Cotton Mather – The Big Picture (Houston Party Records)

Es agradable encontrarse con un buen disco sin tener expectativas previas, simplemente porque no se conoce al grupo. Esto es lo que me ha pasado en esta ocasión. «The Big Picture» es una muestra ecléctica, quizás confusa o engañosa en un principio. El disco ofrece catorce melodías pop que oscilan desde la vertiente más acústica hasta la psicodelia guitarrera.

Esto es lo que nos encontramos en los dos primeros cortes, algo que engaña a tenor de lo que sucede en el resto de las canciones . Así, ese inicio caótico y contundente de «Last Of The Mohicans» o «Marathon Man» -con riffs de guitarra clónicos a Oasis («Supersonic» o «Listen Up» dan fe de ello) y un final apoteósico- constituyen la cima psicodélica del disco. A partir de ahí, la intensidad va bajando hasta llegar al último corte («Runnig Coyote Advances»), una dulce muestra instrumental con el piano como protagonista.

La influencia de los Gallagher (no me extraña que Noel esté encandilado con los norteamericanos) vuelve a aparecer en «Ramon Finds Waterfalls»: el coro suena a «Little James», y por tanto a los Beatles. Y sigue esta línea «Waterfalls», otra breve pieza instrumental enlazada con su antecesora. Los genios de Liverpool están presentes en muchos de los temas, al igual que Elvis Costello. La sombra de los primeros planea sobre «Baby Freeze Queen» (Robert Harrison parece cantar, susurrar más bien, en nuestros oídos, algo que hay que agradecer a la labor técnica de Dave Fridmann), la magistral «40 Watt Solution» o la frágil balada «Condo Lights».

Costello nos viene a la memoria en «AMPs Of Sugarland» (una melodía también cercana a Wallflowers y que parece cantada por el mismo Lou Reed) y la adhesiva y acaramelada «Panama Slides» (huele a single). El disco apunta en la primera escucha, pero gana enteros a medida que desgastamos el botón del ‘play’. Así, «Glory Eyes», la cual pasa desapercibida en un primer momento, se convierte en uno de los temas más redondos del álbum. Su estrucutra poco convencional no impide que su armonía y un fantástico bajo nos atrapen.

La vertiente más tranquila y acústica la representan «Monterrey Honey» (las arpas y cuerdas lánguidas aportan un toque melancólico) y «Pine Box Builder» (la voz adquiere mayor protagonismo). Además, la banda tejana nos deja la anécdota de «Story Of Anna», con una parte cantada en italiano.

«The Big Picture» no entrará en el olimpo de la historia de la música, un espacio reservado para unos pocos, pero Cotton Mather sí que recompensan el desembolso económico, ofreciendo un álbum compacto (se pueden extraer media docena de singles) y que aporta nuevas sensaciones con cada escucha.

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