Kiev cuando Nieva + Roldán – Nasti (Madrid)

Acorde con la temperatura que congelaba las calles de Madrid, con el vestuario de algunos de los asistentes y también con el ambiente de la sala, comenzaba en torno a las diez y cuarto de la noche, en la subterránea sala Nasti, el doble concierto de pop suave, frío y muy alternativo, que ofrecen tanto el extremeño Roldán como los oscenses Kiev Cuando Nieva.

Y es que no sé si fue por la poca propaganda que se dio al espectáculo, o porque realmente son dos bandas poco conocidas entre el cada vez mayor público indie de la capital, pero el caso que la escena de la sala cuando subió al escenario el mencionado Juan Carlos Roldán acompañado de su grupo, era algo muy distinto a lo que me esperaba, pues habría algo más de cincuenta personas, en su gran mayoría conocidos de los artistas, con caras de frío, y más pendientes de hablar con los amigos reencontrados, que de escuchas a la banda “que no es la de mis amigos”.

Y desgraciadamente que en esa línea se mantuvo el concierto durante la hora que estuvo Roldán en el escenario. Muchos susurros entre el público, tímidos aplausos, y una banda que como si no fuese con ella el percal, fue interpretando con total tranquilidad, precisión, y buena ejecución, los extraños, manuales, meticulosos, algo irregulares y sin duda diferentes temas que componen su reciente vinilo el cantar.

A penas cinco minutos después, los papeles se cambiaban para todos, excepto para el batería (común para ambos grupos), y para algún que otro despistado como yo, que a quienes realmente iban a ver era a Kiev cuando nieva, pero a quienes Roldán también le supuso una grata, y sobre todo original sorpresa. El caso que en menos que canta un gallo, Carlos estaba de nuevo con las escobillas, Javier entre sus guitarras y su banjo y Antxón detrás de los teclados, para comenzar el concierto con los agudos y suaves susurros de “orilla”, el primer tema de su nuevo disco Todos los ademanes, que con menores murmullos, mayor expectación, la voz quizá demasiado baja, y el sensacional y compacto sonido que siempre proporciona la mítica sala Nasti, acompañados de una gran tranquilidad y en general acierto en la interpretación, fueron deshojando como si se tratase de un Edelweiss.

Canciones muy sencillas y cuidadas hasta los máximos en su minimalista instrumentación, con algunos golpes espontáneos, que las hacen totalmente originales y agradables como por ejemplo “un desnivel” o, “el seto divide” y que poco a poco fueron sonando cada vez mejor hasta alcanzar uno de los mejores momentos con los sensacionales e intimistas temas que son “la carga”, “procedimiento” y la canción que va acompañada del estupendo videoclip “sal”.

En definitiva, dos horas de buena música, y canciones diferentes a lo que normalmente se entiende por pop, pero en las que faltaron continuidad por parte de la banda, algo de compenetración a la hora de interpretar algunos temas, (que claramente sonaron peor que en el disco), y mucha complicidad por parte del público, que se limitó a observar como cada uno de los grupos hacía algo así como un ensayo rodeado de colegas. Mientras, los “no colegas”, creo que salimos del concierto con una cierta sensación de frustración, por no haber visto en directo, todo el potencial que sin duda poseen los nuevos discos tanto de Roldán, como sobre todo de Kiev cuando Nieva

¡¡ESPEREMOS QUE LA PRÓXIMA VEZ VAYA MEJOR!!

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