Ljubliana and The Seawolf expanden tu mente

Ljubliana and the Seawolf es una banda barcelonesa formada en la actualidad por Pol Batlle (voz, guitarra, melotrón), Jaime Estalella (guitarras, teclados), Oscar Garrobé (bajo) y Adrià Cubells (batería). En ocasiones graban o se presentan en formato sexteto, añadiendo entonces a Ander Agudo (percusión y teclados) y Kouimi Sagi (teclados). Su trayectoria arranca en 2012, y apenas un año después de su formación ya debutan con un disco largo llamado Re-Mi., al que siguió otro en 2016 con el nombre de Vaine House.

En aquellos años iniciales de su carrera, Ljubliana and the Seawolf se sentían atraídos por el folk en todas sus acepciones, aunque principalmente al de procedencia oriental, balcánica. Poco a poco fueron evolucionando y abrazando un folk más free, con toques de rock e incluso de jazz. Esos primeros trabajos muestran a una banda partiendo de un punto muy definido, con ideas claras, pero buscando un camino propio.

Ese camino propio lo encuentran con su EP Shit Dope, publicado el pasado año. Su sonido gana en contudencia y se adentra en una oscuridad inquietante, también en su temática. Pol Battle y los suyos crean un puñado de canciones críticas con la sociedad actual pero desde un punto de vista casi místico. Canciones que hablan de la sociedad del malestar, todo lo contrario de esa sociedad del bienestar que nos venden y perseguimos de forma compulsiva.

El último trabajo de Ljubliana and the Seawolf es un disco con cierta continuidad respecto a su EP, ya que incluye aquellas cuatro canciones más otras cuatro nuevas que siguen una senda similar. El disco se llama Libra (Bankrobber, 2019) y se abre con “Tiempo”, la única canción en castellano, una pieza acústica con algunos efectos electrónicos de cariz casi teatral, un monólogo musical que consigue captar la atención del oyente para lo que está por venir. Sigue “The fire or my gun!” en la que fusionan su primerizo folk de toques balcánicos con una psicodelia muy del gusto de los 60 que hermana Oriente y Occidente. Las cosas se siguen diversificando con una “Parkin’ Lot” que parece un diálogo entre Radiohead y David Bowie, diálogo al que se unen Mercury Rev o Joy Formidable en “Via Magenta”.

La segunda mitad del disco incluye el antes mencionado EP Shit Dope. “Vacuum” crea una sorprendente belleza desde el fondo de un oscuro pozo, “Dare I ask why?” es una rareza que fusiona multitud de estilos sin quedarse demasiado rato en ninguno, como si la banda estuviese improvisando una jam galáctica en un cohete lanzado a la velocidad de la luz. “Shit dope” vuelve a conectar con Bowie vía “Alabama song”, aunque también puede recordar a los alocados Residents. Finalmente, “Burn the witch” es otro fruto de la incansable voluntad de Battle por no quedarse nunca quieto en ningún sitio, ni siquiera durante una canción.

Los vídeos que Miki Martínez ha creado para los cuatro últimos temas muestran una narrativa peculiar, una denuncia de la incomunicación y la virtualidad a la que estamos arrastrando nuestras vidas, aislándonos y perdiendo la conexión con nosotros mismos y los demás en el camino.

Puedes escuchar Libra, el tercer álbum de los barceloneses Ljubliana and the Seawolf, en Spotify.

 

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