Las mejores canciones de The Velvet Underground (1ª parte)

En 1967 llegaba uno de los discos más icónicos e influyentes de la historia de la música, The Velvet Underground & Nico, una obra que unía a la peculiar cantante alemana con Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker con el apoyo del artista Andy Warhol. Piedra de toque incomprendida en su momento, que con el tiempo se erige como tótem de una revolución musical, conceptual y visual que llega a nuestros días como el álbum más influyente de todos los tiempos.

The Velvet Underground están más de actualidad que nunca (¿alguna vez han dejado de estarlo?) y nosotros nos hemos querido sumar a la fiesta. A la reciente publicación del disco tributo I’ll Be Your Mirror: A Tribute to The Velvet Underground & Nico (Verve) con la participación de artistas como Michael StipeIggy PopSt. VincentKurt Vile and the Violators, Courtney BarnettMatt Berninger de The NationalSharon Van EttenAngel OlsenThurston MooreBobby GillespieFontaines D.C., entre otros, se ha sumado el documental dirigido por Todd Haynes y estrenado recientemente a través de Apple TV+.

En Muzikalia nos hemos juntado unos cuantos redactores y redactoras para hablarte de nuestras canciones favoritas. Más de 20 composiciones que no hemos querido ordenar como un ránking, sino que te ofrecemos en dos entregas alfabéticamente.

Las mejores canciones de The Velvet Underground (1ª parte)

“After Hours”

 

Dice un amigo que es la canción perfecta para cerrar un bar y no seré yo quien se lo discuta. Esta preciosa miniatura cantada por la batería Maureen Tucker, cierra el álbum más sosegado de su carrera con elegancia y calidez. Noches que no terminan y días que no amanecen entre puertas que se cierran. Una pequeña maravilla.

Edu Cornejo

“All Tomorrow’s Parties”

Los Velvet eran, ante todo, una tormenta de personalidades. Un derroche de química -en todos los sentidos- que explotaba en muros de sonido que frecuentemente podrían denominarse canción, pero no siempre. Lo que ocurre cuando comienza “All tomorrow ‘s parties” es difícil de explicar con palabras. Un arranque en penumbra a base de bajo y guitarra al que sigue un ritmo pesado, amortajado, y un piano totalmente obsesivo que da entrada a la fantasmal voz de Nico. Diríase que más que a una fiesta, asistimos a un funeral, o a una misa negra. Esa es la dicotomía que encontramos en la música que John, Lou, Mo y Sterling -con Nico, esta vez- generaban. Esa tensión siempre al límite, ese olor a peligro, a azufre, que la hace tan atractiva. Puro rock and roll, al fin y al cabo, elevado a su enésima potencia.

Juanjo Frontera

“Beginning To See The Light”

¿Los devenires de una relación amorosa?, ¿un subidón psicotrópico?, ¿oda a la vida crapulera?. ¡Lo que tú quieras! En palabras del propio Lou Reed, la canción trata sobre la búsqueda de la felicidad haciendo lo que a uno le plazca, sin importar lo que la sociedad espere de ti o sin regirse por la tan manida normalidad. La felicidad es felicidad, y punto. Habrá dudas por el camino, pero cuando se ve la luz es todo wonderful, soleado y muy crazy. El ritmo machacón de la guitarra y juguetón del bajo aportan una energía positiva ideal para la ocasión.

Paco Mayoral

“Candy Says”

 

El tercer disco de The Velvet Underground se abría con esta delicia pop sobre la historia de Candy, una mujer transgénero. Escrita por Reed y cantada por el joven Doug Yule, es otra de esas cuatro canciones que el norteamericano puso en voz de un personaje femenino junto a “Stephanie Says”, “Lisa Says” y “Caroline Says” I y II, ya incluidas en su disco en solitario Berlin (1973).

Manuel Pinazo

“Femme Fatale”

 

¿Fue tan importante Eddie Sedgwick en la vida y milagros de Andy Warhol? Tal vez el no haber entrado en el nefasto “club de los 27” por tan solo un año –falleció en octubre de 1971 a causa de una brutal sobredosis de drogas- perjudicó lo que pudo haber sido otra leyenda salida de la Factory. Cuando Nico, la musa en discordia, le puso voz al rotundo retrato de la amante de su amante, todos descubrimos que la etiqueta de mujer fatal no podría atribuirse a la ligera. Inicialmente relegada a la cara B del más oportuno “Sunday morning”, el inminente perfil transgresor del grupo la situó luego en primera línea de combate. No podía ser de otra forma si cuentas las cosas que una mujer puede llegar a hacer solo para complacer al mundo y, por encima de todo, a ella misma.

J. J. Caballero Valero

“The Gift”

 

Rondando la spoken word en su versión con letra (la hay solo instrumental), este tema de ocho minutos de delicia casi ruidista con guitarras distorsionadas, bajo repetitivo y resultado marca de la casa nos adentra en una historia de amor y paranoia escrita por Lou Reed en su época colegial. John Cale la recita con una voz monótona, sostenida por una instrumentación producto de una jam en directo, con cambio de instrumentos habituales entre los miembros del grupo, que es perfecta tanto en improvisación como en ese resultado lo-fi tan necesario.

Álvaro de Benito

“Heroin”

 

Escrita por Lou Reed en 1964 y presentada en el disco debut de 1967, es una de las mejores muestras del poderío de la banda neoyorkina. Una alabanza a la heroína, un tema sórdido que describe hasta que punto puede llegar la adicción, y, aun así, lo hace sin caer en falsos moralismos ni aires de grandeza. Solo un reflejo, ni siquiera poético, de la realidad que vivían. Una letra capaz de atraparte desde el primer verso, siendo arropada por la viola de John Cale, imitando musicalmente el efecto que produce esta sustancia. Esta canción prácticamente desapercibida en su momento de publicación ahora está incluida en la lista de las 500 mejores canciones según la revista The Rolling Stones.

Víctor Terrazas

“I Can’t Stand It”

 

Grabado en la primavera de 1969, “I Can’t Stand It” no vio la luz hasta 1984 cuando fue incluido en VU, un auténtico desastre si atendemos a la maravilla que es. Sí que es cierto que Lou Reed publicó una versión en su 12” de 1972 que llevaba su nombre. La original de la Velvet suena más a origen, a una continua melodía de guitarras que veneran la distorsión y una sección rítmica incesante y pautada que producen la melodía sobre la que Lou Reed despliega sus registros vocales para contarnos que está ya cansado de, entre otras cosas, vivir con trece gatos muertos y un perro morado que usa polainas. Yo también lo estaría. Creo.

Álvaro de Benito

“I’ll Be Your Mirror”

Lou Reed escribió esta maravilla para Nico, a la que dijo tras un concierto: “Seré tu espejo”. Esta perfecta canción de pop cantada por la vocalista alemana adquirió en su voz un carácter casi mitológico, con ese tono inexpresivo y frágil a la vez, capaz de mecerte y de emocionarte. Una pieza eterna de puro placer musical.

Amaia Prados

“I´m Waiting For The Man”

 

Su base machacona distingue una de sus melodías más copiadas, referencia y espejo para tantas y tantas bandas posteriores, infinitamente versionada y perfecto ejemplo de cómo atacan el tema de las drogas con inconfundible aroma decadente. No puede faltar si tras una noche de juerga, me atrevo a decir que la música me voló la cabeza.

Jose Megía

“Lisa says“

 

A la eterna pregunta de por qué la condición humana se empeña en buscar lo que sabe que no puede encontrar, Lou Reed le puso una respuesta no menos atemporal: Tal vez por eso precisamente, porque somos humanos, y la insatisfacción sobrevuela cualquier otro atisbo de sentimiento. Puede que el nominativo obedeciera a la descripción de alguna amante, pariente lejana o una mera ensoñación lisérgica, pero debía haber alguna razón mayor para que este himno a la desesperación emocional fuese postergado inmediatamente después de su grabación. El célebre “lost álbum” de la Velvet apareció a destiempo, pero el texto fue reelaborado por su autor tres años después, dándole el nuevo contexto que le permitía la emancipación de la banda que le dio el alma y después se la quitó.

J. J. Caballero Valero

“Oh! Sweet Nuthin“

 

La canción que cierra la discografía original del grupo es única por varios motivos. De entrada, sorprende que sea la voz de Doug Yule y no la de Lou Reed la que nos cuente esta historia de perdedores tan típica del neoyorkino, pero la interpretación de Yule resulta arrebatadora, combinando con acierto dulzura y arrebato. Además de contener uno de los mejores solos de su carrera, su potente pero pulcra producción provoca aún sueños húmedos a Jason Pierce, con mención especial a su glorioso crescendo final. Broche de oro.

Edu Cornejo

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