The Strange Boys – Be Brave (Rough Trade Records)

Eclipses no los hay todos los días, y fenómenos como Bob Dylan tampoco. Esto es lo que a uno le viene a la cabeza cuando escucha el segundo disco de los norteamericanos Strange Boys. La voz de Ryan Sambol, comparada en muchas ocasiones con la del trovador de Duluth, pone cuesta arriba más de una vez el consumo de su segundo largo, Be Brave. Y eso que dura apenas media hora.

Se dice que Be Brave es mucho más pausado que el debut lanzado hace poco más de un año (The Strange Boys And Girls Club, In The Red Records) y con razón. Puede que ésta sea la principal razón por la que el segundo disco de los de Austin entusiasma mucho menos que su predecesor. Los medios tiempos dominantes acaban por hacer real la sensación de que, para lo corto que es en realidad, el viaje se hace demasiado pesado.

El disco empieza muy bien con “I see”, “A walk no the bleach” y “Be brave”, probablemente el mejor tema de largo de los doce. Sin embargo, a partir de la cuarta canción, Be Brave se sumerge en un profundo pozo de calma y tranquilidad que parece no funcionar del todo; sólo “Da da” y “Night might” ofrecen un poco de luces en un disco que en sus últimas cinco canciones ofrece introspección y revoluciones bajas. Ni rastro del garage rock de sus comienzos.

Es un paso adelante lleno de valentía, pero tampoco hubiera venido mal haber realizado una transición menos radical.

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