The Homens – Cuarta Potencia (Lixo Urbano)

The Homens son, al contrario de lo que pudiera parecer por su corta discografía, unos veteranos dentro de la escena música gallega. Con un pasado de militancia en otros grupos, y habiendo sacado como The Homens dos EPs y un largo (“Tres”, Falcatruada, 2007), este año pasado lanzaron Cuarta potencia, el disco que los confirma como un grupo a tener mucho en cuenta para los amantes del power pop guitarrero y enérgico.

Definitivamente se han pasado al gallego (en sus EPs incluían algunas canciones en inglés), lo que en mi opinión es todo un acierto. Las letras, que desprenden cierta mala leche a pesar de un envoltorio ruidoso pero amable, ganan mucho en un idioma que los profanos podemos entender lo suficiente como para intuir por dónde van los tiros, pero que todavía deja lugar para la imaginación. Directos, contundentes, con el dedo justo en la llaga, sin dar más vueltas que las necesarias. En 30 y pocos minutos, 12 pildorazos de pop de guitarras.

Herederos directos del power pop de finales de los 70 y principios de los 80, aunque su pasado punk / hardcore asome la patita en algunas ocasiones (también se notan influencias del rock alternativo americano de los 80, con los Hüsker Dü de Candy Apple Grey en primer plano), sus refrescantes composiciones recuerdan a grandes del género como Flamin’ Groovies, Undertones o Cheap Trick, y no es sólo por sus camisetas a rayas que a mí me parecen los Barracudas gallegos.

El toque de su órgano Hammond, otra novedad respecto a sus EPs, da una cierta sensación de nostalgia garagera que hace pensar en aquellos tiempos en los que el punk, el pop y el funk se podían mezclar sin rubor, época rememorada en canciones como “A liña verde” o “Fanny Mae”.

Es casi imposible destacar ninguna canción. Todas son redondas y perfectos en sus respectivas ondas: urgentes como “Non é o final, é o principio”, bailables como “Tigre! Tigre!”, casi psicodélicas como “Alba nuclear”, desmelenadas a lo B-52’s como “Nada está tan alto”… Conviven medios tiempos a lo Teenage Fanclub o Fountains of Wayne con tiros gruesos a lo Redd Kross, o sea que hay donde elegir. Aunque si tuviera que quedarme con una, creo que escogería la tremendamente pegadiza “Hámster”.

Más vale tarde que nunca. A pesar de haber pasado ya casi un año desde su lanzamiento, aquí tienen, queridos lectores, el mejor disco nacional de 2009 para un servidor.

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