Bob Dylan – The Real Royal Albert Hall 1966 Concert (Sony)

El universo de Bob Dylan es extenso en obra y mitología, y él no deja de engrandecerlo y ampliarlo con nueva obra y rescates de sus archivos. Si en 2015 puso a la venta el doble cedé The Cutting Edge 1965 – 1966: The Bootleg Series Vol.12 con material alternativo una de sus (varias) épocas doradas que también conoció edición de lujo con dieciocho discos, ahora llega The Real Royal Albert Hall 1966 Concert, disco doble en vivo que, a su vez, forma parte de una gigantes caja titulada The 1966 Live Recordings que contiene, como su propio nombre indica, todos los conciertos que Dylan dio en aquel año. Puede parecer un lanzamiento exagerado, pero se trata de un archivo histórico que recoge lo que ocurrió cuando se electrifico y dio forma al rock intelectual que parte de su público abrazo y parte rechazó. Una pequeña guerra civil musical. Pero centrándonos en el mucho más asequible The Real Royal Albert Hall 1966 Concert, ahí está concentrado todo lo que ocurría noches tras noche.

El real de su título viene dado porque durante mucho tiempo se dio una confusión entre este show londinense y el de Manchester (donde le gritaron Judas desde el público y que ya fue editado en 1998), pero el auténticamente grabado en el Royal Albert Hall es este. No sé si Dylan decidió las estructuras de estos conciertos para darle vaselina al público antes de azotarles con las guitarras eléctricas, pero el separar una primera parte acústica con él a solas de una segunda respaldado por banda eléctrica -formada por casi todos los miembros de The Band– tenía embrujo.

En ese momento, Dylan ya había editado Bring it all back home (1965), Highway 61 revisited (1965) y acababa de poner en la calle Blonde on blonde (1966), es decir, este concierto conserva a un músico en su pico creativo, uno que volverá a alcanzar a lo largo de los años en más de una ocasión pero es aquí cuando es por primera vez incontestable. Algunos de los temas originalmente con banda son presentados con el único apoyo de su guitarra acústica, como “Visions of Johanna” y “Just Like a Woman” que encuentran belleza en la desnudez como no podía ser de otra manera.

Hay algo mántrico en escuchar a Dylan sacar adelante estas canciones hace ya cincuenta años. Ese misterio se ha conservado en ámbar. Luego entran sus músicos y empieza la revolución. “Tell Me, Momma” es magma joven de un volcán recién parido, por momentos el equipo de grabación parece casi incapaz de sorportar ese aullido, “Ballad of a Thin Man” se ensombrece y se enroca hasta volverse un objeto arcano, “Like a rolling stone” explica que las puertas se abren a patadas cuando hace falta. Pura grandeza, pero también sobrecogedor.

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