Jacob Collier (Razzmatazz) Barcelona 01/02/18

Jacob Collier es capaz de fusionar jazz, groove, folk, música electrónica, clásica, gospel y soul, y hacer de ello auténticas maravillas. Dale una habitación llena de instrumentos y creará magia, y hasta un LP producido y grabado por él mismo. El multi- instrumentista londinense lanzó grabaciones caseras de altísima calidad que luego compondrían su álbum In my room (Membran), un debut que llamó la atención de medio mundo e incluso llegó a ganar dos Grammys en el año 2017. El niño prodigio apadrinado por el legendario productor Quincy Jones brilló con luz propia este viernes en la sala Razzmatazz de Barcelona, esta vez, acompañado de su orquesta, tres brillantes músicos que tocaban cualquier instrumento imaginable.

El joven artista salía con sus ya míticos pantalones hippies correteando de un lado al otro del escenario descalzo; tiene tan sólo 24 años, pero su seguridad en el escenario le hace parecer haber estado allí arriba muchos más. Abría la velada cual director de orquesta calentando la masa de voces, el gran Jacob nos iba a ofrecer más que un concierto, una clase magistral de música. El público participativo y expectante desde el primer momento, seguía los pasos de un hiperactivo multi – instrumentista, que creaba sucesiones de sonidos y mezclaba diferentes géneros en solo unos segundos. Una explosión de colores de luces leds le acompañaban en el escenario, siguiendo el beat de la batería y recordando la portada de su nuevo álbum Djesse, bajo el sello Decca (UMO). Un trabajo que une cuatro mundos, cuatro estados diferentes, “Jesse es el niño que todos llevamos dentro”, y Jacob se encargó de sacarlo y enseñarlo con temas como “With the love of my heart” y “Djesse”.

Otros largos de su anterior disco como “In the early morning” parecían no tener fin, su eufórica puesta en escena nos lleva a un universo paralelo de sonidos y sensaciones, donde todo parece estar mezclado y a la vez perfectamente ordenado. Su voz ágil y modulable, fluía con pura magia en el aire en temas como “Hideway”. “Life is not very serious” decía Jacob, y se lanzaba rápido al piano para regalarnos un momento enternecedor donde más de uno en el público soltó una lagrimita. Un foco de luz, acordes al piano, su dulce y melancólica voz creaban un íntimo “You and I” de Stevie Wonder. La versión del “Close to you” de The Carpenters, sonó deliciosamente groovy con unos exquisitos tonos bajos y la mítica “All night long” de Lionel Richie, que forma parte de su último LP, desprendía una energía electrizante.

Jacob volvía después del bis para cerrar la noche a cappella con el mágico “Blackbird” de The Beatles, las voces de la audiencia sonaban en armonía formando parte de la performance. Una increíble experiencia que demostraba el talento de este joven artista y lo mucho que le queda por recorrer.

 

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