Cuéntame una Canción: “Je t’aime… moi non plus”

¡Hola, corazones! Antes de nada, por favor, dirijan su mirada hacia la esquina superior derecha de la imagen de cabecera y reparen en los dos rombos colocados en paralelo. Para los que ya tienen borrosillo el stock apilado más al fondo de su memoria, no creo que sea necesaria explicación a tan enigmático simbolismo. Para los diamantes en bruto que requieran un pulimentado, aclarar que dichas figuras advierten que el contenido que leerán a continuación es altamente inflamable. En ambos casos, se recomienda el uso de gafas de soldar.

Ahora sí, los preliminares. Lo único puro, casto e inclemente que rodeó al surgimiento de “Je t’aime … moi non plus” es que era invierno. Todo lo demás es material incandescente. París. Aún 1967 y su verano del amor. Brigitte Bardot, nada más que añadir su señoría. Y Serge Gainsbourg, uno de los volcanes más activos de la Tierra, según el Instituto de Vulcanología “Julio Iglesias Puga”.

Tonta ella y tonto él tenían un affaire, ya que su coolería no les permitía tener un lío, aventura extramatrimonial o canita al aire. Aquella noche La Bardot susurró al oído de su amado que le escribiese la canción más bonita que pudiese exprimir de su tórrido intelecto. Serge, con la barra de amor llena, aceptó el reto. No una, sino dos composiciones realizó esa misma noche. La que nos atañe y la fabulosa “Bonnie & Clyde”.

 

Antes de que expirase 1967, ambas celebridades grabaron la canción en la “sesión de la discordia” bajo la, más que atenta, mirada del ingeniero de sonido William Flageollet, quien aseguró que hubo frotis-frotis. El VAR no ha despejado la rumorología al tratarse de una jugada de difícil resolución. Hay quien dice que hubo tocamientos, masturbaciones e incluso fornicio. No obstante, la premisa estaba clara. Serge había explicado a su compañera que debían cantar como si estuviesen haciendo el amor, idea que pareció entonar a la Diva. Piscinazo o no, la bomba iba a estallar sí o sí.

Al día siguiente toda Francia y un alemán pudieron escuchar un adelanto de la canción. Probablemente toda Francia no daba crédito a lo que estaba saliendo por la radio, pero al influyente alemán, además, le provocó una ira incontrolable. Gunter Sachs, marido de Briggite, amenazó a las emisoras de radio con desatar toda su furia judicial si seguían difundiendo. El proyecto fue parado, el matrimonio finiquitado y el romance temporalmente aparcado.

Gainsbourg, frustrado, no podía entender el revuelo causado por la que consideraba la más pura y sincera canción de amor de todo su repertorio. Es por ello que, antes de sucumbir, intentó, de manera fallida, suplir la voz de la vetada actriz francesa (tenía mucho amor en su agenda), por las de Valerie Lagrange, Mireille Darc o Marianne Faithfull. Esta última declaró que le hubiese encantado hacerlo, pero que en ese momento se encontraba empezando una relación con Mick Jagger, y pensó que no le sentaría bien al ego del líder de los Stones.

Serge Gainsbourg Brigitte Je t'aime moi non plus

Antes de seguir echando leña al fuego, saquemos el bisturí. Según el propio autor, los arreglos musicales fusilaron, sin piedad, los acordes de “A whiter shade of pale” de Procol Harum. Gainsbourg y el compositor Michael Colombier urdieron este deliberado atraco debido al tremendo éxito de dicha canción en el verano francés del 67. Con la desfachatez que le caracteriza, el artista declaró que “si ellos habían robado a Bach, nosotros podemos robar a Procol Harum“. ¡Touché!

En cuanto a la letra, contra todo pronóstico, Serge declaró que se trataba de una canción anti-fuck, de un grito desesperado ante la imposibilidad del amor físico. Estructurada como un diálogo entre dos amantes durante el acto sexual, pateó el tabú que impedía hablar sobre el sexo sin amor imperante en la época. Algunas de las líneas más controvertidas de “Te amo… yo tampoco” pasarían totalmente desapercibidas a día de hoy, pero para la sociedad de por entonces era lo más picantón que se había escuchado. Frases como “voy y vengo entre tus riñones” o “tú eres la ola, yo soy la isla desnuda” provocaron alguna que otra alteración hormonal. Sin mencionar, claro está, la indecente escandalera orgásmica.

Coronando la controvertida obra se encuentra el misterioso título, inspirado en una famosa cita de Salvador Dalí, que dice así: “Picasso es español, yo también. Picasso es un genio, yo también. Picasso es un comunista, yo tampoco”.

Como os podéis imaginar, Gainsbourg no iba a darse por vencido. En 1968 conoció a la actriz británica Jane Birkin en el rodaje de la película Slogan. El encuentro desembocó en una relación, y a las primeras de cambio ya le estaba proponiendo grabar la canción que le obsesionaba. Al principio la joven actriz era reacia porque consideraba que la interpretación de Bardot era muy hot y difícil de superar, pero los celos de pensar que podría ser otra quien la grabase la empujaron a aceptar.

Un año y cuatro días después de la original, el 14 de diciembre de 1968, el nuevo dueto se introdujo en el estudio. Gainsbourg pidió a Birkin que la cantase una octava más aguda, lo que supone el principal cambio con respecto a la anterior. Según ha declarado la propia protagonista, parece que se metió demasiado en el papel de gemidora, hasta tal punto, que tuvieron que decirle que parase para entrar en el agudo estribillo que venía a continuación. El parón quedó un tanto atropellado, como se puede observar en el 2:47.

 

Finalizada la sesión la pareja salió a cenar a un restaurante, donde Serge tuvo la genial idea de poner la grabación para ver qué tipo de recepción recibían. El personal quedó mudo y petrificado, reacción que el artista interpretó como todo un éxito. No era el único que lo pensaba. El dueño del sello discográfico decidió que grabasen un álbum en vez de solo un single. Su frase fue muy significativa: “Estoy dispuesto a ir a prisión, pero prefiero ir por un LP, así que volver al estudio y grabad 10 temas más”.

El single fue lanzado en febrero del 69 y el álbum cuatro meses después. Con los antecedentes de la sesión anterior, era más que inevitable que la rumorología sobre como se grabaron los sonidos sexuales saliese a la palestra. Sin embargo, parece que esta vez cada uno grabó en su cabina y sin estímulos externos, como manifestó posteriormente la actriz. El siempre fanfarrón Gainsbourg lo desmintió a su manera, diciendo que si hubiesen grabado teniendo sexo hubiese sido un disco de larga duración.

Serge Gainsbourg Jane Birkin Je t'aime moi non plus

La temperatura subió de inmediato en toda Europa. La mezcla de excitación y excomunión, de jolgorio e indignación, no hicieron más que intensificar el orgasmo final. Muestra de ello es que se convirtió en el primer single prohibido y el primer single en otra lengua en alcanzar el Nº 1 en Reino Unido. Se mantuvo en lo alto durante 31 semanas. Como el propio autor vaticinó: “El Vaticano se convertirá en nuestro mejor Relaciones Públicas”. Pero no solamente se toparon con la iglesia, países como España, Suecia, Brasil, Portugal y muchos otros, prohibieron su emisión.

Los protagonistas de esta versión, sin duda la más famosa, mantuvieron una relación de 13 años, de cuyo fruto nació la actriz Charlotte Gainsbourg. Por su parte, Brigitte Bardot siempre se lamentó de no haber lanzado la suya, pero en 1986, persuadida por un amigo, contactó a Serge Gainsbourg y, finalmente, decidieron publicarla.

“Je t’aime … moi non plus” inspiró cientos de versiones de otros artistas y ha sido utilizada numerosas veces en cine y televisión. Hace no mucho la mítica actriz francesa declaró que la canción le parecía el más maravilloso himno que se le había hecho a hacer el amor, único y verdadero. Poco más podemos decir.

 

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