New Model Army (Sala Shoko) Madrid 18/09/22

New Model Army daban el último concierto de esta gira propiciada por la promotora Eclipse Group en la madrileña sala Shoko, con una entrada de unas 400 personas. Algo que no está nada mal para un domingo en la capital, coincidiendo con otros conciertos importantes y un par de eventos deportivos fundamentales para mucha gente.

Así, puntuales como británicos que son (o lo que se suele decir) salían al escenario Justin Sullivan –único miembro original de la formación– y los suyos, saludando con su habitual simpatía. Como si lo de llevar más de 40 años siendo un grupo primordial en el post-punk británico y mundial no fuera con él, como el que no quiere la cosa, humilde y sincero. Minutos antes, tras la prueba de sonido, le habíamos visto fuera de la sala, accediendo de buen grado a sacarse fotos con algunos fans.

Comenzar con “I Love the World” fue sentar las bases de lo que sería el set, todo un clásico de su repertorio de los que ponen a votar a sus fans al primer acorde. “Lust for Power” de su disco Impurity (EMI 1990) fue el tema que enlazó como un rayo, entre humo vaporizado y luces imposibles, de las que tanto nos gustan a los fotógrafos, dotando –eso sí– de un aire fantasmagórico al escenario.

Como Justin Sullivan ha dicho más de una vez, él no concibe la música sin crear nuevas canciones y nunca ha querido convertir a New Model Army en un grupo aferrado al pasado. A pesar de que tienen cancionero de sobra, en esta gira denominada Classics Tour también han tocado de sus últimos discos, como “Never Arriving” de su trabajo de 2019, From Here (Attack Records).

Con “Here Comes the War” y “Believe It”, otros dos grandes clásicos de su repertorio, volvían a subir la temperatura de la sala unos cuantos grados para llegar a la siempre contestataria como casi la totalidad de su historia, «1984”. Para ese entonces Justin ya había cogido su vieja guitarra electroacústica, que imprime ese particular sonido y que no pocos problemas le dio en sus primeros minutos. Nada que un guitarrista como él no supiera enmendar sin que se notase prácticamente nada.

Con “Devil´s Bargain” y “Maps” se recuperó la épica con la que comenzó el concierto, para enlazar rápidamente con dos trallazos de ese particular “folk punk” que tanto les distingue; “51st State” y “Angry Planet”.

Hay una regla no escrita en esto del rock&roll –no me preguntéis donde, porque ya os digo que no está escrita– que viene a decir que no debe vestir uno la camiseta del grupo que va a ver. Justo en el momento que me fui a retaguardia a ver el final del concierto desde otro punto de vista, constaté que esta máxima pierde toda validez en un concierto de New Model Army. No se ven ya bandas de esta edad con fans tan entregados estética y vitalmente.

 

La energética y coreada “Born Feral” y el medio tiempo de “Before I Get Old” dio pasó a su mayor éxito, a la par que seña de identidad, “Vagabonds”. Una canción por cuya autoría cualquier artista vendería su alma al diablo. La nube de dispositivos móviles grabando me llevó a pensar que al bueno de Justin no le gusta nada el uso de móviles en sus conciertos – dicho esto por él mismo – pero es el signo de nuestros tiempos.

Poco más podía dar de sí el asunto. Fue el propio Justin el que explicó que tendrían que acabar a las 22:30 por exigencias de horarios de sala. Volverían en un bis para atacar con “225”, otro de sus temas más rápidos, lo que le llevó a hacer una broma con la similitud de la música disco que – presumiblemente – iban a programar en la sala y la de esta canción.

Hora y media de concierto para constatar la buena forma de New Model Army y la vigencia de sus canciones, tanto a nivel sonoro como lírico. Imprescindibles.

Gracias a Eclipse Group y al personal de producción de la sala Shoko, en especial a Alex Nooirax, por las facilidades y apoyo.

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