Mad Robot – I Declare War (Endoftheworld Records)

Mad Robot fue originalmente, allá por 2011, un dúo formado por Mike Grau (antes en Furious Planet) y Su Munárriz. Juntos grabaron un álbum, Blacklisted, que combinaba la furia del grunge con las melodías del mejor pop alternativo de los 90. En este último año la pareja se ha convertido en quinteto y ha publicado un nuevo disco, I Declare War (Endoftheworld, 2015), que sigue insistiendo en esa búsqueda por conciliar ruido y melodía, al estilo de los primeros Teenage Fanclub, Pixies, Nirvana, Dinosaur Jr. y similares.

Desde el mismo título del álbum la banda ya avisa de sus guerreras intenciones. La belleza que encierran sus composiciones y la agradable voz de Su no son sino una tapadera para llevar a cabo su malvado plan: “Human error”, “Go extinct!”, “Unfuck the world”, “Kill the mainstream”, “Death of the criticism” (glups)… Títulos que provocan pavor y que harían pensar en una banda de death metal o punk disparatado. Sin embargo Mad Robot, aunque con una actitud y funcionamiento totalmente punk, optan como dije al principio por envolver sus acerados manifiestos con una fina capa de dulzura que hace sus canciones asequibles y disfrutables con independencia del mensaje. Ahí está “Kill the mainstream”, que de tan perfecta podría intentar acceder al propio sistema que critica para reventarlo desde dentro. O “Big cosmic joke”, tan Weezer que parece increíble que no sea una versión. O ese estribillo sencillo e inocente de “Go extinct!” que se ve interrumpido repentinamente por un estruendo de guitarras distorsionadas. Los momentos memorables se cuentan por docenas.

La alternancia y las armonías entre las voces de Mike y Su, que ya eran un signo de distinción del dúo, se ven reforzadas por una magnífica sección rítmica que crea ritmos potentes y penetrantes, con líneas de bajo que rebotan contra las paredes internas del cerebro en el mejor estilo Kim Deal. En resumen: nadie diría, escuchando el resultado final, que estamos ante un disco fruto del trabajo casero y la autoproducción. Tampoco es, desde luego, un ejercicio de estilo. Es simplemente un magnífico álbum de rock alternativo hecho con conocimiento, destreza y rabia (no demasiado) contenida.

Escúchalo en Spotify.

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