Los Enemigos

A ver si en otoño o así, que sería una época estupenda para grabar, tenemos material listo para un LP, que yo creo que sí

Los Enemigos siguen empeñados en recordarnos que la suya no fue una vuelta circunstancial. Por lo que nos contaba Josele Santiago, con el que volvimos a hablar a propósito de un gran evento, en este caso el Azkena Rock, del que formaron parte destacada hace apenas unos días, el nuevo disco de los madrileños, el que significaría la confirmación definitiva de su regreso discográfico, está ya en los fogones.
 
Hablamos además de malentendidos escénicos, inspiración, improntas imborrables y luchas por mantener la llama encendida en tiempos de acechante oscuridad. Como siempre, un placer.
 
Los Enemigos eran uno de los últimos confirmados para el cartel del Azkena Rock 2013. De una banda en indefinido barbecho a otra que, siendo la misma, vuelve a ser estrella de un gran festival… Quién os lo iba a decir hace cinco o seis años.
 
Ni hace dos tampoco (risas), porque fue todo así muy rápido y la idea era hacer solo un par de bolos, que eran el de Logroño del año pasado, el festival este del Actual, y otro que había salido en verano y ya está. Pero la cosa funcionaba bien, la gente respondía y para qué íbamos a dejarlo, coño, si estaba funcionando, pues dijimos “vamos a seguir a ver qué pasa”… y en eso estamos.
 
Por cierto, coindísteis con los Black Crowes en el cartel, que no en el día de actuación. Cuenta una leyenda urbana que una vez os negasteis a actuar como teloneros para una banda de su mismo perfil, aunque no sé si estamos hablando de la misma ni siquiera si esta anécdota sucedió realmente.
 
Sí, no los pudimos ver porque no tocamos el mismo día. ¿Nosotros negarnos a tocar? No creo. Vamos, no sé, pero ¿quién no va a querer ser telonero de los Black Crowes? Sería un honor para nosotros, estaríamos encantados. Esto no sé de dónde ha salido, pero por regla general seríamos teloneros de los Black Crowes y de su puta madre, de quien haga falta, porque nosotros vivimos de esto. Seguro que hay alguna otra cosa de por medio. Primero, que no creo que sean estos; segundo, tiene que haber alguna historia para que nosotros nos neguemos a trabajar, yo que sé, alguna historia de no llegar a un acuerdo en las negociaciones o en las condiciones, pero nosotros negarnos a trabajar así por las buenas, no.
 
Con todos los respetos para las demás bandas, pero colocaros como cabeza de cartel no sería sino un acto de justicia. Fuisteis y sois muy importantes en la historia del rock español.
 
¡Ah, yo en eso ya ni entro ni salgo! Pero no estoy de acuerdo, yo creo para empezar que los Black Crowes debían ser cabeza de cartel, incluso yo soy un entusiasta de una de las bandas que tocaron y estaban en letras más pequeñitas que nosotros, que son JJ Grey & Mofro, y bueno, los festivales son así, no sé, hay gente que va en letras más pequeñas y otra en letras más grandes, son cosas en las que es mejor no entrar ni salir. Hay que disfrutar y santas pascuas.
 
Preguntarte cuándo podremos escuchar nuevo material o algo parecido me parecería una obviedad, pero al menos dinos si la inspiración, aparte de en el escenario, os está acompañando lo suficiente como para seguir juntos en un estudio.
 
No, aún no nos hemos metido pero yo sí que estoy trabajando, escribiendo material nuevo, y va habiendo cositas. Lo que pasa es que nos vemos poco, vivimos muy lejos unos de otros e intentamos vernos una vez al mes por lo menos para poner en común algunas ideas y ver si en otoño o así, que sería una época estupenda para grabar, tenemos material listo para un LP, que yo creo que sí. Está ya casi casi.
 
Lo último que grabasteis, aparte de los directos de despedida y alguna que otra banda sonora, fue Nada, editado en 1999, un disco en general amargo, lleno de momentos duros y con las letras más oscuras de vuestra carrera. ¿Era la consecuencia de estar viviendo el ocaso de una banda?
 
Más que consecuencia era el reflejo, claro. Siempre en un disco se refleja el momento por el que está atravesando el que lo graba, claro que sí, y se nota en cierto modo. De todas maneras ni siquiera sospechábamos que iba a ser el último, por lo menos cuando estábamos grabándolo. Al final resultó que sí, que lo fue, pero esto vino ya después, en la gira, pero mientras lo grabábamos no había una conciencia de estar grabando el último disco en estudio de Enemigos para nada. Luego ya, si te pones puntilloso, pues ves detalles y dices “ah, coño, mira, pues aquí se nota, aquí no…”, pero vamos, si hubiera habido otro después tampoco habría pasado nada. Mira, por lo menos va a haber otro ahora, porque más que una reunión puntual está siendo ya casi como una nueva etapa y yo creo que es de rigor que haya constancia de ello.
 
Pasan los años pero la impronta nunca se pierde, o no se debería perder.
 
No lo sé. En este caso no, porque cuando nos juntamos en el local de ensayo en enero de 2012 para preparar el concierto del Actual y eso no sabíamos muy bien si iba a funcionar la cosa, si no, pero fue dar cuatro guitarrazos y al rato ya estar disfrutando, la cosa pintaba bien. Luego ya vino la respuesta de la gente, que nos la esperábamos buena pero no tanto, la verdad es que nos motivó bastante. Y luego encima, tal y como está el patio, como para dejarlo. Si la cosa funciona, estamos bien, estamos a gusto, suena bien, la gente disfruta… oye, palante.
 
¿Qué hay en los actuales Enemigos de aquellos garitos de Malasaña donde os fogueasteis hace tantos años?
 
Hombre, las ganas. Las ganas son las mismas, tío, tenemos muchas ganas. Y también tenemos una ética profesional, nosotros o tocamos bien o no lo hacemos. Ahora nos lo podemos permitir, pero hubo una temporada, digamos que a mediados de los noventa, que estábamos viviendo de esto y había que transigir con según qué condiciones. Ahora no, ahora tenemos cada uno las lentejas más o menos buscadas y si no hay garantía de que un bolo va a sonar bien y tenemos una infraestructura buena y podemos hacer un buen espectáculo, no lo hacemos. Por eso hacemos tan pocos bolos, si fuera una cosa de aprovechar el tiempo y ganar pasta en cuanto a hacer más y luego dejarlo, pues hubiéramos hecho cincuenta el año pasado y lo hubiéramos dejado, pero hemos preferido hacer menos y poder tener la oportunidad de seleccionarlos y disfrutarlos.
 



¿Y que hay de aquel espíritu más de veinte años después, con todas las grandes experiencias y los muchos disgustos acumulados? Porque no fue fácil sobrevivir, ni entonces ni ahora.
 
No, nosotros éramos muy de dar el callo, estábamos siempre en la carretera. Luego, en estos diez años que hemos estado cada uno por nuestro lado también hemos aprendido mogollón, cada uno ha estado trabajando con otra gente, músicos distintos, porque un grupo al final es casi como una familia y si no sales de ella acabas majara perdido (risas). En estos diez años se ha notado profesionalmente que nos hemos acostumbrado a trabajar en unos casos con una gente, en otros casos con otra, en otros formatos completamente distintos, estilos a veces alejados del rock también, y esto hace que la prioridad ahora mismo sea la canción que esté sonando, más allá del lucimiento y de tonterías.
 
Hablando de canciones, ¿ves factible continuar tu carrera con un mínimo nivel de exigencia? O lo que es lo mismo, ¿tu foco de seguidores va a seguir fiel después de haber vivido lo que llevaban esperando tras muchos años, que no es otra cosa que esta gran revuelta enemiga?
 
Yo me refería antes a otros compañeros del grupo más que a mí. Yo nunca me he alejado del rock, lo puedo hacer a lo mejor en formatos acústicos y todo esto, pero Chema ha estado en musicales en la Gran Vía, ha estado en el musical de Abba, ha estado tocando con gente de música ligera, para otro tipo de gente. Fino se ha acercado mucho al pop, y quizás Manolo se ha mantenido más en el rock y yo alejarme… Que yo sepa no he hecho ni bolero ni tango ni música clásica ni nada, lo único que sí en formato con menos ruido, he bajado un poquito el volumen y tal porque me parecía oportuno, pero siempre lo he hecho en un contexto rock. Yo creo que coges mis discos, los escuchas y ahí lo que hay es rock, a lo mejor más cercano al soul que al blues, eso sí puede ser, pero va ahí dentro. Y bueno, si uno se pone a pensar esas cosas que tú dices acaba majara perdido. Ahora toca hacer canciones con mis compañeros de los Enemigos y es lo que estoy haciendo, y cuando toque continuaré con la carrera en solitario, que haré el quinto disco mío, pero de momento me estoy centrando en el número trece de los Enemigos que es el que vamos a hacer ahora y tampoco es como para ir mucho más allá, nunca lo he hecho y no sé por qué lo voy a hacer ahora. Ahora soy más viejo (risas).
 
Y tocar mucho, que parece ser el único clavo ardiendo al que agarrarse. Los músicos viven fundamentalmente del directo, o eso dicen.
 
Sí, pero también es lo que te decía, que conviene ser selectivo e intentar hacerlo bien, no tocar por tocar, porque los Enemigos nos vimos obligados a tocar a veces en unas condiciones que dices “ay, la hostia”. Ya te digo, yo ahora tengo mi formato de folk, mis canciones se sostienen bien con la acústica y las presento con el dúo, que es un formato bastante cómodo y económico de manejar y no lo he abandonado, sigo con ello, sigo tocando por ahí por los bares, con lo cual uno en realidad nunca lo deja.
 
También está la motivación, que debe ser mucha para seguir grabando discos que sabes que no va a comprar casi nadie.
 
Bueno, sí, pero grabas tus disquitos y luego haces tus bolos y vives de esto. Es así, no sé (risas), mejor no darle muchas vueltas, tirar p´alante y moverse, porque si te pones a pensar que si te van a abandonar, que si tu carrera en solitario va ir por aquí o por allí, que si se van a olvidar de mí… Escribir canciones, eso es lo que yo tengo que hacer, y el tiempo me ha demostrado que si yo escribo canciones, las puedo hacer mejor o peor, pero funcionan, y yo disfruto mucho tocando en un bar delante de veinte o doscientas personas con mi guitarra acústica, es un formato al que me he acostumbrado y lo disfruto de otra manera pero tanto como cuando salimos los Enemigos con una estructura más tocha y vienen a vernos tres o cuatro mil personas.
 
Las redes sociales, la promoción a través de muros, tuits y todo eso parecen haber sustituido a la radio y la prensa escrita, porque de las televisiones mejor ni hablar. No sé cómo lo lleváis ni si os cuesta mucho adaptaros a algo que no parece pertenecer a vuestra filosofía.
 
Hombre, yo soy bastante encima de esto del Facebook y tal, pero llevarlo lo lleva otro chaval porque tampoco me quiero implicar personalmente porque no tengo perfil personal, precisamente por no complicarme la existencia, y tampoco me la voy a complicar en esto. Pero lo sigo y hago cosas periódicamente, ahora estoy haciendo una serie de canciones de los Enemigos comentadas que está resultando bastante maja, comentamos cosas del equipo, y cuando estamos en la carretera nos enchufamos a ver qué dice la gente y estamos ahí pendientes.
 
A mí me gusta, está muy bien, pero yo a nivel personal pues no tengo. Es divertido, no sé, está teniendo mucha aceptación y da pie a un anecdotario, a profundizar un poco e incluso a algún que otro foro que se organiza donde se citan muchas influencias, se nombran muchas pistas y la cosa suele acabar en una conversación bastante maja y enriquecedora. Es una tertulia, como quien dice, pero a distancia, que es la idea.
 
 

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