Bonobo – Black Sand Remixes (Ninja Tune / [PIAS] Spain)

Parapetado tras su simiesco alias, el proyecto musical de Simon Green siempre ha pecado de una notable falta de exigencia. Consecuencia lógica del deterioro crítico y musical de estilos como el chill, el trip-hop más comercial ha visto cómo el dubstep le adelantaba por la derecha en poder de evocación. Sin embargo, Green se ha mantenido en sus trece, perseverando en una veta musical que camina peligrosamente por la senda de la banda sonora para una fiesta ibicenca o, aún peor, de la música de fondo de un bar lounge. La de Bonobo es, entonces, una misión imposible destinada a transportar ritmos de otras latitudes al entorno frío y falto de rasgos humanos que la electrónica británica se ha empeñado en programar. En este sentido, su último disco, Black Sands, representó un esfuerzo superlativo por expandir ese imaginario musical sensual y hedonista a través de un repertorio de temas obsesionados en su evocación de otros paraísos posibles.

Tras publicar, a modo de interludio creativo, algunos sencillos el año pasado, Bonobo ha inaugurado 2012 con un álbum de remixes de Black Sands. En principio, a su enésima invectiva musical le sobra una selección de temas irregular, en tanto que evita algunos de sus mejores composiciones (“Kong”, “El toro” o “We Could Forever”, por ejemplo) para girar obstinadamente sobre variaciones de su sencillo “Eyesdown”. Además, Green colisiona, un tanto gratuitamente, su gusto por construir sonoridades que remitan a/disfracen su discurso, en busca de otro lugar posible compuesto a base de ambientes postizos. Así, el preludio remite a un entorno de artificial paz interior que, dos temas después, el propio Green sacrifica en pos de dotar de robustez a su idea de un ambient latino que no le pertenece.

El dilema de Bonobo radica en advertir, de una vez, la identidad musical de un proyecto anclado en la necesidad de demostrar que puede dar más de sí (aunque nunca acabe consiguiéndolo). En un país en el que, con apenas dos trabajos, Burial mandó a la tumba a un subgénero musical entero, a Bonobo no le iría mal rechazar su papel de eterno aspirante a sobrevivir al hedor del chill out; abrazar, en definitiva, el buen hacer de producción de sus discos, más allá de la escasa entidad de su discurso musical. Al fin y al cabo, el sello Ninja Tune tiene en el brasileño Amon Tobin el vigor suficiente como para permitir los sueños imposibles de Simon Green. Y eso es lo que desprende cada nuevo trabajo firmado por Bonobo.

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