DIIV – Deceiver (Captured Tracks)

El tercer álbum de DIIV apaga el ligero destello dejado por el predecesor Is The Is Are? (2016) que miraba de reojo a unos The Cure primigenios, y que parecía suponer un capítulo de recuperación de todas las adicciones (que no son pocas) de su líder, Zachary Cole Smith.

Aquí, sin embargo, no hay resquicio alguno para la esperanza bajo las guitarras pesadas e hirientes de estas profundas letanías que beben de un sonido más localizado en los noventa y que duelen más que nunca en su corta carrera, cincelando con firmeza el título de Deceiver (2019) entre las obras fundamentales de este año. Asumen el dolor y la decadencia y la convierten en algo bello. No hay por qué fingir que las cosas están mejor cuando en realidad no lo están. Podemos hablar del influjo en alma y espíritu de los Sonic Youth más oscuros o de una marcada vertiente shoegaze a lo My Bloody Valentine – Slowdive, pero al fin y al cabo deberíamos rendirnos ante un autor singular, atormentado y brillante en su decadencia, y que arrastra una experiencia vital llena de excesos que mantiene las constantes vitales al límite.

El sonido oscuro que caracteriza esta obra alcanza momentos cumbre en la catarsis melódica de la muy Sonic Youth “Skin Game” o en la rotunda “Blankenship” (favorita personal), o en la muy Seattle “Taker”, conformando tres singles rotundos que ya anticipaban algo importante. Apenas asoma un rayo de luz en “The Spark” (cuyo título le viene como anillo al dedo) o “Between Tides”, con su leve aroma a Sunny Day Real Estate o a un Elliot Smith desprovisto de parafernalias, mientras entona resignado “Apologize to all I see/For everything I used to be.”. O una “Like Before You Were Born”, otro de los puntos álgidos, en la que dobla la rodilla y asume la realidad, abrazando el desencanto y la frustración: “I’m an old man. I tell the same old sun. I get it, I’ve done it, I’m done.” Se trata de su trabajo menos directo, lejos de la retorcida accesibilidad de los dos anteriores, pero también del más profundo y logrado en su conjunto. A ello contribuye una producción limpia y nítida que subraya, por ejemplo, el poder de la percusión o la carga poderosa de unas guitarras que pasan de la melodía al trote pesado con naturalidad y siempre con nervio.

Escucha DIIV – Deceiver

Un comentario sobre “DIIV – Deceiver (Captured Tracks)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.