The Futurehads – The Futureheads (679 Recordings/Warner)

Aunque el disco de debut de The Futureheads ya se coló en muchas de las listas de “lo mejor de 2004” de los medios anglosajones, ha tardado más de medio año en llegar a España. La espera, sin embargo, ha merecido la pena, ya que se trata de una de los mejores entregas de ese renacimiento new wave que parece haber inundado las Islas en los últimos tiempos.

Al igual que Kaiser Chiefs o Maxïmo Park, no ocultan su marcado acento británico ni sus fuentes de inspiración, que van desde The Jam hasta XTC, pasando por Wire o incluso Madness en los momentos más festivos. Sin embargo, The Futureheads guardan un as bajo la manga que hace que su primer disco sea muy superior al de estas bandas: las armonías vocales. Cuatro voces que se dispersan en todas las direcciones, que se persiguen y se alcanzan, surgiendo inesperadamente a la vuelta de cada esquina con una precisión metronómica.

Los británicos aplican su impresionante talento vocal, heredero del doo-wop o de los grupos a capella (“Danger Of The Water”), en un contexto enteramente nuevo, obteniendo un resultado simplemente arrebatador. En el single “Decent Days And Nights” la fórmula encaja a la perfección: un pulso rítmico austero y vibrante, dos guitarras entrelazadas y un desarrollo impredecible pero innegablemente melódico en dos minutos y medio. Igualmente efectivas son “The City Is Here For You To Use”, “Alms” o la impecable “Meantime”, que les acercan a la elegancia de sus colegas Franz Ferdinand.

Es necesario admitir que en otras canciones menos memorables la exuberancia vocal puede llegar a resultar algo irritante, especialmente en los momentos más estridentes en los que las armonías dejan paso al cántico hooligan, como en “Robot” o “First Day”, una sátira social en clave punk-pop que remite a los Blur de Parklife, pero sin la agudeza de Damon Albarn.

A pesar de los deslices ocasionales, las dos últimas canciones cierran el disco con un gusto inmejorable, gracias a la extrañamente emotiva versión del “Hounds Of Love” de Kate Bush y a la brillante intensidad maníaca de “Man Ray”. La urgencia de la joven Inglaterra llama a tu puerta.

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