el proceso compositivo que ha dado lugar a estas once nuevas canciones?

Siete de las canciones fueron escritas de la típica manera en la que suelo escribir. Me siento y trabajo con una guitarra, un sintetizador o una caja de ritmos (o bien una combinación de esos elementos) y comienzo a improvisar. Cuando encuentro un patrón que me gusta, lo repito y lo perfecciono de tal forma que lo transformo en un verso, y a partir de ahí intento moldear partes hasta complementar a la idea principal. ¡Y las letras comienzan a aparecer! Las piezas instrumentales del álbum las compuse en un sintetizador y luego agregué capas a la producción con el programa Logic. Grabé, escribí y edité todo al mismo tiempo y fue divertido. Es fascinante cómo te puedes quedar atrapado de ese modo en el mundo sonoro de un ordenador.

“Si escribo algo que me provoque cualquier emoción fuerte, entonces sé que he encontrado algo que puede funcionar con los demás”

La base de “Last Night In America” es indie-folk, pero el disco también tiene una levísima capa de electrónica que actualiza el género ¿Cómo definirías tu música y qué aspecto pretendías que tuviesen estas canciones?

Creo que tradicionalmente la música es una mezcla de composición de letras y una melodía ambiental. Las canciones instrumentales sirven como pequeños temas musicales para el disco, del tipo que de lo que escucharías en la banda sonora de una película. Y las canciones, por si solas, cuentan varias historias que dan narrativa al álbum. Así que no sabría cómo definirla… quizá como música ambient de compositor.

Tengo que decir que, si hablamos de ese tipo de discos que albergan gran belleza, sentimiento, delicadez y melancolía a partes iguales, el tuyo es uno de los que más me han gustado este año… ¿Qué sensaciones pretendes levantar en el oyente con tu música?

¡Muchas gracias! Eso significa mucho para mí. La respuesta emocional es algo que no puedo predecir ni comentar desde la perspectiva del que escucha. Hay personas me han escrito cartas sobre las reacciones que tienen al escuchar mi música y habitualmente son diferentes a las mías. Sólo sé que, si escribo algo que me haga feliz, asuste, impacte, enfade o entristezca… realmente cualquier emoción fuerte… entonces sé que he encontrado algo que puede funcionar con otras personas. Pero las personas añaden sus propias experiencias al disco, así que para cada uno es diferente.

¿Por qué elegiste ese título, “Last Night In America”? ¿Es un llamamiento acerca de la situación actual de tu país con ese presidente que antes mencionabas?

Un poco. Me gusta el doble significado que puede tener. Puede ser una noche normal en América y las cosas que pasan a lo largo de ella; O puede ser tu última noche en América… como si estuvieras a punto de abandonar ese lugar. Está relacionado no sólo con la situación política del país, sino con el sentimiento que hay aquí, las personas, las noticias… Y también con la forma en cómo pasamos tan rápidamente del dolor y el enfado a la paz; y luego volvemos al dolor y al enfado otra vez.

Este es ya tu quinto disco, y está obteniendo más repercusión que cualquier otro ¿Tienes la sensación de que algo puede cambiar con este trabajo? ¿Qué expectativas tienes con este álbum?

Pero puede que hayas descubierto algo. Es difícil encontrar un público para mi música y eso hace que el proceso de darla a conocer sea triste. Siento como si mis discos estuvieran cayendo en la gruta más grande del mundo y allí desaparecieran para siempre. Es un sentimiento triste y eso hace que a veces quiera dejar de hacer música. Pero disfruto haciendo música y ya tengo escrito otro álbum que me gustaría lanzar. Así que ya veremos.

¿En qué parte de la escena musical norteamericana crees que encaja tu obra? ¿Con qué grupos contemporáneos te sientes relacionado?

En términos de Norteamérica no tengo ni idea. No me siento conectado con ninguna escena en particular. (Risas) Soy algo viejo (tengo 33) y son los jóvenes los que aquí dan forma a la escena. Me siento conectado con músicos como Brigid Mae Power, Alasdair Roberts, Julian Lynch… cada uno de ellos hace música muy particular y específica de acuerdo a sus vidas.

¿Cómo fue tu experiencia formando parte del grupo Princeton junto a tu hermano? ¿Qué aprendiste de aquello que luego hayas aplicado a tu carrera en solitario?

Fue una experiencia enorme. Todo comenzó cuando era muy joven y tenía mucho por delante. Aprendí a ser parte de un grupo muy pero que muy potente. Te empuja a trabajar duro. Pero también te quita la capacidad de controlar tu destino y varía tu propia perspectiva de las cosas. Cuando la banda se disolvió, fui muy feliz de tener la oportunidad de hacer mis propios discos y escribir sobre lo que yo quisiera, sin compromisos ni miedo.

“Siento como si mis discos estuvieran cayendo en la gruta más grande del mundo y allí desaparecieran para siempre”

Creo que ahora mismo estás de gira ¿Qué tal están funcionando esos conciertos? ¿Cómo son los conciertos de Matt Kivel?

Los conciertos han funcionado muy bien. He disfrutado, en su mayoría, de un público amable. La gente está callada en los conciertos. A veces se sientan en el suelo y se dejan llevar por la música. No puedo hacer bien mi trabajo con una muchedumbre ruidosa, así que es maravilloso cuando escuchan, son respetuosos y están atentos.

¿Prefieres tocar solo o con banda?

Definitivamente con banda. Adoro escuchar a otros músicos trabajar y me encanta estar un tiempo con ellos antes del concierto. Cuando estoy sin ellos los conciertos son solitarios y, además, ensayar para actuaciones como solista es un proceso muy aburrido. Me harto de mí mismo.

La verdad es que no sé si ya has tocado alguna vez en España ¿Vendrás por aquí a presentar este nuevo disco?

Me avergüenza decir que nunca he estado en España. He tocado en varios lugares de Europa, pero nunca he ido a España. Eso tiene que cambiar. Hablo un poco de español, así que no tengo excusa. Me gustaría ir a España a tocar en alguna ciudad.

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