Johnny Cash – American VI: Ain´t No Grave (Lost Highway Records)

Cuenta Rick Rubin, productor e inseparable de Cash desde los inicios de los American Recordings en 1994, que jamás vio miedo en la apariencia del hombre de negro. Que poco después de fallecer June Carter (esposa del cantante), y al preguntarle sobre el estado de su fe, Cash respondió que la suya era “inquebrantable”. Refugiado en la música, el de Arkansas utilizó la grabación de sus canciones para ganarle la partida a su delicado estado de salud, aguantándole el pulso con la pasión por lo que hacía como método de supervivencia.

Él mismo lo reconoció. Y quizá por eso hoy, más de seis años después de su desaparición y cuando habría cumplido 78 años, nos llega la sexta y última entrega de sus American Recordings. Los diez temas que constituyen Ain´t No Grave forman parte de la enorme lista que grabó para su anterior disco, A Hundred Highways; nueve son versiones de varios autores (Sheryl Crow, Kris Kristofferson, Tom Paxton, etc.), y la otra es una composición inédita hasta la fecha.

“I Corinthians 15:55” quizá no suene tan épica e intensa como puede hacerlo el tema que abre el disco (“Ain´t no grave (gonna hold this body down)”), pero su condición multiplica su mensaje. Balsámica y confortante, habla del estado de paz en el que se hallaba un Cash que esperaba la jugada última y redentora mientras le cantaba a la vida y a la muerte (“Oh, muerte, ¿dónde está tu aguijón?… Oh, vida, eres un camino luminoso”).

Como era de esperar tratándose de una figura tan unida a la religión, “I Corinthians 15:55” no es la única canción con referencias bíblicas; “Redemption day” o la emocionante “Ain´t no grave”, de producción poderosa, completan el cupo místico. Sin embargo, si hay algo que trasciende en este disco es el ambiente de despedida; los recuerdos de una vida (“Can´t help but wonder where I´m bound”, “Satisfied mind”), el “hasta luego” a la amada (“For the good times”, “Aloha oe”), los desenlaces liberadores (“I don´t hurt anymore”, “Cool water”), los anhelos (“Last night I had the strangest dream”), … Todo transmite la misma imagen en blanco y negro de un Cash agitando la mano mientras se aleja lleno de paz.

Y posiblemente no lo haga con la selección más brillante de la colección. Pero, tratándose de quien es, eso es lo de menos. Lo de más era que este Ain´t No Grave bajara el telón de los American Recordings como Cash y la serie merecían, y lo hace. Lo que no hace es, sin embargo, despedirnos definitivamente del hombre de la voz profunda; como reza el tema que da nombre al disco, nada puede impedir que permanezca inmortalmente en el recuerdo de los que disfrutamos de su valiosa obra.

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