Bob Mould – Blue Hearts (Merge Records/Popstock!)

Contrariamente a lo que aseguró que no volvería a hacer tras la separación de Sugar, la década que abandonamos ha visto a Bob Mould, también ex-miembro de una de las formaciones más influyentes de la historia del rock alternativo, Hüsker Dü, regresar a sus fueros originales, los de un trío armado de guitarra-bajo-batería y saturado de electricidad, algo que además vino acompañado de la necesaria gestión del dolor que le causó la pérdida tanto de su padre como de su madre en diferentes momentos del inicio de este decenio.

No obstante, lo que podía haberse tornado en un descenso musical a los infiernos, Mould fue transformándolo en un viaje del negro hacia la luz, lo cual puede comprobarse perfectamente en la evolución que siguen Silver Age (2012), Beauty & Ruin (2014), Patch The Sky (2016) y, sobretodo, Sunshine Rock (2019), que culmina de forma pletórica la particular forma de divisar esperanza entre la pesadumbre que tiene su autor, constituyendo lo más cercano a un disco “feliz” que alguien como él podría ofrecer.

No obstante, en el año y pocos meses que distan entre la edición de aquél y el disco que nos ocupa, han pasado muchas cosas, quizá demasiadas. Una pandemia asola al mundo, su país se desmorona y el cambio climático amenaza cada vez más fuerte con destrozar el planeta. Evidentemente, alguien tan manifiestamente meditabundo y severo como Mould no podía sino desatar toda la rabia, tormento y frustración que eso le causa en un puñado de canciones, que pese a la falsa premisa que aporta la inicial y acústica “Heart on my sleeve”, es el conjunto de trallazos más desenfrenado e iracundo que el de New York ha publicado quizá desde los tiempos de su seminal -y muy punk- banda.

Tras la engañosa calma inicial, las electricidad de la guitarra y la velocidad que aportan los fieles Jason Narducy y John Wurster se desatan con un “Next generation” atronador, con trazas de himno, en el que Bob se desgañita. Algo que, sorprendentemente, no hace sino acentuarse en la siguiente, un “American crisis” de temática obvia, en la que se desatan todos los infiernos, algo que será la tónica general excepto en momentos puntuales como la fantástica y algo más reposada (es un decir) “Forecast of rain” o la final “The ocean”, pero están bastante aisladas entre huracanes de encabronamiento del que “Siberian butterfly”, “Little pieces” o “Password to my soul” son espectaculares testigos, que constituyen, junto al resto del disco, lo más parecido que podría escucharse hoy día a un nuevo (y brillante) disco de Hüsker Dü, con la salvedad, eso por supuesto, de que no está Grant Hart en la ecuación y por tanto Mould no tiene su némesis y necesario contrapunto, el que generaba toda esa tensión que les hizo grandes. No obstante, han sido las circunstancias las que han desatado la tormenta y este despliegue de poderío es la contribución, o más bien el grito, de un hombre que sabe que el pataleo es lo último que nos queda. Y él lo hace bien fuerte.

Escucha Bob Mould – Blue Hearts

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