The Chemical Brothers – Plaza de Toros La Cubierta (Leganés)

¿Qué decir de estos dos hermanos químicos? Por cierto, que hermanos de sangre no lo son, pero sí musicalmente hablando.

Así, Tom Rowlands, el rubio con gafas, ahora con el pelo corto, y Ed Simons, el moreno de pelo rizado, hicieron las delicias de unos 6000 asistentes al concierto de este dúo en la Plaza de Toros de La Cubierta de Leganés.

El concierto comenzó a las 20:30 con el Dj James Holroyd que casi pasó desapercibido por una falta de luces en su actuación, además de un sonido bajo en un primer momento. A medida que su actuación iba acercándose más a la hora de la salida al escenario de The Chemical Brothers, el sonido de la música iba in crescendo, para que ya a eso de las 21:30 el público ya estuviese animado e impaciente por la espera de sus ídolos.

Eran las 22:00 en punto cuando, con una luz tenue, aparecieron en el escenario Tom y Ed, y así el primero se dirigía hacia la mesa de mezclas, mientras que el segundo se dedicaba a manipular los controles de luces y demás sonidos.

La canción para comenzar el concierto fue “Come with us” (los que tengáis el Cd, y no fuisteis al concierto, ponedla en vuestro equipo de audio e imaginaos cómo el escenario se va iluminando al compás que va subiendo el ritmo de la canción). El público estalló de júbilo y fue impresionante ver 6000 manos (o casi 12000) erguidas animando sin parar.

Y es que no defraudaron, e hicieron gala de su buen hacer tocando las canciones que quería su público: “Hey boy, hey girl”, “Block Rockin Beats”, “Surrender”, “Loops of fury”, “Life is sweet”, etc…, es decir las clásicas; con las nuevas canciones de su nuevo disco Come with us: “Star Guitar”, “It began in Africa”, “Hoops”, “The test” (incluyendo la voz de Richard Ashcroft, que por supuesto no estuvo presente, pero las grabaciones…., ya se sabe), etc…

Por supuesto que asistir a un concierto de The Chemical Brothers no es simplemente como asistir a una sesión de dos Dj´s, sino que su espectáculo se basa en un juego de imágenes proyectadas en una gran pantalla, así como en la base de su mesa de mezclas (inmensa, y no como una mesa de mezclas de cualquier Dj de discoteca que podamos imaginar), y en una estructura móvil circular que colocan encima de esta mesa de mezcla.

La única pega del concierto fue su duración: 1 hora y 45 minutos. La verdad es que se hizo corto para todo el público presente. Además teniendo en cuenta que Tom se tomó un descansito en medio de unos 10 minutos. Descanso merecido ya que es el que maneja todas las mezclas y el que no para de moverse en su mesa, mientras que Ed adopta una postura más relajada y como de llevar el control de la situación.

La verdad es que esperemos que volvamos a disfrutar de The Chemical Brothers en el FIB, un rumor que cada vez cobra más fuerza.

Con palabras eucarísticas: Que así sea.

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