Honky Tonky Sánchez

Estar en Mercromina fue para mí como dar un paso de gigante, tenia 19 años y nunca había tocado con ninguna banda antes, estaba totalmente embrutecido …quizás fuera eso lo que les gustara de mi

Si hace un año me atrapaba sin concesión Tú nunca morirás de McEnroe, ahora lo hace el disco debut de Carlos Sánchez, ex Mercromina. Esta tierra hostil es como abrir un antiguo álbum de fotos que destila sentimientos y vivencias sin ningún complejo. Imágenes sinceras y sin retoques. Sobre las mismas nos habla el propio Honky Tonky Sánchez.

Felicidades por este estupendo ejercicio de vida. Cuéntanos, primeramente, cómo viviste el fin de Mercromina, el paso por Gonzo y desde cuándo existe el proyecto HTS.
Estar en Mercromina fue para mí como dar un paso de gigante, tenia 19 años y nunca había tocado con ninguna banda antes, estaba totalmente embrutecido, quizás fuera eso lo que les gustara de mi. Me encantaban los Surfin Bichos y estar al lado de Carlos Cuevas, Joaquín Pascual y José Manuel Mora , era como un sueño agradable y extraño.

Fueron años acojonantes, años raros, años bastardos, llenos de historias y escenas que no quiero olvidar, donde me empecé a formar a trompicones como músico y donde esas personas se convirtieron en parte de mí, creo que todos aprendimos algo de aquello.

Todo tiene su principio y su final, y los finales suelen ser agridulces…pero pienso que el final de algo es el principio a otra cosa.
El gran oso Gonzo fue un proyecto donde mí amigo Carlos Flan (guitarrista, torero) y yo nos divertíamos haciendo canciones, casi siempre instrumentales, y siempre bajo la supervisión del doctor Mora, que nos brindaba su saber hacer , sus enormes bajos y su gran paciencia, hasta acabar agotado con los pies redondos y el pelo eléctrico. Tenemos los putos ordenadores petados de canciones de aquella época. Era complicado llevar todas esas ideas al directo y no dábamos con una banda lo suficientemente loca que nos soportase, excepto Toño, amigo y baterista…el podía con eso y con todo lo que se le pusiera por delante. Al final gracias a Emilio Abengoza, Javi Ortega, Congi García y nosotros cuatro conseguimos hacer sonar la banda.

Quise vender la piel de Gonzo y busque un concierto en el teatro circo en el festival de cine de Albacete, fue de los mejores conciertos que he dado en mi vida, nos fuimos tan satisfechos que decidimos dejarlo, dejar escapar a GONZO, en realidad el trabajo estaba hecho .Ese oso no podía ser cazado, era demasiado bello e inteligente para un par de tipejos como Flan y como yo.

Honky Tonky Sánchez es algo más personal, empecé hace unos tres años colgando en el myspace cualquier canción que aparecía, me divertía ver como las canciones cruzaban las fronteras y volvían encantadas de ver mundo, aunque deterioradas por el sonido y su forma de viajar. Qué extraño es todo.

Cuánto de hostil tiene La Mancha? Una tierra que un día te raptó de Madrid, no? Coincidí contigo en un festival de Fuengirola hace unos siete años… Creo que nos hablaste de tu trabajo como limpiador de molinos…
Me jode bastante, pero no recuerdo algunas cosas, tengo el cerebro frito y grandes lagunas que me impiden recordar de vez en cuando. Sobre mi trabajo en el infierno de palas prefiero no hablar, pero no limpio molinos, fabrico las aspas para los putos molinos de la gran farsa eólica.

Los domingos en Albacete son bastante hostiles, pero desde que pisé esta tierra las cosas empezaron a mejorar en mi vida y me considero muy afortunado por ello, algunas veces me largaría, pero supongo que a todo el mundo le pasa.

Imagino que en Albacete, por encima de todo, encontraste buena gente. Consideras que es la base para comenzar proyectos de vida/artísticos motivadores?
Creo en la energía de las personas, en la buena y en la mala y me quedo con ambas, porque de las dos aprendo algo, o al menos lo intento.

Tengo una sensación sin base sostenible… tu necesidad espiritual y emocional fueron claves a la hora de “parir” este trabajo. ¿Fue así? ¿Lo llevabas bien dentro?
Si, todo lo que toco y todo lo que escribo quiero que sea real y creo que es esa realidad la que hace que me vayan apareciendo este tipo de canciones, quiero hacer lo mejor por la canción, para que luego ella se porte bien conmigo y me diga cosas bonitas al oído.

La tierra hostil de la que habla el disco es solo una parte del mundo, aquella en la que he conocido a los protagonistas de mis canciones, un mundo jodido y peligroso que convive con los otros mundos que habitamos. Yo a veces estoy en uno y a veces en otro, supongo que a todos nos pasa.

Hablas de vivir entre dos mundos, creo que te entiendo… ¿es algo inevitable para algunas personas, no? Salvo que seas una persona que no se “atormenta” con ciertas cosas, que las hay. ¿Somos más complejos y sin quererlo, nos complicamos más la vida?
Lo único que sé, es que vamos a morir todos y que la vida no tiene un buen final.
Por eso intento no complicármela demasiado, aunque nunca lo consigo. Porque la vida es maravillosamente complicada.

El disco presenta historias complicadas, de las que dejan cicatrices… ¿Te consideras un autor “oscuro y atormentado” o estamos ante un reflejo de un momento puntual?
Me considero un tipo simpático… con mis idas y venidas y me intento reír todo lo que puedo, pero sin embargo las canciones que me aparecen suelen estar teñidas de una extraña belleza y melancolía, no te sabría decir por qué… creo que es por esa realidad de la que te hablaba antes.

¿Y hasta qué punto te condicionan como compositor tu melancolía y nostalgia?
No me considero un tipo melancólico, y creo que la nostalgia, no es buena compañera. Hay que seguir caminando. No me gusta el tipo que va llorando por las esquinas… aunque seguramente me parase a hablar con el.

Imagino que un Albacete tranquilo al mismo tiempo que crudo y hasta desértico… Aunque resulte una pregunta muy habitual, ¿cuáles han sido tus influencias no musicales?
Creo que a todos al principio nos influyen las mismas cosas, la educación de nuestros padres cuando eres niño, el cariño y el respeto hacia las personas mayores, el amor que recibas y el que tú puedas dar, poco a poco te acabas convirtiendo en una persona. A veces la vida no te da esas oportunidades ni ese amor y de un zarpazo te arranca otras tantas, en esos casos el camino se hace especialmente duro y se tiene que estar más atento a las señales para no estrellarte.

Esa voz tan marcada, tan personal… Personalmente, me ha cautivado. ¿Hasta qué punto te condiciona a la hora de componer?
Muchas gracias, siempre me han gustado las voces rotas, desde que era niño, y a base de alcohol, tabaco y noches sin dormir hablando de la vida y del amor, lo he conseguido, por fin me he jodido la puta voz.

Es complicado cantar en castellano digamos que no tiene la musicalidad que pueda tener el inglés, cuando empiezo a tararear una melodía tiendo a subir por agudos, y cuando subo mucho me recuerdo a cosas que no me gustan demasiado, pero creo que es cuestión de dar con las palabras adecuadas, y sobre todo cantar con el alma, jamás recibiré una clase de canto, ni de guitarra.

Imagino que muchos habrán nombrado a Johnny Cash al analizar tu obra… ¿Te molesta la comparación?

Como me va a molestar, Johnny Cash para mí es uno de los grandes, es todo un elogio, pero de todos modos, creo que siempre que alguien canta con la voz rota, se le compara con Cash, Cohen, Dylan o Tom Waits verdaderos monstruos con toda una vida de leyenda a sus espaldas, creo que no se debe comparar así como así.

¿Recuerdas a quién enseñaste por primera vez estos temas?
Si, a Carlos Cuevas, a José Manuel Mora y Carlos Flan, siempre me ha interesado lo que piensan de lo que hago y tengo muy en cuenta sus palabras, porque entre nosotros no hay medias tintas y es como debe ser. Ellos están muy orgullosos y contentos por mí y por el trabajo. Yo me siento muy satisfecho.

Y Pablo Borell, ¿quién es? El álbum no podía empezar mejor.

Yo tenia unos seis o siete años cuando por cuestiones de trabajo mi familia se vio obligada a pasar una temporada en Quintanar de la Orden (Toledo). Mis amigos de aquella época y yo solíamos jugar al balón detrás de la ermita de Santa Ana que estaba a medio camino de una estación de tren abandonada. Borell solía dejarse caer por allí, cuando el cura le pedía ayuda él se la daba, quitando hierbajos, regando las plantas y terminando un caminito de piedras que se dirigía hacia la entrada trasera de la ermita. Cuando estaba de buen humor nos solía contar cuentos… realmente siempre era la misma historia, el cuento de Juan tomate decía. Nosotros nos sentábamos a su lado y nos reíamos como locos por la forma de contarlo… la interpretaba realmente bien imitando las voces de los personajes y todo eso.

Otras veces, simplemente no decía ni hacia nada, se quedaba sentado con la mirada perdida a ninguna parte, supongo que esperando algún tipo de limosna o simplemente inmerso en sus recuerdos.

Un día, desapareció y no lo volvimos a ver. Al cabo de un tiempo nos enteramos que había muerto, nunca supimos ni el por qué ni el cómo, pero yo me quede hecho polvo. Me gustaba su compañía y siempre se porto bien con nosotros, aunque fuéramos unos pequeños cabroncetes. Lo eché de menos durante un tiempo… luego con los años se fue borrando de mi memoria.

Pero un día mi abuelo nos contó a mi hermano y a mi la fabula de Juan sin miedo. Era la misma historia…. Juan tomate y Juan sin miedo era la puta misma historia y volví a recordar a Pablo Borell y ya jamás lo olvidé.

Te has rodeado de muchos músicos y varios productores. ¿Cómo planteaste la grabación?
Siempre he pensado que, quien manda es la canción. Keith Richards decía que las canciones estaban en el aire… esperando, unas veces las pescas tú y otras veces te pescan ellas a ti.

En mi vida me han ido apareciendo canciones, y muchas veces no he sabido respetarlas como se merecían…quizás no les presté la atención que necesitaban o quizás ellas se dieron por vencidas…pero cuando decidí hacer este disco me di cuenta de todo lo que podía y debía hacer, y eso fue lo que hice.

He tenido la gran fortuna de cruzarme con enormes músicos a lo ancho y largo de este camino, y desde el primer momento que decidí hacer este disco e intentado que entendieran esto.

Todo el mundo no cocina igual, todo el mundo no ama igual, todo el mundo no bebe igual, por eso es necesario todo el mundo, para entender este pequeño mundo de canciones.

¿Qué pretendes con esta publicación? Me refiero a que hay tantas y tantas novedades… ¿Necesitas un reconocimiento o pasas de todo eso?

En realidad no pretendo demasiado, me gustaría poder presentarlo en algunas ciudades y volver a la carretera con mis amigos, pero no me gustaría tener que pagar por ello, aunque de una manera u otra siempre se acaba pagando por todo.

¿Tienes ya temas nuevos?

Si, y son “De la piel del diablo”, me vienen en forma de blues y jazz, por eso hay que tener mayor cuidado para darles lo que se merecen… Estoy deseando centrarme en ellas.

¿Cuentas con una banda para presentar el disco en directo? ¿Te llaman para tocar, hay interés? ¿Sigues tocando doblado? 🙂

No cuento con una sola banda, no puedo contar con una sola banda, estas canciones no son de una sola banda, ya se sabe que es lo que ocurre con las bandas cuando tienen hambre y sed, que van y vienen, se despeinan y te alteran como el puto viento.
Empezaré sembrando esta tierra hostil solo…y cuando esta tierra hostil, de sus frutos y haya algo que recoger, llamaré a mis amigos para que se arremanguen y arrimen el codo, por que es como debe ser. Y todos podremos dormir a pierna suelta.

Qué te gusta de lo que se hace ahora mismo en España? Qué te parece el trabajo de Joaquín Pascual?

Recuerdo tiempos mejores, tiempos de actitud… pero bueno, pronto entraran en escena “Burrito Panza” o “Segunda Vedette”, para librarnos de todo mal. Me gusta la puta actitud de los “Los Coronas” y su saber sonar. Me gusta el jazz bastardo de “Dead Capo” porque creo que es así como se deben de hacer las cosas, investigando, disfrutando y entendiendo todo esto.

Cuando escuché el disco de Joaquín lo llame por teléfono con lágrimas en los ojos, estaba realmente emocionado y me siento muy orgulloso por él, siempre fue un maestro, pero esta vez las canciones me llegaron de una manera especial, quiero a ese cabronazo con locura.

“Tiempos de actitud”. ¿La echas en falta ahora?
Creo que nunca perdí la actitud y espero no perderla jamás.

¿Y qué me dices de Nacho Vegas?
Creo que tiene grandes canciones y un lápiz cada vez está más afilado.
Siempre me ha caído bien Nacho, es un gran tipo.

Las nuevas tecnologías se han convertido para los músicos en herramientas imprescindibles. ¿Cómo lo ves? ¿Sigue teniendo sentido sacar el disco en formato físico?
Me gusta el formato físico de los discos, con su portada, su contra, su hoja interior y toda la mandanga. Porque creo que hay toda una serie de sentimientos e ilusiones puestas en ese trabajo. Para mi era bonito y emocionante aquellos primeros vinilos que compraba cuando era un crío con agujeros en los bolsillos, la primera vez que escuchabas ese disco sin haber oído nada antes… Podía ser el disco de tu vida o una mierda como el sombrero de un picaor, pero todo aquello tenia su encanto. Ahora sólo tienes que apretar un botón y todo ese encanto se irá por el retrete, nunca he querido aprender a descargarme música, tengo canciones descargadas, pero ese trabajo sucio se lo dejo a otros. Creo que se oye mucho, pero no se escucha demasiado. No me gusta escuchar la música en mp3 ni en mp4 ni su puta madre, lo hago pero no me gusta, me pone nervioso. Los músicos se rebanan los sesos para que la música suene como ellos creen que debe de sonar y al final con toda esa mierda, las canciones suenan a freidora con olor a pescado podrido.

Reconozco que ahora puedes encontrar todo lo que andabas buscando y las canciones viajan a la velocidad de la luz y se olvidan tan rápido como un rayo, se gana en diseño, pero se pierde en confort. Al menos confío en no comprar más mierda envuelta en papel de plata.

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