Foreign Born – Person to Person (Secretly Canadian)

Cuando te haces con un disco editado por Secretly Canadian la posición debe ser de firmes y saludando marcialmente. No será por casualidad que han editado algunos de los mejores trabajos de buena parte de los grupos más interesantes de los últimos años como Jens Lekman, Scout Niblett o los Magnolia Electric Co.  En definitiva, uno se prepara para lo mejor. Quizás por ello a los Foreign Born les pedía que si al menos no nos iban a cambiar la vida, sí que al menos nos sorprendieran.

Lamentablemente, ni se puede decir que me haya entusiasmado ni mucho menos que me sienta sorprendido. Y la verdad es que quizás seamos un poco duros con ellos porqué el disco no tiene una canción mala. Estaremos de acuerdo en que es indie pop de toda la vida, con un buen acompañamiento instrumental, canciones con gancho, cantadas con energía y una buena sucesión de influencias escogidas con mucho gusto. Lo que pasa es que no se puede dejar de tener la sensación de estar escuchando al mismo perro con distinto collar. Y eso aún sabiendo que si el hype de la temporada, los Grizzly Bear, los escogieron como teloneros seguramente no tardaremos en oír más de estos californianos.

Quizás buena parte de los problemas vienen dados por la producción, un tanto plana y sin demasiadas alegrías que supone un lastre muy pesado de levantar. No conozco las habilidades técnicas de los componentes de Foreign Born pero quizás, en estas etapas tan tempranas del camino, no olvidemos que es su segundo disco, sea mejor dejarse aconsejar y saber ofrecer y destacar aquello que les hace ser diferentes. Muchas veces alguna canción empieza a levantar el vuelo de verdad y acaba sin habernos dejado lo que esperábamos y a nosotros con cara de tonto.

No obstante, el disco crece con fuerza y no conviene desecharlo de buenas a primeras. Es aconsejable insistir con él y prestarle atención porqué hay una buena cantidad de detalles que enriquecen el resultado y no son fáciles de percibir enseguida. Pero, de todos modos, admito que es muy posible que mi falta de entusiasmo sea una minoritaria excepción en medio de una sucesión de halagos. Peores grupos he escuchado que venden discos como rosquillas.

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